«El PNV debe adaptarse a la sociedad del siglo XXI»

«Desde la perspectiva de país, sería importante un acuerdo a largo término entre nacionalistas y la izquierda mayoritaria»

JAVIER TRIGUEROS BILBAO
ESCRUTADOR. Un gesto del alcalde durante la entrevista. / F. GÓMEZ/
ESCRUTADOR. Un gesto del alcalde durante la entrevista. / F. GÓMEZ

-En agosto de 2007, confesaba que ya no podía admitir «un PNV a tortas todo el día con España». Y parece que la cosa se aventura precisamente por ese camino.

-A cinco días de la cita del lehendakari con Zapatero, lo que diga Azkuna sobre el PNV puede ser malinterpretado. Yo quiero modernizar el partido, como supongo, obviamente, quiere Iñigo Urkullu. Pero voy a ser muy prudente. Te lo aviso desde ahora.

-Bien, alcalde. Apostaba entonces por un partido pactista, abierto, sin exclusiones ni hablando todo el día de las esencias. Unos meses después, ¿se siente a gusto con el momento que vive el PNV?

-Sigo pensando lo mismo.

-¿Cómo valora la trayectoria del partido desde los comicios autonómicos?

-A veces en política hay que ser posibilista. Y, en este momento, el presidente del PNV está siendo muy posibilista. Está manteniendo al partido unido y, por otro lado, se tiene que enfrentar a una serie de problemas importantes. Está haciendo todo lo que puede, seguro. Pero el partido debe seguir siendo o intentando ser cada vez más moderno y adaptado al siglo XXI.

-¿Tienen razón los que hablan de sectores abiertamente enfrentados en el PNV por la estrategia de Ibarretxe?

-Yo no diría enfrentados. En un partido interclasista siempre hay muchas almas. Y en el PNV siempre ha existido eso, de toda la vida.

-¿Echa de menos a Josu Jon Imaz en la escena política vasca?

-Bueno, ha sido un hombre importante en esa escena.

-¿Eligió el momento oportuno para irse?

-No sé cuándo algo es oportuno o no lo es. Es como hablar de estas cosas; ¿es oportuno o no? Imaz pensó en un momento dado que se tenía que ir y seguramente hizo bien, porque la situación para él era muy complicada. Hay que respetarle

-¿Y para el partido?

-Bueno, yo creo que se ha perdido un buen elemento. Pero, tarde o temprano, volverá y trabajará en el PNV. No sé en qué puesto, pero trabajará.

-El propio Imaz justificó su marcha como una contribución a la búsqueda de consensos internos. Pero los acontecimientos parecen desmentir el resultado de la operación.

-Cuando todo va bien es maravilloso. Y cuando hay problemas, pues hay que encararlos. Es lo que Urkullu está haciendo. El papel es difícil, pero lo va a hacer muy bien. Porque es un hombre muy prudente, que ha mamado el PNV toda su vida.

-¿Cuál es la mayor dificultad que afronta el PNV en estos momentos?

-No lo sé. Todos los partidos tienen altibajos. Y, claro, como decía Ortega, «todo es comparativo». Viendo al PP, pues me parece que nosotros no tenemos demasiados problemas. Pero, bueno, lo que tiene que hacer ahora el PNV es encarar todas las cuestiones con valentía, hacer una reflexión en profundidad, cuando pasen estos tiempos. Y buscar otra vez sintonía con la ciudadanía.

-¿Qué le hizo perder esa sintonía?

-Los partidos, como las sociedades, ganan, pierden sensibilidad. Tienen épocas buenas y épocas malas. El PNV lleva 25 años en el machito y, evidentemente, no se puede pretender que toda la vida esté en primera fila en todas partes. Es imposible. El PNV, cuando tiene problemas, debe hacer como todo el mundo, una reflexión seria, serena; ver por dónde hay que ir y buscar el camino.

Altura y bajura

-¿Cree que el PNV no ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad?

-Los partidos se desgastan en el poder -claro que también se enfrían en la oposición-, y todos estamos abocados a reflexionar y tomar decisiones cada equis tiempo. En este momento, el PNV no puede hacer una reflexión en profundidad delante de unas elecciones que serán dentro de unos meses. Toca gestionar. Pero luego tendrá que hacerlo. Podrá mantener sus principios, pero deberá adaptarlos al siglo XXI.

-¿Está en crisis?

-Si es la acepción unamuniana... o la palabra griega, pues podía estar. Si lo que se quiere decir es que está destrozado, para nada. Crisis en el sentido de lucha, de búsqueda del camino, pues claro; yo creo que hay que buscar el camino otra vez.

-¿En qué punto se dejó ese camino?

-Me refiero a recuperar el pulso de la sociedad. Y si los partidos servimos a la sociedad, tenemos que saber qué quiere, por dónde va.

-El mismo Imaz, en un reciente artículo para EL CORREO, no pudo ser más taxativo: la prioridad es acabar con ETA. Antes que nada.

-Estoy absolutamente de acuerdo. Pero conmigo mismo, porque yo lo he dicho hace mucho tiempo.

-Él decía por encima, incluso, de la batalla política por el denominado derecho a decidir. ¿Comparte su tesis?

-Yo digo prioritariamente. El mayor problema que tiene el pueblo vasco en este momento es ETA. No me metas en el derecho a decidir. Eliminar, quitar a ETA de en medio, es una prioridad de cualquier demócrata. Punto. No hay ninguna otra cuestión más importante.

-¿Y cómo se acaba con ETA?

-Uniéndonos los demócratas. Yo puedo estar en absoluta discrepancia con el PSE, con el PP, con cualquiera, en 25.000 cosas, Pero en el tema de ETA hay que buscar un remedio entre todos y aplicarlo.

-¿El país está para, en palabras de Zapatero, aventuras soberanistas?

-No hablemos de aventuras, ni de Zapatero. Los demócratas tenemos que unirnos para que ETA desaparezca. Es una prioridad de nación, de Estado, de pueblo. ETA debe desaparecer, con todos los medios legales del Estado de Derecho: sociales, políticos, internacionales, jurídicos, policiales... Y todo lo demás no tiene nada que ver con eso.

-¿Y el diálogo?

-Bueno, el Pacto de Ajuria Enea decía que al final había que tener un diálogo. Pues si deponen las armas, vaya usted a saber. Pero, en principio, los medios que te he dicho.

-¿No ve entonces factible una reedición del proceso de diálogo?

-¿En plena matanza? Yo de ETA sé muy poco, pero en esta situación hablar de diálogo es una barbaridad.

-El lehendakari demuestra haberse hecho con las riendas del partido y parece querer jugárselo todo a la baza de la confrontación. En clave interna, ¿no es demasiado arriesgado?

-Eso pregúntale al lehendakari, a ver si es verdad que se ha hecho con las riendas del partido.

-¿No tiene usted esa impresión?

-No, yo creo que no. Las riendas del partido las tiene el EBB.

-¿Es el liderazgo de Ibarretxe más de base que de aparato, de dirigencia?

-Hombre, el lehendakari siempre es una figura muy querida en el PNV. Nos han educado en el respeto a su figura.

-Pero a esa figura le dan cuerpo personas.

-Claro, y a uno le puede gustar una persona más que otra.

-¿Qué siente por el señor Ibarretxe?

-Profundo respeto. Puedo estar o no de acuerdo con él, pero respeto, todo.

-¿Y cuál es su grado de sintonía?

-Yo no es que tenga mucha sintonía, es que mis problemas... El señor Ibarretxe es político de altura y yo soy de bajura. El lehendakari habla de unas cosas, y yo, en general, interfiero muy poco en esas cosas.

-Desde su sitio, ¿cómo ve las alturas?

-Yo mantengo que los políticos tienen que descender un poco a la bajura, a la gestión diaria. Es bueno.

-¿Qué se encontraría el señor Ibarretxe si bajara a su terreno?

-Pues una ciudadanía bastante normal y que pide cosas muy sensatas.

-El horizonte político que dibuja el jefe del Ejecutivo vasco se llama consulta. Y toca a retreta en el PNV. ¿Comulga con el cierre de filas?

-Bueno, la ejecutiva ha dicho que detrás de él, pues detrás de él.

-¿Con ganas, con emoción?

-Yo ya siento pocas emociones. Algunas todavía, pero pocas. Por Bilbao sí siento.

«No sé esa pregunta»

-¿Todo el PNV camina al unísono y convencido tras la hoja de ruta del lehendakari? ¿O hay quien puede sentirse más bien arrastrado?

-Hombre, decir todo el PNV... Unos estarán más de acuerdo y otros menos. Yo no hablo ni de la hoja de ruta ni de la consulta. Ya dije lo que tenía que decir tres días después de que el lehendakari la anunciara. Y no he cambiado de opinión. Me mostré muy pesimista. Y ahora soy muy pesimista sobre la reunión del día 20 entre el lehendakari y Zapatero. Creo que no va a salir nada.

-¿Aventurado, entonces?

-Bueno, yo creo que la postura del lehendakari es discutible, pero, quién sabe. Si se hubiera pactado en Euskadi, es decir, si se hubiera hecho al revés, si hubiese conseguido un pacto entre los partidos y hubiera ido con esa propuesta, quién sabe. Yo lo que no sé es hasta dónde llega la postura del lehendakari.

-Pues, alcalde, si no lo sabe usted...

-No, no lo conozco, como tampoco conozco la pregunta de la consulta...

-¿En el propio partido no se conoce?

-Desde luego, a mí no me la han enseñado. Pero, oye, hay muchas cosas del partido de las que yo no me entero muchos días.

-¿Aprecia en esta estrategia algún riesgo de ahondar la brecha entre las dos 'euskadis'?

-Nada de dos 'euskadis'. Aquí hay una Euskadi mayoritaria bastante sensata y otra radical que no se despega de ETA. Y mientras no se despegue, nunca podrá hacer política.

-Pero, alcalde, en esa izquierda radical es en la que parece confiar Ibarretexe para poder sacar adelante en el Parlamento su plan para la consulta.

-Yo creo que no, el lehendakari no puede confiar en esa izquierda. Esa izquierda nunca nos va a sacar la cara a los del PNV. Al revés, si puede, nos zumbará. Toda la vida ha sido igual, sin perjuicio de que en el Parlamento pueda pasar lo que sea.

-¿Y si pasa?

-Pues mira, chico, yo seguiré haciendo política de bajura.

-José Luis Bilbao también pegó un aldabonazo hace unos días. Pero él llamó a la transversalidad en favor de recuperar viejos consensos con el PSE para vertebrar la Euskadi del futuro inmediato. Valore su apuesta.

-Vamos a ver: José Luis Bilbao habló en un foro académico. Yo estuve allí y entendí que no hablaba para mañana cuando dijo que el tripartito estaba..., no sé si utilizó la palabra agotado o caducado, Yo entendí no que le estaba diciendo al lehendakari 'rompe mañana el tripartito', sino, 'bueno, el tripartito se acaba, acaba un ciclo, y a mí me gustaría que el siguiente ciclo fuera con...'.

-El socialismo compartió con ustedes una etapa que muchos recuerdan como altamente positiva. ¿Es también su apuesta?

-Yo estoy muy a gusto con EB en este momento. Tengo un socio leal, con el que me va muy bien. Pero es evidente que, desde la perspectiva de país, sería bueno que se vertebrara con partidos mayoritarios. Si al PNV le tildamos de centro derecha, ¿el partido de izquierdas mayoritario cuál va a ser en el futuro, EB, el PSE?

-Parece obvio, ¿no?

-De momento sí, pero en política nunca se sabe. El socialismo es ahora la izquierda mayoritaria, ya veremos en el futuro.

-Y puesto que lo es y tenemos unas elecciones en el horizonte corto...

-Desde el punto de vista de país, no hay duda de que un acuerdo a largo término entre nacionalistas y la izquierda es importante, esté quien esté en la izquierda. Pero luego existe el microclima, y ahí algunos nos tenemos que entender. Y yo me entiendo muy bien con EB.

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