«En esa curva lo perdí todo»

El ciclista bilbaíno se recupera del accidente que sufrió en la meta de Orio de la Vuelta al País Vasco, la carrera de su confirmación

J. GÓMEZ PEÑA
CON MULETAS. David Herrero pasea por el Puerto Deportivo de Getxo. / FERNANDO GÓMEZ/
CON MULETAS. David Herrero pasea por el Puerto Deportivo de Getxo. / FERNANDO GÓMEZ

A cada ciclista le espera una curva. Pasan la vida pedaleando hacia ese mal giro. Es la tasa del éxito. David Herrero (Bilbao, 28 años) tenía su peor curva agazapada en la quinta etapa de la pasada Vuelta al País Vasco. Entró en ese rizo de asfalto para ser primero en la meta de Orio; no salió. La lluvia restallaba sobre la pintura blanca de un paso de cebra. Una trampa con color pacífico. Abismo. De repente apareció atornillado al suelo. Arañado. Con una pierna astillada. Alcanzó la meta pedaleando sólo con la otra. Enjugando el llanto, las lágrimas de la rabia. Ahora lleva casi un mes tratando de alejarse de esa curva. Reconstruye su articulación. Reclinado en dos muletas, recuerda esa tarde con EL CORREO, al calor marino del Puerto Deportivo de Getxo. Charla directa, aunque parta de una curva. Ya camina. Levanta la losa. Tiene fe. En él. Hace ya años, se presentó en una tienda de bicis en pantalón corto, niqui y playeras. Pidió plaza en aquel equipo juvenil. «No me juzgues por la pinta. Seguro que les gano a todos tus corredores», retó. Un perfil en dos frases.

-La peor caída en el mejor momento.

-Pues sí. Acababa de conseguir en Viana (tercera etapa de la Vuelta al País Vasco) el triunfo de entidad que me faltaba. Para mí esa carrera ha sido una confirmación. Sé que soy capaz de repetirlo.

-Incluso de disputar con Contador y Evans el triunfo final.

-En la primera etapa gané con facilidad el sprint del pelotón que perseguía a Contador y a Mosquera. Ahí vi que podía ganar una etapa. Me convencí de ello. En la jornada de Erandio me quedé cerrado en el sprint. Creo que pude ganar. Y lo hice al tercer día. No conocía la llegada, pero iba convencido. Por eso cuando vi que Luis León Sánchez tenía unos metros de ventaja, miré hacia atrás y vi que tenía a rueda a Bettini. Aun así, me arriesgué y arranqué. Y salió bien.

-Es su mejor triunfo.

-Deportivamente, sí. Aunque yo guardo con más cariño mi victoria en la Vuelta al Bidasoa amateur. Aquel día se casaba mi hermana. Le había prometido que ganaría la carrera y que le llevaría el ramo de flores por la tarde. Lo hice.

«No arriesgué»

-La Vuelta al País Vasco de su confirmación se acabó en la curva final de la quinta etapa. En un chasquido.

-He estado mucho tiempo pensando en esa curva, en que si hubiera dejado que otro la trazara antes... Le he dado muchas vueltas. Y creo que no arriesgué en exceso. Algo había en esa curva, o fue por la suciedad o por la pintura del paso de cebra... El caso es que me caí y se fue al traste todo el trabajo del año.

-¿Ha visto la secuencia del patinazo?

-No. Mi cuñado lo grabó en DVD, pero no me ha dado por verlo. Me dejó un sabor agridulce. Gané una etapa, pero perdí mucho más en esa curva. Mayo suele ser mi mes y mira cómo estoy, con muletas. Yo tengo una cosa buena: mi cabeza. Cuando estoy bien, estoy convencido de mis posibilidades. Era mi momento.

-¿Notó enseguida que la caída era el final?

-Mientras me iba cayendo, aún pensaba en ganar la etapa. En levantarme cuanto antes y arrancar. Al parar, traté de subirme a la bici y no pude. Dolía.

-Entró en la meta llorando. ¿Dolor?

-Rabia. Esa etapa la ganaba. Hubiera sido la segunda y lograr eso es muy difícil.

-¿Y cómo cree que le hubiera ido la contrarreloj final?

-Bien. Estaba muy seguro de mí, muy motivado. Crecido. Además, era una 'crono' explosiva. Me iba. Creo que podría haber entrado en el podio.

Salió del Euskaltel

-Sin embargo, tuvo que ver la contrarreloj con muletas.

-Con pena. Esta caída me ha enseñado algo: he perdido mucho tiempo. Ahora me doy cuenta. Ahora que no puedo entrenarme, me doy cuenta de que cuando podía, tendría que haberlo hecho mejor. Es una sensación nueva para mí. Tengo todavía 28 años y me queda ciclismo, pero...

-Le pesa ahora el tiempo perdido.

-En ocasiones, sí. Haber hecho mejor las cosas. Si volviera atrás, mejoraría algunas cosas. Ahora tengo más experiencia.

-¿Cómo se explica que un corredor capaz de batir a Cunego, Schleck o Rebellin esté en un equipo de segundo nivel (Karpin Galicia)?

-Son circunstancias del ciclismo y de la vida. Cuando en 2006 abandoné el Euskaltel estuve esperando una oferta de algún gran equipo. Hubo algo, pero no llegó a materializarse. Al final, me cogió Álvaro Pino (director del Karpin-Galicia). Me dio confianza. Y eso es algo que yo necesito. Cuando me llamó Pino, yo lo estaba pasando muy mal.

-Pero fichar por el Karpin suponía renunciar a las pruebas del UCI Pro Tour.

-Hombre, la semana pasada no quise ni ver la Amstel, la Flecha o la Lieja-Bastogne-Lieja. Habría sentido envidia, pena. Con el nivel que mostré en el País Vasco, podría haber estado delante en alguna de esas carreras. Espero que alguien se fije en mis resultados. El otro día me dijeron que, tras Mayo, soy el ciclista vasco en activo con más triunfos. He ganado carreras desde que debuté. Confío en que me hagan una oferta para estar en un equipo de primer nivel.

-¿Y por qué no está ya?

-Sé que le gente se puede preguntar por qué no seguí en el Euskaltel. No hay que darle más vueltas. Al Euskaltel le tengo mucho cariño. Lo que ocurre es que allí tienen una línea de trabajo y hacen lo que creen que es mejor para su equipo. Y quizá yo no cuadraba en esas pautas. Sé que fue negativo para mí irme de un conjunto grande, pero hay que adaptarse a las circunstancias.

-Un ciclista de fuerte personalidad. Como cuando de chaval acudió a la tienda de 'Ciclos Canales' y dijo que quería ser ciclista.

-Sí, me presenté allí con unas bermudas, con un niqui dos tallas más pequeño para que pareciera un maillot y con unas playeras. Le dije a Canales que no me juzgara por la pinta, que estaba seguro de que les ganaba a todos sus corredores. Mi carácter es así, particular. A la gente le puede parecer que es prepotencia, y para nada. Sólo es confianza en mí mismo.

-Ha salido dos veces del Euskaltel. ¿Volvería?

-No tendría ningún problema. Repito que es un equipo al que tengo un gran cariño.

También Empresariales

-Siempre ha sido un ciclista particular, licenciado con buenas notas en Ciencias Químicas, ahora estudiante de Empresariales...

-Y eso no gusta en el ciclismo. Siempre he pensado que los estudios eran muy importantes. No sólo por el futuro, sino para formarte como persona. Me costó acabar la carrera, pero lo hice. Recuerdo que cuando tenía clases en la universidad por la mañana y prácticas por la tarde salía a entrenarme a mediodía, sin comer. O casi al anochecer. Y eso no les gustaba a algunos de los que estaban en el ciclismo. No sé si era envidia o qué. Te miran como a un bicho raro.

-Ahora estudia Empresariales.

-Sí, pero más tranquilo. Lo que hago me gusta hacerlo bien. Y ahora lo importante es el ciclismo. Soy feliz siendo ciclista. Y en la Vuelta al País Vasco me he dado cuenta del nivel que puedo alcanzar. Tengo que aprovechar al máximo esta oportunidad.

-Este parón de casi un mes casi le habrá desesperado.

-Sí, sobre todo los primeros días. No por los dolores. Es una fisura y eso se cura. Lo peor es la sensación de que en esa curva lo perdí todo. Tantas horas tras-moto, de frío, de hambre... Tanto sacrificio y todo se cae en esa curva. Ahora ya lo llevo mejor, con el apoyo de la familia y de los amigos.

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