Iruña-Veleia no saca conclusiones

Los investigadores encargados de certificar los hallazgos piden más tiempo El yacimiento romano estrena nueva web sin referencia a los descubrimientos

MARÍA JOSÉ CARRERO M.J.CARRERO@DIARIO-ELCORREO.COM| VITORIA
YACIMIENTO. Los arqueólogos excavan en el asentamiento alavés de Iruña-Veleia. / NURIA GONZÁLEZ/
YACIMIENTO. Los arqueólogos excavan en el asentamiento alavés de Iruña-Veleia. / NURIA GONZÁLEZ

Se retrasa la investigación para certificar la veracidad de los hallazgos de Iruña-Veleia, el yacimiento situado cerca de la localidad alavesa de Nanclares de Oca. Los expertos de la Universidad del País Vasco (UPV) a los que la Diputación ha solicitado un informe necesitan más tiempo. Por ello, el estudio no estará concluido para este verano, como estaba previsto, sino en el otoño.

Así lo ha confirmado a EL CORREO un portavoz autorizado de la Administración foral, propietaria de este asentamiento, cuyo origen se remonta al siglo VIII a.d.C. Entre el I y del V de esta era fue una importante ciudad romana, al estar ubicado junto a la calzada Astorga-Burdeos. Los investigadores «han pedido más tiempo. Su línea de trabajo es muy buena. Además, tienen potestad para pedir informes de todas las disciplinas que consideren necesarias y lo han hecho», añadieron las mismas fuentes.

Hace ahora exactamente dos años, el equipo de arqueólogos que excava Iruña-Veleia -con el patrocinio de Eusko Tren- sorprendió a la comunidad científica al presentar el hallazgo de la representación más antigua de Cristo crucificado en el Gólgota, con los dos ladrones junto a él y dos figuras a sus pies, que podrían ser la Virgen y San Juan. Avalado por un grupo de expertos, el grupo que lidera Eliseo Gil detalló que el dibujo, con la leyenda RIP ('requiescat in pace'-descanse en paz) se había encontrado en un resto de cerámica del siglo III que formaba parte de un conjunto de 270 epigrafías, o inscripciones y dibujos realizados también en piedra, huesos, metal, cerámica y madera. Además, revelaron la aparición en el mismo lugar de las primeras palabras escritas en euskera. Las dataron en los siglos III o IV, es decir, 600 años antes que las anotaciones de San Millán de la Cogolla.

El anuncio de ambos descubrimientos convulsionó a la comunidad científica porque obligaba a revisar, de cabo a rabo, la historia del País Vasco. Sin embargo, sólo cuatro meses después, uno de los investigadores de los textos en euskera, el catedrático de Lingüística Europea y director del Instituto de Ciencias de la Antigüedad de la UPV Joaquín Gorrochategui, pidió «cautela» para «no dar por buenos» los hallazgos antes de «llegar a un convencimiento pleno sobre su autenticidad».

«Perplejidades»

Casi al mismo tiempo, otros dos expertos -el catedrático de Filología Vasca Joseba Lakarra y el profesor de Historia Medieval Juan José Larrea- afirmaron que los hallazgos de Veleia provocan «perplejidades en cadena». Ante esta concatenación de dudas, la nueva diputada foral de Cultura, Lorena López de Lacalle (EA), optó por crear una comisión «asesora». Éste el nombre dado al grupo de investigadores que, en última instancia, deberá verificar la autenticidad del conjunto. Estos expertos en Lingüística, Arqueología, Epigrafía, Física y Química han solicitado, a su vez, la opinión de latinistas, egiptólogos, iconografistas y semióticos.

Mientras tanto, los arqueólogos de Veleia han vuelto a colgar en Internet una página sobre el yacimiento, después de tener desactivada la anterior un año. En la nueva web no se hace referencia alguna a los hallazgos. ¿La explicación a este silencio? «Que se encuentran en pleno proceso de investigación y el procedimiento y desarrollo de estos trabajos está sujeto a la confidencialidad».

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