El calentamiento del lago Baikal

Desde 1945, una familia rusa toma la temperatura de sus aguas, confirmando el cambio climático

RAFAEL M. MAÑUECO
MEDICIÓN. Paisaje helado del lago Baikal, la mayor reserva de agua dulce del planeta. / AFP/
MEDICIÓN. Paisaje helado del lago Baikal, la mayor reserva de agua dulce del planeta. / AFP

Gracias al paciente trabajo de la familia Kózhov, se ha logrado acumular una valiosa base de datos sobre el lago Baikal, su fauna y ecosistema. Las observaciones realizadas por Mijaíl Kózhov, que fue doctor en Biología y catedrático de la Universidad de Irkutsk, por su hija Olga y su nieta Liubov han permitido llegar a la conclusión de que el gran lago siberiano se está calentando a gran velocidad, lo que supone una seria amenaza para los seres que viven en sus profundidades.

Kózhov comenzó a recoger muestras de agua y plancton en el Baikal en 1945. Las tropas soviéticas se encontraban ya en Berlín mientras Stalin dirigía el país exultante desde el Kremlin. El científico ruso repetía la operación con una frecuencia de entre siete y diez días sin interrupciones. En otoño, invierno y primavera había que taladrar la capa de hielo que cubre el lago para poder recoger el agua. En verano era más fácil, bastaba con subirse a una barca y remar unos metros hacia el interior.

Mijaíl enseñó a su hija Olga los pormenores del trabajo. Ella se licenció también en Biología y, cuando Kózhov falleció en 1968, se hizo cargo de la investigación.

Olga, a su vez, introdujo en el oficio a su hija Liubov Izmésteva, que es la que ha facilitado todo el material recogido durante más de 60 años al National Center for Ecological Analysis and Synthesis de la Universidad de California en Santa Barbara. Los datos han servido para la elaboración de un estudio que ha sido publicado por la revista 'Global Change Biology'. Ninguna otra masa acuosa del planeta ha sido sometida a una investigación tan exhaustiva.

El informe asegura que, desde 1945, las aguas del lago han ido aumentando su temperatura a una velocidad superior a la media global del aire. Desde entonces, el Baikal se ha calentado en 1,21 grados centígrados. Además, en los últimos cien años, el período de tiempo en el que la superficie del lago se encuentra helada se ha reducido en 18 días.

La conclusión del estudio es que muchas de las especies que habitan el lago podría desaparecer. Marianne Moore, profesora de Biología del Wellesley College de Massachusetts, sostiene que el aumento de la temperatura ya se ha reflejado en el ciclo alimentario de la fauna del lago. La masa de plancton ha aumentado en un 335% desde 1946, factor que podría conducir a una disminución drástica de las diatomeas que viven bajo el hielo y que constituyen la dieta de los organismos que viven en su fondo. Otros lagos, como el Tahoe en Nevada (EE UU) y el Tanganica en África central, también se están calentando, pero no tan deprisa.

El lago Baikal, cuyos orígenes se remontan a más de 25 millones de años atrás, es el más antiguo de la Tierra y la mayor reserva de agua dulce del planeta. Con sus 23.000 kilómetros cúbicos, almacena el 20% de las reservas mundiales del preciado líquido Se extiende por 31.500 kilómetros cuadrados, un poco más que Bélgica, está rodeado de montañas y es el más profundo del mundo. No hay otra fisura continental más honda. Contiene además una biodiversidad sin parangón y especies únicas. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1996.

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