La nueva Virgen de Arrate

Hoy se presenta en el Santuario mariano, la talla restaurada de la patrona de Eibar, una imagen que data del siglo XIII o XIV

J.L.M.
A HOMBROS. Un grupo de fieles inicia la procesión desde el propio Santuario. /JULIO CALLEJA/
A HOMBROS. Un grupo de fieles inicia la procesión desde el propio Santuario. /JULIO CALLEJA

La restaurada talla de la Virgen de Arrate será presentada hoy en el Santuario mariano eibarrés. Los actos comenzarán a las 12 del mediodía con una misa cantada, con txistularis y dantzaris. Después, y antes del inicio de la procesión, la experta que ha llevado la dirección de obra, Carmen Martín, explicará el tratamiento realizado. En el desfile que se llevará a cabo hoy, y de manera excepcional, será la talla original la que se lleve a hombros y no la réplica como en anteriores celebraciones.

La imagen de la Virgen de Arrate es una escultura de madera policromada, de estilo románico-gótico y que data del siglo XIII o XIV. De madera policromada, vaciada en su parte posterior, y sobre una peana, representa a la Virgen sentada y sosteniendo un fruto en su mano diestra. Sobre su rodilla izquierda el Niño Jesús porta un libro en una mano, mientras bendice con la otra.

La talla se encontraba en un estado de importante deterioro, por lo que el Ayuntamiento de Eibar, en su interés por conservar el patrimonio artístico del municipio, y con el consentimiento y la aprobación de la Iglesia, decidió financiar en su totalidad los trabajos de restauración. Los estudios previos se llevaron a cabo en julio de 2007 y en octubre de ese mismo mes la escultura fue trasladada al Taller CM, en Arrasate, donde se ha procedido a la restauración, labor finalizada en marzo de este año. El presupuesto ha ascendido a unos 8.200 euros.

Un trabajo experto

Carmen Martín es una restauradora con casi 20 años de experiencia y que trabajó, hace ya unos años, en la adecuación del retablo del propio Santuario de Arrate, así como en los de las parroquias de Deba, Itziar, Arrasate, Berastegi y la donostiarra de San Vicente.

La experta expone que los criterios que se siguen en la actualidad para la restauración de imágenes son «más respetuosos» con las obras de arte que los que se ponían en práctica con anterioridad. Históricamente, lo que ha imperado ha sido «que diese la impresión de ser nuevas. Se las 'vestía' para engalanarlas y que tuvieran una presencia fastuosa, llegándose incluso a modificar sus estructuras, como en el caso de la de Arrate. Eran intervenciones burdas que causaron mucho daño».

El tributo pagado ha sido alto: la renovación de su policromía, los repintes, los retallados y la acumulación de aditamentos desfiguraron y cambiaron su aspecto. Carmen Martín recuerda que «en una intervención más reciente, en el siglo pasado, el escultor eibarrés Carlos Elgezua intentó devolver a la imagen su aspecto original». La talla había sufrido antes alguna mutilación e incluso se modificó la posición del Niño y el costado y la mano derecha de la Virgen.

Carmen Martín explica que «hay que tratar en todo momento que la intervención tienda a la conservación, evitando restauraciones profundas que perjudiquen a los materiales originales. Se trata de detener los procesos de alteración y recuperar la unidad visual del conjunto». En este contexto, para conocer la estructura interna de la obra y su estado de conservación, se realizaron una serie de exámenes físico-químicos: análisis estratigráficos, rayos X, catas con apoyo de microscopio óptico y lentes de aumento...

«Se constató que las zonas estudiadas en la imagen presentaban un estado de gran deterioro. Las pérdidas de policromía, el número irregular de intervenciones, la mezcla entre adhesivos de fijación, restos de recubrimientos y aglutinantes originales, así como el estado extremadamente removido de las capas internas, recomendaban que el tratamiento de limpieza y eliminación de repintes se realizase con suma cautela», aclara la restauradora.

Con las conclusiones de los estudios y pruebas realizadas se decidió no abordar la recuperación de la policromía original debido al estado de deterioro en que se encuentra y lo arriesgado de este tipo de intervención. Se optó entonces por otras medidas como la consolidación del soporte, la eliminación de repintes, la fijación de elementos sueltos o mal colocados, la limpieza de elementos metálicos, el estucado y la reintegración cromática y la protección final.

«Ya que no se podía recuperar la imagen totalmente, había que llevarla a una apariencia digna». El resultado lo podrán comprobar hoy los eibarreses.

Veneración

En el santuario quedará, de forma permanente, una panel explicativo, con fotografías y datos, confeccionado por la propia Carmen Martín, un tanto sorprendida por la veneración a la imagen de Arrate de los eibarreses «sean o no religiosos».

El culto a la Virgen de Arrate está rodeado, como el de casi todas las imágenes de aquella época, con la leyenda áurea de su prodigiosa aparición. Lo más singular es, sin embargo, que lleva la advocación de la Concepción, resultando la única entre las imágenes anteriores al siglo XVI que goza de ese título.

La Virgen de Arrate es patrona principal de Eibar desde el 25 de abril de 1928, habiéndose celebrado su solemne coronación el 18 de marzo del año siguiente.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos