Los jueces agarran a Moreno

El vencedor en Bakio fue sancionado por remolcarse en Sollube y el líder es Sánchez Pimienta

J. GÓMEZ PEÑA |BAKIO
Dani Moreno se impone en la llegada a Bakio, pero no le serviría para ser líder. / MUNDO DEPORTIVO/
Dani Moreno se impone en la llegada a Bakio, pero no le serviría para ser líder. / MUNDO DEPORTIVO

Se puede ganar la primera etapa y no ser el líder. Dani Moreno fue el más veloz en Bakio. Eso se vio. Triunfo a la vista. Pero los jueces se fijaron también en lo oculto: el madrileño se remolcó en Sollube. Ciclismo en coche. Le penalizaron con 10 segundos. Por eso, el segundo en la meta Bakio será hoy el primero en la salida de Agurain: Julián Sánchez Pimienta. Siempre hay algo que a Dani Moreno le impide desenrollar su sonrisa...

Con la boca abierta como un pez en el aire. Así aleteó Dani Moreno por la recta final de la Euskal Bizikleta. Con ese miedo a ganar del que no está acostumbrado. Esprintó desde lejos. Con un metro sobre el grupo de Sánchez Pimienta, Antón, Caruso, Capecchi, Gentili, Simeoni, Pasamontes, Rovira y Pierfelici. Los únicos que soportaron Sollube. Los que están ya citados para mañana en Arrate. Supervivientes de un pelotón cortado a pedacitos. «Soy rapidillo», se autodefinía Moreno. En diminutivo. En voz baja. Venía con un recuerdo a rastras. El peso de una vieja derrota. Como si no se fiara de su éxito. Con razón.

Dani Moreno se había quedado clavado en la última curva del puerto de Abantos, en la Vuelta a España 2007. Su cuesta. Tan cerca de casa, de Fuenlabrada. Alcanzó ese giro el primero. Avanzaba con las uñas hacia la que pudo ser su mejor victoria. Iba ceñido a la valla. De repente, escuchó un grito. «¡Aparta!». Y el instintó le traicionó: se apartó. Por ese hueco le sobrepasaron en paralelo Samuel Sánchez y la opción de triunfo. «Cuantas vueltas le he dado a ese grito», recordaba ayer. «Con esa victoria, todo habría sido tan distinto». Vista abajo, hacia el pasado.

Sin ese triunfo se le acabó 2007. Comenzó 2008 vestido también de 'rojo Relax', su equipo. Pasó enero en Argentina. Sol. «A 40 grados no tienes ganas ni de comer». Regresó fino. A punto. Pero sin equipo. El Relax había fallecido. Otra esquela en este ciclismo de impagos y timos varios. Promesas de humo. «Si hubiera ganado en Abantos, seguro que me habría fichado algún conjunto importante», rumiaba. Pero no. Del Relax a la nada. Al paro. «Hubo días que me costó salir a entrenarme». Todo por un grito. Estaba con el dorsal confiscado.

Hasta que el Caisse d'Epargne, con la temporada ya empezada, le dio un par de imperdibles. Un hueco. Y en la élite. Al fin salía de esa curva de Abantos. Ayer volvió a otro bucle. El de Bakio que esquiva la playa y tira hacia San Pelayo. En ese recta estaba la meta. «Fichar por este equipo es como si me hubiera tocado la lotería». Premio en Bakio. A Dani Moreno no le gritó nadie esta vez. Hasta que llegó un juez y le chistó: «¡Eh! Que te hemos visto en Sollube!». Un agarrón con disimulo. Pero detectado. Diez segundos de castigo.

Una locura

La Euskal Bizikleta actual es una carrera de postguerra. Velada por el duelo entre el Tour y la UCI. Resumida a sólo tres días. Consumida: con la salida y la meta en el mismo lugar. Reducida: con unicamente tres equipos del UCI Pro Tour. Una vuelta de segundo rango. Y ese tipo de pruebas son siempre una locura. Como los 154 kilómetros de ayer. Con sol al principio y el cielo lamiendo el mar al final. Con una fuga de 13 corredores (León Sánchez, Capecchi, Mayoz, Serrano, Redondo, Melero, Erviti, Codol, Marxzynski...) sin presencia del Euskaltel. «Estoy enfadado», zanjó Galdeano, mánager naranja. Txurruka y Egoi Martínez pagaron la bronca. Los dos cargaron con la etapa a cuestas: por el Balcón de Bizkaia, por Morga, por San Pelayo. Todo para que Antón estuviera cerca de la escapada en la primera rampa de Sollube. Estuvo, Y bien. Sólo el joven Capecchi y Palomares subieron antes que el vizcaíno.

Sollube redujo la Euskal Bizikleta: Antón, Moreno. Sánchez Pimienta, Capecchi, Caruso, Rovira, Pasamontes, Simeoni, Gentili, Palomares y Pierfelici. Todos juntos, salvo Moreno. Llegó el primero a Bakio. Pero cargaba con un agarrón ilegal. Diez segundos de pena. Lo poco que duró su sonrisa.

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