Educadores critican el rechazo social a los centros de menores

Recogen firmas entre profesionales tras la paralización de las obras para abrir un nuevo servicio de la Diputación

TERESA ABAJO BILBAO
CONFLICTO. Las obras permanecen paralizadas. / PEDRO URRESTI/
CONFLICTO. Las obras permanecen paralizadas. / PEDRO URRESTI

La polémica del centro de menores de Laukiz, cuyas obras permanecen paralizadas por orden del Ayuntamiento, ha movilizado a un grupo de educadores. Los trabajadores han empezado a recoger firmas entre profesionales del sector en protesta por el rechazo social que suscitan este tipo de equipamientos; una actitud que a su juicio «se repite con demasiada frecuencia en municipios, barrios o comunidades de vecinos» de Vizcaya y Euskadi.

«No hay derecho y no hay razones para este rechazo», reza el escrito, que suscriben no sólo educadores, trabajadores sociales y psicólogos, sino también jóvenes que viven en estos hogares «y otras personas vinculadas a esta realidad». Con el lema 'Hemen Zergatik Ez-Aquí por qué no' y una fotografía del antiguo caserío de Oihanberri en Laukiz, piden a las comunidades de vecinos, los barrios y los municipios «que cesen definitivamente este tipo de actitudes. Queremos poder vivir y trabajar en los lugares que las instituciones ofrecen para este fin», defienden.

El lugar es un caserío de titularidad foral, ante la dificultad de comprar inmuebles para este uso. Forma parte de la finca de 22 hectáreas que durante quince años utilizó la empresa forestal Oihanberri y donde, tras su disolución, se planteó el proyecto de un campo de golf. La iniciativa contaba con el respaldo municipal, pero quedó aparcada por falta de un acuerdo económico entre la promotora y la Diputación.

Este es el escenario de un conflicto con dos facetas. El Ayuntamiento paralizó las obras de reforma del caserío hace dos semanas porque empezaron sin licencia y en un terreno calificado para uso deportivo, según ha explicado el alcalde a la comisión de Urbanismo. La Diputación sostiene que el permiso se concedió por silencio administrativo y ya ha interpuesto un recurso de alzada ante el Consistorio. El pleito podría acabar en los tribunales después de que fracasara la mediación de la ejecutiva territorial del PNV.

«Discurso alarmista»

Por muchos documentos urbanísticos que se presenten como prueba, lo realmente delicado de este asunto es el trasfondo social. Algunos vecinos de Laukiz ya han expresado en voz alta su temor a los incidentes que pueda generar el centro de menores, episodios como los que se han vivido en Loiu, Orduña o Arcentales. Los educadores que suscriben el escrito creen que el rechazo social como punto de partida no está justificado. El «dispositivo de acogida residencial» que quiere abrir la Diputación va dirigido a «niños, niñas y adolescentes en situación de desprotección y con necesidad de ayuda y apoyo de la sociedad», recuerdan.

Sin entrar a valorar estos objetivos, los concejales de EA y el PP en Laukiz expresaron su respaldo al alcalde tras la comisión de Urbanismo. El representante de ANV está en contra del campo de golf, aunque duda que el caserío de Oihanberri, «en la punta del monte», sea el lugar adecuado para favorecer la integración social de los menores. Portavoces de SOS Racismo, que estos días organizan en Bilbao unas jornadas sobre menores inmigrantes, critican «el discurso alarmista que se está haciendo sobre estos centros, que condiciona las posibilidades de actuación de las instituciones. En cuanto a los recursos en sí, apuestan «por los pisos» frente a los centros de mayor capacidad.

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