Sanidad desaconseja usar aceite de girasol al hallar una partida de Ucrania adulterada

Asegura que «no hay riesgo para la salud» y que la mayor parte del producto contaminado no está a la venta. Anuncia que las marcas afectadas se conocerán la semana que viene

ISABEL IBÁÑEZ I.IBANEZ@DIARIO-ELCORREO.COM
Empleados de un supermercado retiran el aceite. / F. GÓMEZ/
Empleados de un supermercado retiran el aceite. / F. GÓMEZ

Hasta nueva orden, los españoles deberán evitar el aceite de girasol que utilizan en sus comidas para freír, aliñar y elaborar salsas. El Ministerio de Sanidad dio ayer la alerta al haber detectado una partida importada de Ucrania en febrero que está contaminada con hidrocarburos alifáticos de aceites minerales, informó en un comunicado. Las autoridades se limitan, en principio, a desaconsejar su consumo, aunque aseguran que «no hay riesgo para la salud» y que la gran mayoría del producto adulterado «está fuera de la cadena alimentaria o en fase de retirada». Admiten, sin embargo, que al no tener aún los datos de todas las empresas de distribución, les resulta «imposible» descartar que una parte de este aceite haya llegado a los hogares.

Por este motivo, Sanidad recomienda a quienes tengan en su domicilio alguna botella de aceite de girasol que la retengan sin emplearla «hasta que se informe de las marcas que pueden usarse sin reserva alguna». En caso de que ya se haya utilizado, el Ministerio quita hierro al asunto: «No deben preocuparse, porque los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en niveles mínimos, lo que significa una baja exposición y la ausencia de riesgos para la salud». La vicedirectora del Instituto de Química Orgánica General, Begoña Jiménez, insistió en ello: «No debe cundir el pánico», ya que los hidrocarburos alifáticos «no están entre los contaminantes más tóxicos».

José Ignacio Arranz, director de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) -encargada de elaborar el comunicado del Ministerio-, señaló que habrá que esperar a la próxima semana para conocer las marcas afectadas y reiteró que la recomendación de no consumirlo es «proporcionada, reversible y cautelar», ya que «no existe riesgo de toxicidad aguda». España consume 310.000 toneladas de aceite de girasol al año, lo que representa el 34% del total, según la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles.

En la Unión Europea

La alarma saltó el jueves en Francia, que avisó a través de la Red de Alerta Comunitaria de que una partida de este producto procedente de Ucrania «presentaba contaminación por hidrocarburos alifáticos de aceites minerales» y que se había distribuido a la mayoría de países de la UE. La Aesan difundió entonces este aviso entre las comunidades autónomas, mientras empezaba a reunirse con los importadores para saber el destino de la partida no apta. «Estas empresas ya han indicado a sus clientes que retengan la mercancía y paralicen el procesado y envasado».

El Corte Inglés dio ayer orden de retirar todas aquellas marcas que hayan utilizado aceite de Ucrania y optó por mantener su artículo 'blanco', ya que garantiza que no emplea producto de esta procedencia. Eroski, por su parte, decidió quitar de sus estanterías todas las existencias a la espera de saber cuáles son las firmas afectadas.

Nada más conocer la noticia, las asociaciones de consumidores exigieron la retirada completa del aceite de girasol de todos los comercios: «Es necesario, ya que puede haber muchas personas que no tengan conocimiento de la alerta y que compren este producto el fin de semana», advirtió la Ceaccu. Por su parte, la Facua criticó la información por «contradictoria»: «Dicen que no hay riesgo para la salud, pero recomiendan no consumir el producto».

El Instituto de Comercio Exterior informa de que la cantidad de aceite de girasol importado de Ucrania en 2007 fue de 194.382 toneladas. Aesan reconoció ayer que la cantidad comprada allí en los últimos meses es «importante», aunque minimizó la relevancia de este dato: «Hay una certeza casi absoluta de que sólo una pequeña parte está contaminada».

Esta alerta tuvo su antecedente en la retirada del aceite de orujo de oliva en 2001. El Ministerio de Sanidad, dirigido por Celia Villalobos, alertó de «peligro grave» para la salud humana aunque «no inmediato» al detectar el hidrocarburo benzopireno. Oposición, productores y distribuidores acusaron al Gobierno de actuar de forma precipitada y en 2007 el Tribunal Supremo declaró ilegal la retirada, por no basarse en un riesgo cierto. El consumo mensual de este aceite descendió a la mitad en tres años.

La crisis más grave tuvo lugar, sin embargo, a comienzos de los 80: más de 700 personas murieron por ingerir aceite de colza desnaturalizado con anilina importado de Francia para uso industrial pero vendido para consumo humano.