San Mamés arranca con pitos

La afición silbó a Casas por su error en el 0-2, a Caparrós por un cambio y, con más fuerza que a nadie, a Yeste

J. ORTIZ DE LAZCANO| BILBAO
Yeste, que falló un penalti, se encara con un rival./
Yeste, que falló un penalti, se encara con un rival.

El curso 2008-09 arranca con pitos en San Mamés. Había expectación por ver si se los llevaba la junta directiva por el traspaso de Aduriz, pero, al menos de forma pública, nadie se lo toma en cuenta a los dirigentes. El objeto de las recriminaciones de las gradas fueron Javi Casas, Joaquín Caparrós y Fran Yeste. Al lateral izquierdo se le silbó por su clamoroso error en el segundo gol, que el mismo definió como «un fallo tonto». Al entrenador por retirar a Susaeta, uno de los pocos jugadores afilados en ataque. Pero, sobre todo, el que centró las iras del público fue Yeste, quien vivió un suplicio en forma de sonidos de recriminación.

El primero en ser objeto de las críticas fue Casas. Le acompañaron en las siguientes jugadas tras entregar el 0-2 en bandeja a Negredo, pero desaparecieron a los pocos minutos. «Hay que saber llevarlo», indicó con gesto apesadumbrado al concluir el choque.

Luego llegó el turno para Caparrós. Cuando la grada vio que David López se disponía a saltar al campo, esperaba que el sustituido fuera Yeste. Sin embargo, se mostró el número 21 de Susaeta, el único con un punto de chispa e inventiva en el mano a mano. Por primera vez, el utrerano escuchó la desaprobación de la grada. El técnico quiso pasar página. «He quitado a Susaeta porque estaba fatigado, Al público hay que darle matrícula de honor».

Faltaba lo más duro

Pero lo más duro estaba por llegar. Cuando todo San Mamés esperaba una hermosa remontada del Athletic, Fran Yeste falló en el minuto 67 el penalti que hubiera supuesto el 2-3. Lo tiró muy mal. Marcó el gesto muy pronto y apuntó hacia su izquierda, el lado más previsible para un portero cuando quien lanza es un zurdo. El brasileño Diego Alves llegó tan cómodo a despejarlo que la pelota le pegó en las rodillas.

Con un pobre partido, Yeste se quiso redimir con el penalti. Pese a que el balón parado es uno de sus mejores argumentos, es un jugador al que no le acaban de cuadrar los números desde los once metros. Las estadísticas indican que de sus últimos nueve penaltis, incluido el de ayer, apenas ha anotado cuatro.

Caparrós explicó que fue Yeste quien decidió lanzar el penalti, que él no ha elaborado una lista de especialistas. De hecho, elogió al basauritarra por su arrojo. «Hay que valorar que haya decidido disparar él. Ahí ha demostrado tener sangre fría y personalidad».

La grada, al ataque

San Mamés la tomó desde entonces con Yeste. A partir de ese momento cada pelota que tocaba era respondida por la grada con una contundente pitada. No es la primera vez que le ocurre. La pasada campaña sucedió en otra ocasión. Con muchas similitudes a lo de ayer. Yeste también había ofrecido una de sus escasísimas apariciones ante lo medios informativos. Salió a denunciar una campaña de desprestigio en su contra porque se había revelado que había recibido una multa por incumplir, junto a Del Horno y Zubiaurre, el régimen interno de disciplina.

Esta semana Yeste también se presentó ante los informadoers. Lo hizo por sorpresa y para denunciar que «los jugadores no entendemos el traspaso de Aduriz», palabras que provocaron un terremoto en el club. Pese a su ritmo lento de juego y a estar privado de lo mejor que hace, la eficacia a balón parado, la grada no reaccionó contra él hasta que falló el penalti.

Cuando lo hizo, eso sí, fue con fiereza. Cada balón que tocó fue acompañado de una bronca descomunal. Yeste no respondió con juego, sino con maldiciones por lo bajo, cuyo volumen elevó cuando se dirigió cabizbajo a los vestuarios.

Caparrós quiso socorrerle al concluir el encuentro. «Estaba muy dolido y muy afectado, pero el fútbol tiene este tipo de situaciones. Debemos levantar a Yeste porque para nosotros es un jugador muy importante».

Los compañeros le echaron también un capote. Andoni Iraola habló de que San Mamés es una asignatura pendiente para el basauritarra. «Fran lleva muchos partidos en Primera y ha vivido situaciones de este tipo. Le debe servir para sacar todo lo que lleva dentro».