Ibarretxe hará campaña informativa sobre la consulta ante las «mentiras» de Zapatero

El Gobierno vasco difundirá el contenido de la ley a través del correo electrónico y del buzoneo masivo de folletos

OLATZ BARRIUSO| BILBAO
Azkarate reprochó ayer de nuevo a PSOE y PP su «nerviosismo». / JOSÉ MARI LÓPEZ/
Azkarate reprochó ayer de nuevo a PSOE y PP su «nerviosismo». / JOSÉ MARI LÓPEZ

Aprobada la ley de convocatoria de la consulta del 25 de octubre en el Parlamento vasco, el Gobierno de Ibarretxe ha empezado a dar ya los primeros pasos en defensa y promoción de una iniciativa condenada de antemano al fracaso. La primera medida será, según confirmó ayer la portavoz del lehendakari, Miren Azkarate, una campaña de información «directa» a la ciudadanía sobre la norma que salió adelante el pasado viernes gracias a un voto prestado del grupo de EHAK. El Ejecutivo de Vitoria pretende así, según la consejera, contrarrestar la «sarta de mentiras» que sobre el plebiscito de Ibarretxe están trasladando, a su juicio, el Gabinete Zapatero, los socialistas y los populares.

Para ello, el Gobierno vasco comenzará en breve a difundir la iniciativa soberanista del lehendakari y las dos preguntas que se pretende realizar a la ciudadanía en las urnas a través del correo electrónico y del correo postal ordinario. En una primera fase, el Ejecutivo remitirá la información a todas las direcciones de e-mail que ha ido recopilando desde que Ibarretxe presentó su 'hoja de ruta' en septiembre pasado, fundamentalmente a través de la web de participación ciudadana www.konpondu.net, que sólo en los últimos meses ha recibido 16.000 comunicaciones en torno a la consulta.

Después, el Gobierno vasco se planteará el buzoneo masivo de folletos explicativos a todos los hogares vascos, una iniciativa que ya puso en práctica hace cinco años con el llamado 'Nuevo Estatuto Político', el primer plan Ibarretxe. Entonces, remitió con cargo a los Presupuestos 800.000 encartes y editó 100.000 ejemplares en formato libro con la propuesta, que quedó guardada en el cajón tras el rechazo abrumador que cosechó en el Congreso de los Diputados. Un año antes ya había enviado una primera remesa de folletos con las líneas maestras del proyecto, que hizo extensiva también a los 26.000 vascos residentes en 113 países extranjeros. En total, las sucesivas campañas supusieron para las arcas públicas un desembolso de más de 350.000 euros.

Aunque el futuro de la consulta no se antoja mucho más halagüeño -tanto Zapatero como el PP recurrirán la ley en cuanto sea publicada en el Boletín Oficial del País Vasco al entender que invade competencias exclusivas del Estado-, el Ejecutivo de Vitoria se cree «en la obligación» de difundir la propuesta porque «lo que se está divulgando no se corresponde en absoluto con la realidad». Tras insistir en que el Gobierno vasco afronta con «serenidad» la gestión del actual escenario frente a la «sobredosis de nerviosismo» que observa en las fuerzas de la oposición, Azkarate abundó en la necesidad de socializar la consulta, una iniciativa que parte directamente del Gobierno pero que ya conocían las ejecutivas de PNV, EA y EB. «La única vía que nos queda es dar información directa a cada persona para que cada uno se lea las preguntas y se forme su propia opinión», subrayó, a pesar de que las dos cuestiones han sido publicadas en su literalidad en varias ocasiones por la práctica totalidad de medios de comunicación y son fácilmente accesible a través de Internet.

Despotismo ilustrado

La portavoz reprochó a Zapatero que «mienta» al referirse a la iniciativa como un referéndum cuando, recalcó, «se trata de una consulta no vinculante». «¿Por qué siguen mintiendo y engañando?», enfatizó Azkarate, que consideró que es la falta de argumentos «jurídicos y políticos» lo que le lleva a «faltar a la verdad». A continuación, acusó al presidente español de practicar un nuevo «despotismo ilustrado» basado en la vieja máxima 'todo para el pueblo pero sin el pueblo'. «Vivimos en el mundo al revés. Quien pretende consultar al pueblo lo divide; quien pretende impedir que el pueblo hable, lo cohesiona», denunció.

También el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, arremetió contra Zapatero por su «falta de respeto» a la soberanía del Parlamento vasco y por su particular «sentido de la democracia» al recurrir una norma legalmente aprobada. Eso sí, no olvidó sus habituales dosis de realismo político frente al optimismo recalcitrante que predica el Gobierno vasco y que ayer tuvo su máxima expresión en las palabras del consejero Joseba Azkarraga, que pronosticó que el Ejecutivo ganará esta batalla «por goleada». Urkullu, no obstante, admitió la posibilidad de que el plebiscito no llegue nunca a celebrarse e incluso le vaticinó un «corto recorrido» una vez sea recurrido ante los tribunales. De nuevo, pidió al presidente español que no lo haga o que, al menos, no solicite la suspensión automática de la ley.