Objetivo permanente de los terroristas

EL CORREO y 'El Diario Vasco' han sufrido desde 1977 el asesinato de sus directivos Javier Ybarra y Santiago Oleaga, así como numerosos ataques de ETA y la kale borroka

D. GUADILLA| BILBAO
CRIMEN. El director financiero de 'El Diario Vasco', Santiago Oleaga, fue asesinado el 24 de mayo de 2001. / EL CORREO/
CRIMEN. El director financiero de 'El Diario Vasco', Santiago Oleaga, fue asesinado el 24 de mayo de 2001. / EL CORREO

El ataque de ayer no es el primero que sufre EL CORREO a manos de ETA. En los últimos treinta años, la banda terrorista no sólo ha golpeado en varias ocasiones las instalaciones del diario, sino que ha atentado de forma directa contra miembros de la redacción y del consejo de administración. A estas acciones hay que sumar las que han padecido otras cabeceras del Grupo Vocento, como 'El Diario Vasco', cuyo director financiero, Santiago Oleaga, fue asesinado en mayo de 2001.

El primer atentado contra este periódico, cometido en 1977, fue también el más grave. El 20 de mayo de aquel año, un comando secuestraba a Javier Ybarra y Bergé, consejero delegado del diario y consejero del Banco de Vizcaya y de Babcock Wilcox. Tras un mes desaparecido, su cadáver era hallado con un tiro en la cabeza en el alto de Barazar.

Tras varios años de parón, los sabotajes se recrudecieron a partir del año 2000. Cinco años antes, este periódico ya había alertado de que ETA pretendía cercenar la libertad de expresión atentando contra periodistas y medios, a los que un documento interno de KAS acusaba de participar en la labor de «represión contra la izquierda abertzale».

La confirmación de que la organización terrorista y sus grupos satélites pasaban de la teoría a los hechos llegó el 21 de marzo de 2000, cuando un artefacto casero estallaba en la puerta de la vivienda de los padres de uno de los redactores jefe del periódico. Aunque el ataque no provocó daños personales, sí confirmó la pretensión de ETA de coaccionar a los medios de comunicación.

Menos de tres meses después, el 2 de junio, los radicales ahondaban en esta estrategia y volvían a atentar contra una de las sedes de EL CORREO, en este caso, la situada en el barrio de Las Arenas, en Getxo. Un grupo de desconocidos lanzaba varios 'cócteles molotov' que no causaron grandes desperfectos al no llegar a explotar.

La escalada prosiguió en julio. El día 7, un artefacto oculto en una mochila provocaba importantes daños en la sede del periódico de Vitoria. La bomba, compuesta por tres aerosoles y un petardo pirotécnico, estalló a las 19.20 horas, cuando 35 trabajadores se encontraban en el interior de la redacción. La explosión reventó la puerta blindada y originó un incendio que tuvo que ser sofocado por los propios empleados del periódico. Afortunadamente, no hubo heridos. La Ertzaintza lo vinculó con la kale borroka.

Un año después, los radicales ponían de nuevo a este periódico en su punto de mira al lanzar varios 'cócteles' contra la sede del barrio bilbaíno de Bolueta. Como en el caso de Vitoria, fueron los propios redactores los que apagaron las llamas con extintores. Y al igual que en la capital alavesa, no hubo que lamentar daños personales.

Zarpazo

Tras este ataque, los violentos dieron un salto cualitativo. Los ataques relacionados con la violencia callejera desaparecieron para dejar paso a atentados cometidos por la propia estructura de ETA. El primero de ellos fue el 17 de enero de 2002. La Ertzaintza desactivó un paquete bomba cargado con cerca de 150 gramos de dinamita que iba dirigido contra Enrique Ybarra, vicepresidente de Vocento. La banda había enviado otras dos cartas similares al delegado de RNE en Euskadi, Santiago Silván, y a la responsable de Antena 3 en el País Vasco, Marisa Guerrero.

Pero para entonces, Vocento ya había recibido un nuevo y dramático zarpazo. Santiago Oleaga, director financiero de 'El Diario Vasco' era asesinado en San Sebastián el 24 de mayo de 2001. Nacido en Durango, el directivo del periódico donostiarra recibió siete disparos por la espalda cuando descendía de su vehículo en el aparcamiento de un centro sanitario al que solía acudir todos los días para someterse a ejercicios de rehabilitación en un hombro.

El comando que asesinó a Oleaga fue uno de los más activos tras la ruptura de la tregua de Lizarra. Al 'Buruntza' también se le relaciona con los atentados que acabaron con la vida del socialista Juan María Jáuregui; y del presidente de los empresarios guipuzcoanos, José María Korta. El 'talde', compuesto por Ibón Etxezarreta, Luis María Carrasco, Patxi Xabier Makazaga y Santiago Vigente Aragón, fue desarticulado en agosto de 2001. La Audiencia Nacional les condenó en 2003 a 43 años de cárcel.

Sin embargo, el primer intento de atentar contra un miembro de la dirección del periódico guipuzcoano se produjo el 22 de octubre del año 2000, cuando la banda envió un artefacto explosivo al domicilio de José María Velilla, consejero del periódico guipuzcoano. Ante las sospechas que le despertó el paquete, lo entregó a la Ertzaintza, que procedió a desactivarlo.

La 'alerta roja' se activó meses después, poco antes del atentado contra Oleaga. A principios de 2001, las fuerzas de seguridad confirmaron que ETA quería infligir el máximo daño posible a los diarios de Vocento. Entre la documentación incautada por la Ertzaintza al 'comando Ttotto', se halló un informe en el que la dirección de la banda pedía a sus activistas que dinamitasen la sede central de 'El Diario Vasco'. «¡Romper, destruir, reventar!», afirmaba la cúpula etarra.

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