Albert Serra: «Me siento solo en el cine español»

El único realizador español presente en Cannes se desmarca de «una industria que se mira el ombligo»

CONTRACORRIENTE. 'Cahiers du Cinéma' eligió la ópera prima de Serra como uno de los diez mejores filmes de 2007. / LLIBERT TEIXIDÓ/
CONTRACORRIENTE. 'Cahiers du Cinéma' eligió la ópera prima de Serra como uno de los diez mejores filmes de 2007. / LLIBERT TEIXIDÓ

La edición francesa de 'Cahiers du Cinéma' sancionó que 'Honor de cavalleria' era uno de los diez mejores largometrajes del año pasado. La ópera prima de Albert Serra (Gerona, 1975) fue vista por 22.500 espectadores en nuestro país, casi el público justo dada la radicalidad de esta particularísima versión del 'Quijote'. Serra repite este año en la Quincena de los Realizadores de Cannes con 'El cant dels ocells', donde sigue fiel a sus insobornables postulados estéticos.

Así, el único director español presente en el certamen francés -la presenta el próximo martes- se inspira en el viaje a Belén de los Reyes Magos para rodar «un ejercicio de búsqueda de un lenguaje mítico». Las localizaciones (Tenerife, Fuerteventura, Islandia) las encontró en Google Earth seis días antes de comenzar la producción. Como actores, un profesor de tenis jubilado, un obrero de la construcción, la productora de la cinta y el padre del director. Todos de Banyoles, menos un crítico de cine canadiense que hace de San José.

Sin apenas diálogos, abierta a la improvisación y en rugoso blanco y negro, 'El cant dels ocells' es aún más abstracta que 'Honor de cavalleria'. Los críticos sesudos ya hablan de «reinvención del cine», y en Francia, donde prácticamente han adoptado a Serra, se aguarda con expectación la nueva obra de este licenciado en Filología Hispánica que se metió a cineasta sin vocación. «Es una forma de ganarme la vida. Si algún director se siente molesto por mi presencia, yo por tres millones de euros, que es el dinero que necesito para tener la existencia solucionada, me retiro».

-Proclama que, para usted, el guión carece de importancia. ¿Es una 'boutade'?

-No entiendo eso del guión Las películas se hacen con imágenes, como los libros con palabras. Yo cuento en imágenes, y evidentemente soy permeable a todo lo que pueda ocurrir en el rodaje. Rodé 110 horas para 'El cant dels ocells'. Un guión para mí son notas, temas de diálogos, porque tampoco escribo nunca diálogos. Y cuando la trama no tiene ninguna importancia, ¿qué vas a escribir? Eso sí, tuve que redactar un simulacro de guión para presentar el proyecto a las subvenciones.

-Improvisa.

-Busco las localizaciones sobre la marcha, y juego con cansar a los actores mientras las encontramos. Jamás repito una escena, aunque me haya gustado mucho. Trabajo sin monitor, nunca reviso lo que acabo de rodar. Me marcan los espacios que encuentro de aquí para allá.

-Se da la paradoja de que apenas sabemos nada de los Reyes Magos pero es una de las historias bíblicas más representadas.

-Me atraía que no haya rasgos psicológicos en ninguno de los tres; no sabemos si uno era más humilde que otro, sólo el mito de que uno era negro. En 'Honor de cavalleria' Quijote y Sancho estaban más definidos, aquí la abstracción es total.

-Renuncia a la psicología de personajes, al esquema aristotélico de planteamiento, nudo y desenlace

-Me gustan las imágenes gráficas, la atmósfera, no me interesa la perspectiva dramática ni que el público se sienta identificado porque ve en pantalla sus problemas cotidianos. Aquí los protagonistas se dirigen a un sitio, llegan y se van. Si la película con todo esto funciona, es porque es cine muy puro.

-¿Cine religioso?

-Sí, sí. Trata un tema bíblico. Soy una persona religiosa, y siempre me han fascinado las películas que han abordado cuestiones de la fe. Ahora no están de moda, pero los grandes del cine siempre han ido a parar allí: Rossellini, Pasolini, Scorsese, Godard

Francotiradores

-'Cahiers' eligió su debut como uno de los diez mejores filmes de 2007. ¿Eso le hace pensar que va por el buen camino?

-En esto no hay buen ni mal camino. Siempre he respetado a 'Cahiers' y a los críticos. Su elección me anima y propicia que la película sea más vista. Aunque detesto profundamente algunas de las otras que han escogido: 'Inland Empire', de David Lynch, 'Paranoid Park', de Gus Van Sant

-¿Qué siente al ser el único cineasta español en Cannes?

-Cannes es una puerta para que una película difícil, que se hubiera podido quedar en el cajón de una distribuidora, tenga repercusión. Sea buena o mala, no pasará desapercibida para la comunidad cinéfila internacional. No me afecta ser el único español en Cannes. Yo sé por qué estoy y por qué ha gustado mi película al comité de selección.

-¿Por qué no les ha gustado el resto del cine español?

-Bueno, quizá porque son filmes demasiado convencionales, con estructuras narrativas pasadas de moda, que practican siempre el costumbrismo y el realismo tímido Una industria que se mira el ombligo. Mi pequeño mérito es ir más con las corrientes vanguardistas internacionales.

-¿Tiene compañeros de viaje?

-Me encuentro solo en el cine español, y casi también en el cine mundial. Hay francotiradores en países muy diferentes, ya no hay corrientes, movimientos ni cinematografías. No puedo dialogar con ningún director español ni me interesa lo que hacen.

-¿Para quién hace cine?

-Para mí mismo. Hago la película que me gustaría ver como espectador. Si a otros no les gusta es su problema.