El Mercado Medieval de Gatika reúne 80 puestos de artesanía en el castillo de Butrón

EVA MOLANOGETXO
Un artesano, en Butrón. / P. URRESTI/
Un artesano, en Butrón. / P. URRESTI

El castillo de Butrón despertó ayer de su letargo y se adentró en una Edad Media de ensueño. La V Feria Medieval de Gatika se instaló en el paraje privilegiado de sus aledaños para recrear el siglo XV, cuando los patrones del palacio dominaban el Señorío y en su exterior se libraban las guerras banderizas. Moros, cristianos y judíos convivían en el feudo de los Mújica-Butrón en su época más esplendorosa, según las asociaciones organizadoras Intxurtxu y Butrón.

Para revivir ese tiempo y difundir la historia del alcázar, pitonisas, hidalgos y princesas, cetreros y sus águilas, ciegos y lazarillos, enjoyadas bailarinas de la danza del vientre y hasta leprosos y bufones pueblan hasta la medianoche las inmediaciones de la fortaleza, que se encuentra cerrada a cal y canto. No faltan ni la jaima árabe ni los paseos en barca por el río que una vez fue foso. También los artesanos de los más de 80 puestos presentes en el mercado se han mimetizado con el paisaje medieval.

Muchas de sus artes no han mudado desde entonces. Si Toledo fue famosa por la calidad de sus armas, aún conserva maestros de la forja como el herrero Juan Izquierdo, que exhibe réplicas de las espadas del Rey Arturo y de los templarios. Cerca, Virgilio Castro vende jabones de naranja y ortiga.

Pero el hechizo finalizó a las 22.00 horas. La fiesta, que seguirá hoy, da paso a la tragedia con un espectáculo de fuegos de artificio. Mañana, Butrón amanecerá de nuevo en solitario, hasta que su propietaria, la inmobiliaria Inbisa, le proyecte un nuevo destino.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos