El triunfo del equipo antidopaje

El Slipstream, debutante en el Giro, ganó la primera etapa, en la que Contador sólo cedió tiempo ante Di Luca

J. J. G. P.
VANDEVELDE, primer líder del Giro de Italia. / EFE/
VANDEVELDE, primer líder del Giro de Italia. / EFE

Más que de publicidad, el nombre del equipo ganador de la primera etapa del Giro, Slipstream, es una cuestión de fe. 'Slipstream' quiere decir algo así como el rebufo cuando vas a rueda de otro ciclista. Esa aspiración. En Estados Unidos, el ciclismo tiene gancho entre las clases acomodadas. Cicloturismo de ricos. Uno de ellos es el neoyorquino Doug Ellis. Otro loco de este deporte. De él son los ocho millones de euros que cuesta el equipo. Puso la pasta y dos condiciones. Una: quería ir al Tour. Y dos: nada de dopaje. Jonathan Vaughters, ex ciclista y recordman de la ascensión al Mont Ventoux hasta que llegó Iban Mayo, le dio su palabra. «Nos costará ganar. Por eso, cuando lo hagamos lo disfrutaremos más», le avisó. Ayer, en la contrarreloj por equipos de Palermo, disfrutaron a coro. Un día para la fe.

La clasificación general del Giro se llenó ayer con nombres del Slipstream. Todos a rebufo, fieles a su lema: primero y maglia rosa, Vandevelde; después Zabriskie, Hesjedal, Dean y Backstedt. Ellos y otros como Millar fueron los elegidos por Vaugthers. Millar, por ejemplo, tiene etiqueta de arrepentido. Confesó su vicio por la EPO. Lo pagó. Juró dejarlo. El Slipstream le cree. Aun así, le somete a examen de fe a diario. Tocar para creer. Un organismo independiente, la Agencia de Ciclismo Ético, realiza un control bisemanal a cada corredor del equipo. Y otros doce análisis en carrera. «Levantarse a las seis de la mañana para dar sangre es un rutina. Es el precio a pagar», argumentan en el Slipstream. Todos los ciclistas viven en Girona. En clausura. Monjes del ciclismo. «Tienen libre una de cada dos tardes». A recaudo de la tentación del dopaje.

El Euskaltel, vigésimo

«No somos un gran equipo. Nos parecemos más a los tres mosqueteros. Partimos hacia la aventura», repite Vaugthers. Eso sí, no quiere traidores. «Si en dos años vemos que no podemos cambiar la mentalidad de los corredores, nos iremos a otra cosa». La fe tiene fecha de caducidad. De momento, su debut en el Giro avala el milagro. Líderes por delante del CSC (a 6 segundos), el High Road (a 7), el Liquigas de Nibali (a 9), el Barloworld de Soler (a 14), el LPR de Di Luca (a 28) y el Astana de Contador (a 29). El Caisse d'Epargne cedió 54 segundos; el Saunier Duval, 1.02, y el Euskaltel-Euskadi, 1.17.

El cielo se puso ayer del lado del Slipstream. El equipo estadounidense madrugó. El viento, en cambio, salió más tarde y perjudicó a sus rivales. Con todo, el equipo de Vaugthers fue siempre al límite. Llegó a la meta con sólo cinco corredores: el quinto puntúa en la 'crono'. Ni Millar, el designado para ser el líder, les siguió. Se perdió el podio rosa.

A Contador, la etapa apenas le cobró tiempo. De entre sus futuros rivales, sólo Nibali, que le quitó 20 segundos, y Di Luca, apenas uno, le adelantaron. En cambio, ya ha puesto 35 segundos sobre Menchov, 22 sobre Simoni y 33 sobre Ricco. Hoy toca recorrer 207 quebrados kilómetros por Sicilia.

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