Diez de los quince parlamentarios del PP piden a San Gil que rectifique para no dañar al partido

La mayoría del grupo en la Cámara vasca manifestó ayer a la presidenta su «decepción» en un tenso encuentro y le exigió «responsabilidad» Dudan de que la crisis se reconduzca y prevén el congreso el 19 de julio

OLATZ BARRIUSO O.BARRIUSO@DIARIO-ELCORREO.COMBILBAO
EN VITORIA. María San Gil y Mariano Rajoy,  flanqueados por varios dirigentes del PP vasco, se dirigen el pasado miércoles a la  capilla ardiente del guardia civil asesinado en Legutiano. / REUTER/
EN VITORIA. María San Gil y Mariano Rajoy, flanqueados por varios dirigentes del PP vasco, se dirigen el pasado miércoles a la capilla ardiente del guardia civil asesinado en Legutiano. / REUTER

La crisis sin precedentes desatada en el PP vasco por el órdago de María San Gil al dejar la ponencia política del partido -agravada posiblemente hasta un punto de no retorno por su pública amenaza de abandonar el barco si no recobra la confianza perdida en Mariano Rajoy- se ahonda por momentos. La comparecencia de la presidenta de los populares en Euskadi el miércoles, en plena conmoción por el asesinato de Juan Manuel Piñuel a manos de ETA, para anunciar el adelanto del congreso regional y su posible retirada ha caldeado los ánimos entre los dirigentes vascos, que en su mayoría no se explican por qué San Gil ha tensado la cuerda hasta ese extremo, máxime después de lograr que su ideario quede reflejado en el documento troncal del próximo cónclave de Valencia y tras haber avalado a Rajoy para la reelección. Los últimos movimientos de la dirigente donostiarra sin consultar a la plana mayor del partido han debilitado el cierre de filas inicial en torno a ella y han llevado a buena parte de los cargos populares vascos a cuestionar en privado su actuación por las nefastas consecuencias que puede tener tanto en la vida interna -al dividir en facciones a una formación que siempre ha hecho gala de la unidad como principal fortaleza- como en sus resultados electorales.

El mejor reflejo de este clima es el «tenso» encuentro que, según ha podido saber este periódico en fuentes del PP vasco, celebraron ayer los quince parlamentarios populares en la Cámara de Vitoria, con la presidenta a la cabeza. Reunidos sin convocatoria previa tras las concentraciones de repulsa por el último atentado de ETA, todos los miembros del grupo intervinieron para exponer con vehemencia sus puntos de vista sobre la crisis y la mayoría -diez de ellos- lo hizo, según los medios consultados, para transmitir a San Gil su «sorpresa» y «decepción» no ya por la 'espantada' de la ponencia, sino por haber puesto al partido entre la espada y la pared al anunciar que renunciará si en cuarenta días Rajoy no se mueve. «Si Mariano cede, mal, y si María se va, también, porque eso supondrá un castigo en las urnas, no tanto en Euskadi como en el resto de España», reflexiona, pesimista, un cualificado dirigente, temeroso como muchos otros de que sea Rosa Díez la principal beneficiaria de la posible fuga de votos por la vía de agua que abriría la marcha de San Gil. «María ha defraudado a mucha gente», sentencia otro.

Los populares vascos que cuestionan abiertamente el comportamiento de San Gil o le ponen algún 'pero' -mayoritarios en Álava y Vizcaya, aunque también hay voces críticas guipuzcoanas- discrepan sobre todo de que la líder vasca haya mantenido su pulso a Rajoy más allá del debate ideológico, según algunas interpretaciones para presionarle y lograr que coloque en el equipo dirigente a miembros del ala más dura, que jalean el aldabonazo de la presidenta del PP vasco «y lo han aprovechado para buscar poder».

En la reunión mantenida ayer en la Cámara de Vitoria, de más de dos horas de duración, la mayoría de los diputados se alineó con los argumentos que el presidente nacional desgranó personalmente ante San Gil en el encuentro que ambos -acompañados por los presidentes y secretarios provinciales, por el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, y por la portavoz del partido en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría- mantuvieron en el hotel Lakua de Vitoria tras visitar la capilla ardiente del guardia civil asesinado. Un encuentro que, según distintas fuentes, resultó «positivo» por clarificador y en el que los dos líderes se emplazaron a una próxima cita aún sin fecha. Allí, unos cuestionaron abiertamente a San Gil, otros le manifestaron su cercanía y comprensión pero reclamaron unidad y alguno se posicionó claramente a su favor.

Y ayer, lo que cualificados diputados vinieron a rebatir cara a cara ante su jefa de filas -un gesto raro hasta ahora en el PP vasco- fue la idea de que Rajoy ha virado el rumbo de la nave o ha puesto en tela de juicio los principios ideológicos del partido o incluso la idea de España. «Ni el PP ni Rajoy han cambiado», fue el mensaje que, según las fuentes consultadas, transmitieron a San Gil buena parte de sus compañeros de grupo, que, «dolidos» por su actitud, vinieron a sugerir que tal vez sea ella quien lo ha hecho. Cuatro de ellos permanecieron férreamente alineados con ella.

«Os necesitamos»

No obstante, los parlamentarios más críticos -aunque convencidos de que San Gil se ha equivocado gravemente- le transmitieron también la idea, defendida asimismo por Rajoy, de que todavía caben ambos en el mismo barco y que «os necesitamos a los dos» para no provocar una fractura de imprevisibles consecuencias. Por eso, pidieron a San Gil que rectifique, haga un «esfuerzo de unidad» y algún gesto que pueda interpretarse como una señal de renovada confianza en el líder del PP. En definitiva, apelaron a su sentido de la «responsabilidad» por el bien del partido. Eso permitiría, al mismo tiempo, la continuidad de San Gil al frente de la organización en Euskadi y su designación como candidata a lehendakari.

Sin embargo, muy pocos creen a día de hoy que la crisis pueda reconducirse y no ven a San Gil en disposición de recular. De hecho, en el encuentro con Rajoy se mostró reacia a dar su brazo a torcer. «Está cerrada en banda», opinan algunos, si bien otros prefieren mostrarse optimistas y piensan que aún puede recapacitar. El próximo lunes, la presidenta convocará a la junta directiva regional para tratar este asunto y discutir -previsiblemente- su propuesta de adelantar el congreso del PP vasco a julio, muy posiblemente el sábado 19. Los movimientos para sustituirla en caso de que no logren convencerla aunque tímidos aún, ya están en marcha.

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