La Diputación invertirá 1.300 millones en nuevas autovías

José Luis Bilbao presenta unplan extraordinario destinadoa mejorar la comunicación dealgunas comarcas vizcaínas

DAVID S. OLABARRI| BILBAO
Las nuevas infraestructuras viales tratarán de mejorar la comunicación de comarcas como Lea Artibai, Arratia y Durangoaldea con la red de carreteras de alta capacidad. / EL CORREO/
Las nuevas infraestructuras viales tratarán de mejorar la comunicación de comarcas como Lea Artibai, Arratia y Durangoaldea con la red de carreteras de alta capacidad. / EL CORREO

Sin entrar apenas en detalles, la Diputación anunció ayer una inversión extraordinaria de unos 1.300 millones de euros (unos doscientos mil millones de pesetas) destinada a «adelantar» los plazos de construcción de varias autovías ya previstas en Vizcaya, bien como idea a desarrollar o bien como proyecto firme. Se trata de un plan de «largo recorrido», que se enmarca en las medidas de choque contra la crisis económica suscritas el pasado viernes por el Gobierno vasco y las diputaciones forales y que está diseñado para mejorar la comunicación de algunas comarcas con la red de carreteras de alta capacidad. Con este objetivo en mente, la institución vizcaína presentará esta inversión, que se suma a las previsiones presupuestarias, ante la comisión de Infraestructuras de las Juntas Generales,

Con el Plan de Carreteras en plena revisión en las Juntas -donde se ha abierto recientemente una comisión para estudiar sus prioridades-, José Luis Bilbao adelantó que las «importantes obras de infraestructura vial» se desarrollarán en Munguialdea, Urdaibai, Lea-Artibai, Durangoaldea, Arratia y Amorebieta, entre otras zonas. Algunas de las actuaciones, según explicaron, podrían adelantarse ahora en más de una década. A falta de que hoy se conozca el proyecto en profundidad, en los últimos años algunas de las obras más demandadas por los ciudadanos han sido infraestructuras como los túneles de Sollube y de Autzagane, el eje Durango-Bergara-Beasain y la autovía de Lemona y Boroa.

En todo caso, el diputado general explicó -durante el mismo desayuno informativo en el que dio a conocer su intención de impulsar la creación de un nuevo Guggenheim en la reserva de Urdaibai- que una inversión de estas características conllevará la creación de varios «consorcios» empresariales. Estos grupos, añadió, deberán tener la suficiente capacidad técnica y económica para desarrollar las obras. Cada uno de ellos se apoyará en cuatro pilares: el proyecto, la construcción, la financiación y la explotación. Es decir, estarán formados por una ingeniería, una constructora, un grupo financiero y un operador de infraestructuras, que funcionarán con un sistema similar al denominado «modelo británico».

En los próximos días, la Diputación convocará por separado a ingenierías, entidades financieras y al sector de la construcción para explicar el proyecto «con detalle». Unos meses después se convocarán los concursos públicos para adjudicar las obras.

«Gasto social»

Bilbao recalcó la necesidad de conseguir la «implicación» de todas las partes que participarán en las obras. Las inversiones de las empresas, en este sentido, deberán cubrir un 15% de cada proyecto. Lo que, en términos globales, significa que estarán obligadas a aportar unos 150 millones de euros.

Bilbao, que desde el principio de su mandato ha centrado sus acción de gobierno en el gasto social más que en las grandes infraestructuras, quiso dejar claro que estas nuevas actuaciones «no son ocurrencias fruto del agobio del momento» o una «operación de imagen para dar la impresión de que hacemos cosas».

Por eso, el máximo responsable foral mostró su disposición a «dejar la caja con telarañas si fuera preciso». Según dijo, en la actual coyuntura de desaceleración económica, lo que «procede» son las inversiones públicas para hacer frente a estos problemas. Los presupuestos de una institución pública, además, «deben tener como prioridad asignar todos los recursos disponibles al servicio público». Y, según subrayó, en la actualidad las arcas de la Diputación se encuentran «en condiciones inmejorables» para «paliar las consecuencias de las turbulencias».

El diputado general señaló que, por el momento, los cerca de 1.600 millones de euros de inversiones se llevarán a cabo «sin recurso a nuevo endeudamiento». Sin embargo aseguró que, si hiciera falta, no descartaría hacerlo, eso sí, «manteniendo los ratios de salud financiera que no comprometan el margen de actuación futuro».

Bilbao concluyó su intervención con una aclaración. Según dijo, tras estos proyectos no se esconde una «reasignación de recursos». Es más, subrayó el «compromiso» del ente foral de «mantener y aumentar en lo económicamente posible el gasto social». «Nuestro principal compromiso son las personas, todas las personas sea cual sea su condición».