Ricco se enfada con Contador

El italiano del Saunier Duval repite victoria en el Giro y critica al escalador del Astana por no dar la cara

J. GÓMEZ PEÑABILBAO
EN RACHA. Segunda victoria de Ricco en este Giro. / EFE/
EN RACHA. Segunda victoria de Ricco en este Giro. / EFE

Ricardo Ricco es italiano. En estado puro. Calcado al tópico. Es competitivo, arrogante, ganador, ambicioso, insolente... El cóctel perfecto para un campeón ciclista. A Ricco, además, le gusta buscarse enemigos. Aunque el líder del Saunier Duval es aún muy joven, ya es viejo su enfrentamiento con Bettini, icono del ciclismo transalpino. Cuando era un recién llegado, amenazó con batirle. Ayer lo cumplió en la empinada meta de Tívoli, tan cerca de Roma. También se ha encarado con Contador. Dice que el madrileño miente, que no estaba en una playa de Cádiz una semana antes de iniciarse el Giro. Le acusa de ir a rueda, de ser un parásito. De venir a 'robarles' el Giro. A Ricco le llaman 'cobra'. Muerde: «Contador lo lamentará». El Giro se enciende.

La segunda victoria de Ricco en esta edición discurrió sobre 209 kilómetros. Otra etapa de aliento. Y de meta alta, clavada en Tívoli. Italia es así: los pueblos y las ciudades trepan. Por eso, sus ciclistas son casi imbatibles es ese tipo de finales. Han crecido allí. La octava jornada contó, claro, con una fuga de fogueo: Spezialetti, Perget, Hansen, Baliani y Nardello. Hansen, campeón australiano contrarreloj, llegó incluso al olivar que sube hacia Tívoli. Pero ni el Quick Step de Bettini y el líder Visconti, ni el Saunier Duval de Piepoli y Ricco le dejaron recoger la cosecha. Oro verde. Oro rosa. Justo ahí, a menos de tres kilómetros de la meta, Di Luca pareció enmudecer. En la esquina trasera del grupo. Como en agonía. Pues no: hacía teatro.

Delante, Piepoli cogía al grupo por las solapas. Lo sacudía. Con él, el Saunier proyectó el sprint en subida. En eso, Di Luca se quitó la máscara. Surgió de repente. Brillo intenso, pero fugaz. Rebelin, Bettini y Ricco tenían más tracción. Sobre todo Ricco. El serpenteo de la cobra. El reptil erguido. Así corre. Y gana. Ya es su segunda victoria de etapa. Otros veinte segundos de bonificación. Hoy es día para el sprint (Civitavecchia-San Vicenzo, 218 kilómetros). Mañana toca descanso. Y el martes llega la contrarreloj, el peor día para Ricco y el test definitivo para Contador. «Cuando acabe la 'crono' sabré cuál puede ser mi papel en el Giro», anuncia el madrileño.

Los piques

Ricco no le cree. «Nunca me he tragado eso de que estaba en Cádiz en una playa. Estaba en su casa, en la playa de Madrid. Ha preparado el Giro tanto como nosotros», lanza el italiano, dolido porque el viernes Contador se negó a darle relevo. Piepoli, su escudero en el Saunier, le apoya: «Alguien que ha ganado el Tour no puede actuar de esa manera». El Giro sabe de historias parecidas. De duelos entre los de casa y uno de fuera. La 'corsa rosa' es la fiesta de mayo en todo el país. Tertulias y discusiones. De ciclismo y del 'calcio'. Piques. El Giro de siempre.

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