«LLegaré con ganas a la montaña», dice Antón

J. G. P.| CIUDAD REAL

La gran contrarreloj de Igor Antón tuvo un efecto inesperado: la ronquera del que le dirigió, Igor González de Galdeano. «Es que no callas en una etapa así». Antón la disputó de oídas. Sin curvas. Sin mirar. Escuchando. «Le he dicho que se concentre en sí mismo, en el esfuerzo». Que corriese desde dentro. Y Galdeano supo que le hacía caso cuando le vio tieso sobre la incómoda 'cabra'. «Sólo se ha levantado dos veces», recalcó el secretario técnico del Euskaltel-Euskadi. «Sólo dos», insistía. Récord para un ciclista de estampa antigua, de los que corren de pie. Sin sillín. Menos ayer.

Y, claro, el vizcaíno estaba eufórico. Sentarse le había dado plaza en la pelea por las posiciones ilustres de la Vuelta. «Era el peor terreno posible. Llano y con viento. Antes de salir dije que me conformaba con perder sólo tres minutos. Y mira. Esto da moral. Llegaré con ganas a la montaña», anunció. Contador y Valverde le aventajaron en poco más de minuto y medio. Sastre sólo en uno. «Ha sido un día muy duro para mí. Agónico. Pero estoy contento. Sobre todo, por las sensaciones que he tenido». Las de dar un tremendo paso al frente. De cara al espejo del reloj. Y se vio favorecido. La siguiente contrarreloj, la última, es una cronoescalada. Lo suyo. «Bueno, pero quedan etapas con trampa, con viento», dice su prudencia.

Galdeano le azuza. «Igor es nuestra apuesta firme para el futuro. Va dando pasos. El año pasado fue octavo en la Vuelta. Aún está por detrás de Contador o Sastre... Pero la carrera está abierta. Y creo que Antón mejorará con el paso de los días».

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