Empieza el derribo de naves industriales

Ocho edificios de la antigua zona portuaria dejarán libres 10.700 metros cuadrados Todos los materiales reutilizables deberán ser recuperados

TERESA ABAJO| BILBAO
Uno de los pabellones que serán derribados en la zona. / FERNANDO GÓMEZ/
Uno de los pabellones que serán derribados en la zona. / FERNANDO GÓMEZ

El primer signo visible de la transformación de Zorrozaurre llegará en unos días con el derribo de ocho edificios industriales para dejar sitio a las nuevas construcciones. La comisión gestora del proyecto de regeneración de la zona tiene previsto iniciar la próxima semana la demolición de los pabellones de Marítima Candina, Bacalao de Islandia, Transportes Astra y EstibaBilbao, que permanecen en desuso tras expirar las concesiones de la Autoridad Portuaria. De esta forma se liberarán 10.700 metros cuadrados junto al canal, en la zona de la ribera de Deusto.

Estas parcelas, propiedad del Gobierno vasco, ya tienen destino. 6.000 metros cuadrados se integrarán en la nueva sede del Igualatorio, que ocupará en total 33.000 y será el primer edificio emblemático de Zorrozaurre. La construcción de la clínica diseñada por los arquitectos Carlos Ferrater y Alfonso Casares comenzará en el primer trimestre de 2009. Los otros tres pabellones que se van a derribar están en la zona donde se producirá la apertura del canal de Deusto. Serán necesarios dos años de obras para convertir la península en una isla, algo que será una realidad a finales de 2012.

Para acercarse a las fechas que están en el horizonte hay que despejar el paisaje de ruinas industriales. La piqueta tiene un largo recorrido por delante y algunos propietarios privados preparan ya nuevos proyectos de demolición. Los trabajos que empezarán en julio, con un plazo de ejecución de tres meses y 150.000 euros de presupuesto, abrirán el camino con técnicas novedosas como las que se emplearon en el derribo de la Feria de Muestras. En lugar de hacer tabla rasa de los viejos pabellones, se reutilizará el mayor número posible de materiales.

Todos los elementos que puedan ser recuperables, como madera, vidrio o metal, «se desmontarán» antes de la llegada de las excavadoras, explica Juan Carlos Sinde, arquitecto asesor de la comisión gestora. Se trasladarán a plantas de reciclaje para volver a entrar en la cadena de producción. Lo que se conoce como «sección pétrea» -hormigón, piedra o ladrillos- se tratará con una maquinaria especializada que lo tritura y se utilizará en la construcción de los nuevos viales de la zona.

«Incluso se va a separar el hierro de la armadura del hormigón para chatarra», añade el arquitecto. El reciclaje de los materiales de construcción «antes era una recomendación en los manuales de buenas prácticas, pero desde este año es obligatorio por un nuevo decreto estatal». Una vez rescatados los elementos recuperables, el resto se clasifican como inertes o peligrosos, que se envían a gestores autorizados. La uralita, por ejemplo, requiere un tratamiento específico «porque contiene amianto».

«Pistoletazo de salida»

Los ocho pabellones que tienen los días contados son de empresas relacionadas con la actividad portuaria cuyas concesiones han caducado, y llevan dos años desocupados. Otras naves condenadas al derribo pertenecen a negocios en activo que tendrán que reubicarse en otras instalaciones. Se calcula que 150 empresas deberán cambiar de emplazamiento, por lo que antes de cerrar el calendario de demoliciones hay que culminar el plan de reparcelación.

Aunque a ritmo lento frente al abandono de las inmensas naves industriales, los primeros derribos son una buena noticia para los residentes, que los consideran el «pistoletazo de salida» de la ansiada regeneración de Zorrozaurre. «Es bueno que se vaya haciendo limpieza», afirman los responsables de la agrupación vecinal. Con el terreno limpio no sólo se eliminarán «construcciones obsoletas», sino que «va a cambiar la perspectiva de toda la zona». Será más fácil ver en ella el escenario de la última gran operación de regeneración urbana de Bilbao.