Pozzato pone de moda la Vuelta

El Liquigas bate a Euskaltel en la contrarreloj y Contador cede unos segundos ante Valverde y Sastre

J. GÓMEZ PEÑA| ENVIADO ESPECIAL. GRANADA
El italiano Pozzato lleva el maillot oro. / EFE/
El italiano Pozzato lleva el maillot oro. / EFE

Antes, los ciclistas tenían pinta de ciclistas. Mineros. Rostros arrugados de tortuga. Ahora, el primer líder de la Vuelta es Filippo Pozzato. Cada mañana elige entre sus 50 pares de zapatos. Usa una pequeña bandolera, marca 'Vuitton'. La hora se la dan las manecillas de su 'Audemars Piguet'. Comparte sus conversaciones entre su móvil y su 'BlackBerry'. Le visten 'Dolce-Gabbana', 'Gucci' y 'Di Square'. Huele a colonia 'Rossi'. Y es capaz de regalarse primero un 'Ferrari F 430'-rojo, claro- y luego un 'Aston Martin'. Pozzato lleva mechas y bigote. Y dice que se dedica a un deporte moderno: «Esto no es para nostálgicos. El ciclismo es aventura, reto, velocidad, heroísmo... El ciclismo es poesía, y ¿hay algo más joven que la poesía? El ciclismo es espectáculo, enciende la tele y disfruta con la Milán-San Remo, el Tour o la Vuelta. Mira y escucha, siente: porque el ciclismo también es perfume y música».

A algo así sonó la primera etapa, la breve contrarreloj por equipos de Granada. A concierto del Liquigas, el maillot de Pozzato. Nadie tocó mejor el teclado de los nueve dorsales que componen cada escuadra. El conjunto italiano, el que despidió a Beltrán por su positivo en el Tour y ha fichado a Basso, ritmó como ninguno sus notas. A coro. Hasta Bennati, el velocista, lanzó en la recta final a Pozzato. En el Paseo de la Bomba. Bombazo. El ganador de la Milán-San Remo y la Het Volk, el campeón precoz del ciclismo italiano -pasó directamente de juvenil a profesional-, le sacó así 8 segundos al tremendo Euskaltel de Igor Antón, 9 al Caisse d'Epargne (Valverde), 11 al CSC (Sastre), 13 al Rabobank (Gesink) y 14 al Astana (Contador).

Contador y las rotondas

«No había que jugársela en las curvas», matizó Contador. El asfalto de Granada brilla. En agosto, es una ciudad sudorosa. Sin lluvia. De brea peligrosa, que no agarra. Al madrileño se le desnucó el equipo en un par de rotondas. Sastre también le echó prudencia. Más arriesgó Pozzato. Al acabar el Tour se dejó bigote. Testigo de su fallo en Francia, de aquella etapa que le quitó Cancellara a nada de la meta. No rasurará el mostacho hasta que enganche una racha buena. Ayer empezó. En una contrarreloj de ojos abiertos, sin usar los párpados. Con nueve ciclistas pedaleando con argolla. Con un sorbo de aire por curva y a darle en las rectas. Banda de alientos. A Pozzato le sonó de maravilla. Una etapa en su 'ipop'.

«Me gusta ir a los desfiles de moda y a los museos», declaró en la revista 'PDL pro'. Planta de modelo. Piel de tortuga por dentro. «Siempre me dicen que todo me ha resultado fácil. Pero desde los seis años me he entrenado para decir 'sí' a la bici y 'no' a la comida, a los amigos, a la noche, a la fiesta», cuenta. Todo por escuchar su música preferida: el ciclismo. A Pozzato le llaman 'El Príncipe'. Se lo puso un viejo masajista del Fassa Bortolo. Por usar cremas e ir a la moda. También por ser el heredero del ciclismo italiano, rival juvenil de Cunego. La última camada. Chicos de su tiempo: de moda y de museos. Y Granada bien merece una visita.

Aunque sea de sólo 8 minutos y 21 segundos. Eso tardó el Liquigas. De los candidatos al podio, Igor Antón disfrutó de toda una tarde para el asombro. «Lo hemos bordado», dijo el corredor del Euskaltel, segundo ayer. «Pero estoy aquí para coger experiencia. De la general aún no se puede hablar». Antón tiene un 'Mini' clásico, el modelo ese con formato de caja de cerillas. Un capricho. Aún le queda para el 'BMW M6' de Sastre, el 'Audi R8' de Valverde o el próximo 'Porsche' de Contador. Y para el parque móvil de Pozzato. Motores con sonido sinfónico. Igual que ayer la orquesta del Liquigas. El equipo al que mejor le sonó la contrarreloj. El del nuevo líder, un italiano tipo: tieso y elegante por fuera; duro por dentro.

Sus zapatillas le resumen. Están bañadas con un barniz que cambia de color según la luz. Piel de camaleón. Chico de pasarela por fuera y minero por dentro. «Dicen que el ciclismo es sufrimiento, y por eso los jóvenes se alejan de él. El verdadero sufrimiento está en los hospitales, en la mina, en lo guetos». La bicicleta es para disfrutar. Como su 'Aston Martin'. Correr y ganar. Su música. La del solista del Liquigas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos