El Ayuntamiento de Logroño gestionó en 2007 nueve entierros de beneficencia

El coste de estas actuaciones de Servicios Sociales le supuso a las arcas del Consistorio logroñés un total de 1.800 euros

F. CABALLO| LOGROÑO
El Ayuntamiento de Logroño dispone de dos espacios a modo de buzón para depositar las cenizas de indigentes fallecidos. / RAFAEL LAFUENTE/
El Ayuntamiento de Logroño dispone de dos espacios a modo de buzón para depositar las cenizas de indigentes fallecidos. / RAFAEL LAFUENTE

En la vida hay distintas clases sociales. Pero éstas también existen cuando se afronta el momento de morir y buscar un aposento para que los restos de uno mismo descansen y permanezcan tranquilos durante toda la eternidad. Así, hay personas que se pueden permitir el lujo de tener sitios espectaculares cuando les llega el momento del fallecimiento, pero otras no se pueden garantizar un lugar donde poder reposar tras abandonar este mundo.

En Logroño, nueve personas fallecieron en 2007 sin disponer ni siquiera de un trozo de tierra donde dar el paso al más allá. Se trata de gente que muere en la más absoluta pobreza y en soledad. Durante el año pasado la Unidad de Servicios Sociales del Consistorio logroñés tuvo que gestionar nueve enterramientos de beneficencia, que es como se denomina estos tristes casos.

El Ayuntamiento se tuvo que enfrentar a dos tipos de coyunturas. La primera es la muerte natural de gente sin recursos y sin familia que se pueda hacer cargo de los restos. Esta clase de seres suelen estar controlados por Servicios Sociales, ya que normalmente son usuarios de comedores, albergues etc... En esa situación es el propio Consistorio quien determina la clase de inhumación que se le va a dar al muerto, que generalmente suele ser una incineración, ya que es lo más barato. Las cenizas resultantes se colocan en el denominado 'cenicero' del cementerio de Logroño, que pertenece a la Corporación.

Se encarga el juzgado

Durante el año pasado, la Unidad Social se encontró casos en los que hubo cadáveres sin identificar, que habían fallecido dentro del término municipal de la capital riojana. En ese tipo de circunstancias es el juzgado el que se encarga del cuerpo, en un primer momento, para comprobar las causas de la muerte y si está fichado o no en los archivos de gente desaparecida. Si no se encuentran datos de ningún tipo es el mismo juez el que tramita a Servicios Sociales para que se responsabilice del sepelio, aunque dependiendo de la investigación el juez puede prohibir que se incinere el cuerpo, y por tanto, obliga a que se entierre, un hecho que se hace en un nicho propiedad del Consistorio logroñés.

Varios días

El tiempo que pasa un cadáver en el Instituto de Medicina Legal suele durar varios días. «No hay un periodo establecido, ni nada por el estilo. Lo que se hace es dar unos días de margen para que alguien lo reclame. Y si nadie lo hace el juez lo pasa a Unidad Social», declara Jorge González, director del Instituto de Medicina Legal en La Rioja.

El coste que le supuso este servicio de beneficencia al Ayuntamiento de Logroño en 2007 fue de 1.800 euros. De estas actuaciones se ocupa la funeraria 'Pastrana', que lleva dedicándose toda la vida a este tipo de inhumaciones.

Hace cinco años, la Corporación logroñesa lanzó un concurso para los entierros de pobres. Lo ganó 'Pastrana' y el importe que cobra es de 150 o 200 euros por cada sepelio.

«Siempre lo hemos hecho y queríamos seguir realizándolo. Lo que cobramos no cubre los gastos, pero para nosotros es algo que nos llena de orgullo», declara un responsable de la funeraria de Logroño.

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