El traslado de las caravanas desahoga el parque de Etxebarria

Los feriantes llevan sus vehículos a Zorrozaurre y congelan los precios en las atracciones del recinto festivo

TERESA ABAJO| BILBAO

Las barracas volverán al parque de Etxebarria del 8 al 31 de agosto, aunque este año dejarán más espacio libre para vecinos y paseantes. Las caravanas donde residen los feriantes se trasladarán a un recinto habilitado en Zorrozaurre para desahogar la zona de esparcimiento, que sigue afectada por las obras de Zumalacárregui, sin reducir el número de atracciones. Entre aparatos, bares, juegos de azar y otras casetas, 73 negocios convivirán con la carpa del Circo Mundial en el parque, que se utiliza como espacio festivo desde 1989.

El plano del recinto ferial ha sido elaborado por la Oficina de Uso del Espacio Público, que dirige Tomás del Hierro. Para los técnicos este es un año «de transición», a la espera de la ordenanza que regulará todos los aspectos de la ocupación del terreno de la ciudad. También ha sido necesario hacer «ajustes» para acomodar la oferta recreativa en un escenario frágil y limitado: además del condicionante de las obras, hay que preservar la zona de juegos infantiles, de unos 1.500 metro s cuadrados, que se ha ganado junto a la chimenea.

La del año pasado fue una mala campaña. Para los feriantes, que vieron reducidos sus ingresos por el mal tiempo, y para el parque, que acabó especialmente maltrecho. La incesante lluvia y el desgaste provocado por las barracas y caravanas, que tuvieron que concentrarse más de lo habitual por la falta de espacio, obligaron a regenerar 60.000 metros cuadrados, un tercio de la superficie de esta zona verde.

El Ayuntamiento se ha marcado el objetivo de que la feria «no hipoteque al 100%» una de las principales áreas de esparcimiento de la ciudad. «Bilbao no tiene espacios para inventarse y necesitamos hacer polivalentes los pocos que tenemos», dicen los técnicos. El plano de las barracas es similar al del año pasado, con dos diferencias: se mantiene despejada la zona de juegos infantiles con sus caminos de acceso y se gana otro espacio libre, de unos mil metros cuadrados, junto al circo.

Dentro del recinto también habrá algunas novedades. Vuelve la noria, de unos 40 metros de altura, y los amantes del vértigo podrán disfrutar del 'Salto mortal', una atracción «con cinco brazos que van girando y que se pone boca abajo», explica Alberto Domínguez, secretario de la Asociación de Feriantes Autónomos de Euskadi. Lo que no varía son los precios, que vuelven a congelarse y se mantienen igual que en 2006, entre 2,50 y 4 euros, «pese a la subida del gasóleo, el aceite y las tarifas eléctricas».

Más árboles

Para evitar que se encarezcan, el Ayuntamiento ha congelado la tasa que abonan los dueños de las atracciones, una cantidad única de 498.690 euros por mes o fracción. La temporada durará tres semanas y el último domingo, 31 de agosto, será el único día de precios populares. Domínguez asegura que las barracas «son más caras en otras comunidades».

El número de casetas se mantiene igual que el año pasado gracias al traslado de «entre 70 u 80 caravanas» a Zorrozaurre, donde se ha habilitado un terreno de 5.500 metros cuadrados en un solar municipal -antes de toldos Goyoaga- y una parcela anexa cedida por el Gobierno vasco. Los camiones y remolques se quedarán en el antiguo parque de atracciones. Los técnicos harán un seguimiento para futuras ediciones, en las que es probable que se recorte la presencia de las barracas. Con la transformación de Zumalacárregui y el nuevo bulevar, «se van a plantar más árboles y se abrirán más caminos, y eso habrá que mantenerlo», afirman.

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