Pegado a la barra del bar

El armonicista bilbaíno Pablo Almaraz se multiplica en un montón degrupos y da clases de su instrumento para poder vivir del blues y el jazz

ÓSCAR CUBILLO
Pablo, David e Israel, duplicados en la Basin Street Café. / E. C./
Pablo, David e Israel, duplicados en la Basin Street Café. / E. C.

Pablo Almaraz defiende en estos parajes el blues y otras malas yerbas asociadas, y preconiza: "No creo que el blues haya tenido mala salud nunca. Otra cosa es que tenga más o menos difusión en cada momento, pero es una música que no dejará de tocarse por falta de popularidad. Mucha gente debería ensanchar su concepto de blues, pues abarca muchas más cosas de lo que generalmente se cree. En Estados Unidos se entiende la tradición musical de forma más global, como una amalgama de elementos comunes que se mezclan de modo natural, pues provienen de lo mismo".

En Vizcaya sobre todo, y en la comunidad autónoma en general, subsiste una escena blues. "Hay bandas de estilos diferentes, aunque aquí siempre ha tirado más lo cañero. Por eso se ve poco blues acústico. Creo que la idea de 'escena' definida en cuanto a estilos debería superarse poco a poco, para que no haya guetos musicales estancos y que los públicos se mezclen, sean de blues, jazz, rock and roll, etc. Hay demasiado purismo... en el público y los músicos".

Cócteles y bodas

Se supone que Pablo no es profesional a su edad, pero... "Pues sí que procuro serlo, aunque eso implica ocuparse en muchas facetas diferentes y no siempre muy divertidas. Yo hago cócteles, bodas y hoteles, pero no toco pachanga, ¿eh?, sólo repertorios de jazz y de swing. También imparto clases de armónica. Intento ser versátil. Vivo en Bilbao, casi siempre junto a la barra del Residence Café, y acabo de cumplir 30. Gracias por recordármelo".

Almaraz pone su voz y armónica en otros muchos grupos. "Mi proyecto principal de los últimos años ha sido Basin Street Café. A pesar de su desestructuración, de sus cambios de formación, de sus repertorios diferentes y tal, ahí empecé a hacer mis canciones. Con este grupo actúo todos los meses en el Residence y en otros locales, con repertorios versioneros de swing, R&B clásico, jazz... En Los Muelles llevo un par de años y me gustan porque son muy diferente, más rockeros, y mi papel es distinto: no canto, sólo toco armónica acompañante. Con Los Reverendos voy ocasionalmente: o sustituyo a Igor, o intercambiamos músicos. Siempre me ha gustado la onda West Coast de Reverendos. La mamé, o sea que es natural para mí".

Pablo comenta que sus influencias son anchas. "Bueno, para resumir diré que siempre me han gustado el blues y el jazz a partes iguales y con todos sus aledaños. Me gustan el swing y el boogie, el funk, el R&B... La música caribeña y mestiza, la de Nueva Orleáns, también el country y el folk... Al citar nombres recurro a las figuras fronterizas: Louis Armstrong, Dr. John, Coco Robicheaux, Nina Simone, Ray Anderson, Little Charlie & The Nightcats, Tom Waits claro". Jo, guardo discos de todos. Ejem... el soplador sigue: "En cuanto a la armónica, como todo el mundo he aprendido de los clásicos de Chicago, la Costa Oeste y demás. Pero una cosa es aprender a tocar tu instrumento y otra es la música que haces con él. La armónica ha sido un instrumento demasiado endogámico. Me gustan los que se atreven a hacer con ella lo que les sale de la cabeza y no sólo lo que han oído ya mil veces". Amén.

Apoyado por Israel Santamaría (piano) y David Martín (contrabajo), Almaraz debuta en solitario con 'Rootless Background', grato estilismo con noble blues de bar, swing acuoso y cabaré vía Waits. "Son diez canciones mías preparadas en la intimidad, con colegas. Dice que es rhythm & blues, que swing, que raíz... No sé qué es y empieza a darme igual".

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