«Escribo historias a la manera que se cuentan en las bodegas riojanas»

El escritor, que entregará los premios del concurso de literatura infantil del Ayuntamiento logroñés, relata cómo se inician los niños en el amor por la lectura

FRAN ECHEVARRÍA
Juan Carlos Chandro ha publicado ya catorce obras y tiene otra a las puertas de la imprenta. / R. L./
Juan Carlos Chandro ha publicado ya catorce obras y tiene otra a las puertas de la imprenta. / R. L.

Con motivo del Día del Libro, el Ayuntamiento de Logroño ha organizado un concurso literario, cuyos premios se entregarán el jueves en La Gota de Leche. El escritor riojano de literatura infantil Juan Carlos Chandro (Ausejo, 1963) será el encargado de entregar esos premios a las jóvenes promesas literarias de la capital. Chandro lleva desde 1999 escribiendo para niños.

-¿Dónde empieza su pasión por la literatura infantil?

-Fue en 1999. Yo andaba por Madrid y por aquel entonces me dedicaba al humor gráfico. Era guionista junto al diseñador Guillermo Ferreira. Me gustaba escribir para niños porque había estudiado Magisterio. Así que, junto a Guillermo, escribí 'Paquito y Paquete'. La idea era muy sencilla a la hora de escribir aquel libro: queríamos que en cada página hubiera un motivo, bien en el texto, bien en el dibujo, para que el niño sonriera.

-¿Y así de fácil?

-Sí. Ese fue el más fácil. Lo mandamos a la editorial Everest y lo publicó en su colección Montaña Encantada, dirigida a los primeros lectores.

-Desde aquel libro no ha parado usted de escribir...

-Continué escribiendo porque comparto muchos gustos con los niños. Me encantan sus palabras, su humor del absurdo, sus fantasías, su imaginación. Los niños no tienen prejuicios como los tenemos los adultos y descubren todas las cosas ridículas que hacemos los mayores porque tienen una lógica implacable. Te dan contestaciones llenas de sentido común. Son maravillosos.

-¿Cómo ha ido evolucionando usted en la escritura de estos libros?

-Es verdad que es una cosa muy diferente escribir una novela que escribir literatura infantil. Por ejemplo, lo que yo puedo sentir ante una entrevista de trabajo es lo mismo que ellos sienten ante el primer día de clase. Poniéndonos en ese lugar, a mí no me cuesta trabajo escribir para los niños. Los observo, hablo con ellos, con sus madres. La escritura me la planteo de una forma totalmente diferente a la de escribir una novela. Yo escribo para la gente que empieza a leer. Los 'prelectores', por ejemplo, no van a leer. Se lo van a contar sus padres. Por eso procuro escribir de una manera divertida, que no sea muy monótona, que de repente, su padre o su madre, que le está leyendo, tenga que cantar una canción o que se incluyan onomatopeyas.

-Y, ¿ a medida que van creciendo?

-Para los que están empezando a leer, yo me planteo una teoría: mínimo esfuerzo, máxima recompensa. Se trata de escribir para estos niños de una manera muy simple: frases muy cortas, léxico muy fácil, pero todo muy divertido.

-¿Qué le dice la gente que lee sus libros?

-Bueno, 'Paquito y Paquete' gustó mucho; pero hay un libro, que por lo que me comentan, ha creado adicción. Se trata de 'Te quiero un montón', publicado en la colección 'Chiquicuentos' de la editorial Bruño en 2003. Los padres me cuentan que lo tienen que leer muchas veces en la cama a sus hijos, porque los niños están enganchados a él. Es un libro para 'prelectores' donde el que lee es el papá o la mamá, y al leerlo, tiene que decir de once maneras distintas la frase: te quiero. Es un cuento que tienen muchos riojanos, puesto que era el regalo durante el año 2005 del Gobierno de La Rioja cuando nacía un niño en nuestra comunidad.

-¿Qué me dice de los mayorcitos?

-Los niños a partir de ocho años son ya más exigentes. Por eso me permito más licencias a la hora de escribir. Esos libros están llenos de humor para criticar lo que a los niños les molesta, al estilo del humor que utilizamos los adultos para reírnos de lo que no nos gusta. Es un humor ácido. me consta que se ríen mucho. Hay un ejemplo en mi bibliografía: 'Rosa está hecha un lío'. En él se reflejan los recuerdos que yo tenía de pequeño de aquella regla de oro de educación que rezaba eso de que nunca hagas lo que no quieres que te hagan.

Los niños no cuentan

-Una regla de oro

-Sí, pero, los adultos se la saltan con un niño, porque parece que los niños no cuentan. Te agarran de los mofletes, te despeinan, se cuelan en la panadería, te regañan sin conocerte de nada... Rosa, la protagonista de este libro, pone el mundo al revés y con humor va criticando todo esto que les pasa a los niños con los adultos. Ha tenido mucho éxito. Incluso la editorial, Alhambra, donde se publicó este libro en 2002, me pidió que continuara la saga con el mismo personaje y en 2004 apareció 'El Cumpleaños de Rosa', y en 2006 'Rosa contra los guarrocacas'.

-¿Es importante la ilustración en este tipo de literatura?

-Es lo más importante, puesto que el libro tiene que ser atractivo para los niños. Yo, personalmente, trabajo con dos ilustradores que incluso me dan ideas para mejorar el texto. A veces, también les oriento yo. Cuando escribes este tipo de literatura es bueno no repetir ideas y, si el niño en el dibujo es rubio, no hace falta que tú lo digas en el texto. No me gusta contar cosas que ya van a aparecer en las imágenes.

-Me imagino que el proceso de escritura y publicación será también sencillo.

-No es nada sencillo. Una gran parte de lo que se publica en España está dirigido a un público infantil, incluso hay editoriales sólo para niños; y en las grandes ciudades, hay librerías especializadas para los más pequeños. Yo me dedico a escribir. Cuando tengo terminado el libro, lo mando por correo a las editoriales. Si no les gusta, me lo devuelven. Si les gusta, ya empieza el proceso de proponer ilustrador y corregir las pruebas. De ahí, a las librerías. Si todo va bien, alguna editorial me ha propuesto escribir una segunda y una tercera parte de ese libro, como por ejemplo en el caso de Rosa.

-¿Utiliza algo de La Rioja en sus libros?

-Soy riojano y lo llevo con mucho orgullo, pero no utilizo ni paisajes ni monumentos ni personajes históricos para mis libros. Pero, de vez en cuando, uso palabras que se escuchan aquí. Por ejemplo, uno de mis personajes, la Casiguapa, está sacado de un mote de Ausejo, mi pueblo. Lo que sí procuro usar son las buenas historias que se cuentan en una noche de bodega. Los riojanos somos muy buenos contando historias en ese ambiente, con unas chuletillas y unas botellas de vino. Me gusta escribir a la manera que se cuentan las historias en esta tierra. Es nuestro sustrato humano.

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