Sefanitro pasa a la historia

J. F. BARAKALDO

Sefanitro pronto pasará a la historia. La piqueta entró hace algo más de un año en la fábrica. Y, si se cumplen los plazos, las tareas de derribo concluirán a finales de este mes. Sólo quedará en pie el viejo cargadero de trenes, que aún da servicio a la planta anexa de Befesa -antigua Rontealde-. EL CORREO ha supervisado 'in situ' las labores de demolición. Cuesta imaginar que el embarrado solar estuviera ocupado por una histórica factoría de fertilizantes, pero las estadísticas de residuos retirados dan muestra de su grandiosidad. Pocas fábricas generan 55.149 toneladas de escombros en trece meses.

Más de 500 camiones han salido del complejo hasta la fecha. La cifra podría haber sido mayor. Las 48.000 toneladas de hormigón retiradas se acumulan todavía en la zona. Conforman el grueso del 98% de material reciclable salido del desmantelamiento. Dos plantas móviles se encargan de hacer reutilizables los restos de las antiguas paredes de la fábrica.

La parcela ocupa una superficie equivalente a 35 campos de fútbol como San Mamés. Aceite, chatarra, inertes, madera, tela asfáltica, fibrocemento... Los materiales salidos del derribo son incontables. Para retirarlos se ha recurrido a una larga lista de maquinaria. Once retroexcavadoras, dos equipos de oxicorte y tres aparatos de descontaminación se sitúan a la cabeza. Lezama Demoliciones ha llevado la voz cantante, «con el seguimiento de una empresa externa», relata su gerente, Germán Pardo.

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