El museo Thyssen en Málaga albergará 'Corrida de toros en Eibar', de Zuloaga

La nueva pinacoteca expondrá unos 180 cuadros cedidos de la colección de la baronesa

AGENCIAS
EN UNA SUBASTA. Carmen Thyssen compró 'Corrida de toros en Eibar' en Nueva York, en 1995./
EN UNA SUBASTA. Carmen Thyssen compró 'Corrida de toros en Eibar' en Nueva York, en 1995.

Unas 180 pinturas conformarán la colección permanente que albergará el futuro Museo Colección de Arte Carmen Thyssen -Bornemisza de Málaga, según indicó ayer la baronesa en la ciudad andaluza, acompañada por su alcalde, Francisco de la Torre. Asimismo, destacó que para Málaga quiere traer especialmente una obra del pintor vasco Ignacio Zuloaga, 'Corrida de toros en Eibar', un cuadro «precioso, importante e increíble», que compró en una subasta en Nueva york en 1995.

La baronesa subrayó que con este proyecto «se está salvando un edificio del siglo XVI», el Palacio de Villalón, uno de los tres que dan cuerpo a toda la superficie, cuyo conjunto supera los 7.000 metros cuadrados. De la Torre indicó que todo podría estar listo para el verano u otoño del año 2010.

Según el alcalde, el ofrecimiento de Thyssen «es un gesto de generosidad al ceder durante un tiempo amplio que va a llegar a los 15 años» obras para la colección. «Ha demostrado su cercanía a Málaga para que pueda ser factible este hermoso proyecto», subrayó. El presupuesto para el futuro museo asciende a 16,5 millones de euros.

En el corazón medieval

La pinacoteca, según concretó uno de los arquitectos, Rafael Roldán, se emplaza en el corazón de la ciudad, dentro de la trama histórica medieval de Málaga, muy cerca de la plaza de La Constitución y de otros lugares emblemáticos como el Ateneo y la iglesia de Santo Cristo. El proyecto pretende poner en valor todos sus elementos y que sean visibles.

Además, el nuevo edificio se adentra en los orígenes de la ciudad e integra el yacimiento arqueológico del subsuelo en el conjunto. En un sótano se mostrarán los restos y se dotarán de los medios pertinentes para su interpretación.

El edificio del Palacio de Villalón tuvo un uso residencial hasta el siglo XX, cuando fue sede de distintos comercios que efectuaron las transformaciones más agresivas hacia la configuración original del inmueble, aunque paradójicamente la colocación de falsos techos de escayola favoreció la preservación de los artesonados.

Tras su expropiación, el Ayuntamiento acometió una actuación urgente ante la situación de deterioro de la cubierta, que amenazaba con afectar a los propios artesonados, y ejecutó excavaciones arqueológicas en las que se hallaron restos medievales y se constató la existencia des asentamientos romanos en capas inferiores.

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