La madurez de Amorebieta

El central se convierte en el mejor rojiblanco de la campaña y, aunque es seguido por clubes ingleses, deja claro que su única meta es formar parte de un Athletic que luche por títulos

J. ORTIZ DE LAZCANO
ADMIRADO. Fernando Amorebieta firma autógrafos a los niños el miércoles en Lezama. / JORDY ALEMANY/
ADMIRADO. Fernando Amorebieta firma autógrafos a los niños el miércoles en Lezama. / JORDY ALEMANY

Fernando Amorebieta sube encendido las escaleras de salida de Riazor. El Athletic acaba de caer 3-0 ante el Deportivo y cierra así su racha de seis partidos sin perder. En medio de los peldaños está Fernando García Macua, quien le da un saludo amistoso. Pero Amorebieta no está para protocolos. «No ha sido penalti», es lo único que dice al presidente. Arriba esperan los periodistas. De pronto, el lugar se llena de duras palabras, lo que en el argot de los informadores se conoce como una 'rajada'. «Deberían sancionar al árbitro (Daudén Ibáñez) como nos hacen a nosotros cuando cometemos errores. No he tocado a Riki, he sacado el balón y se ha inventado lo demás».

Amorebieta siempre ha sido igual. Es incapaz controlar los escalofríos que le producen la derrotas. Que se lo digan a sus compañeros de la ikastola San Miguel de Iurreta. «Cuando era pequeño era aún peor. Perder me producía unas rabietas enormes e incluso era habitual que acabara en una pelea. La pagaba con la gente que no debía». La cuestión se convirtió en un asunto a tratar por los profesores. Alguien tuvo la gran ocurrencia. «Decidieron que lo mejor era que jugara al ajedrez. Así me habituaba a estar tranquilo y de paso a perder». No se conocieron más trifulcas del niño Fernando en el colegio, pero el volcán interior nunca quedó dulcificado, como bien se pudo constatar en La Coruña. «Perder es lo peor que te puede pasar», remachó el martes en una amplia conversación con este periódico.

El central no se puede quejar. Esta temporada ha logrado ganar más veces de las previstas. «El balance de la campaña es muy bueno. A nivel personal y colectivo». Le ha costado. La forja no ha sido fácil.

Hoy comienza a ser visto como un gran lujo en el Athletic, el mejor jugador del ejercicio, el próximo internacional y un central con calidad como para saltar si lo desea a uno de los grandes de la Premier o a otros clubes más ricos de la Liga.

Los comentaristas coinciden en que podría tener para el Athletic la misma importancia que en su día tuvieron Goikoetxea, Liceranzu, Alkorta, Andrinua y Karanka, los últimos grandes centrales rojiblancos. Tiene las virtudes de los grandes 'capos' de la defensa: es rapidísimo, poderoso por arriba y cuenta con un excepcional golpeo con la zurda.

Quienes le conocen dicen que está más reposado que nunca, que la mayor parte del tiempo libre la dedica a estar con su novia, una estudiante de psicología de Portugalete, o a jugar al billar americano. «Dicen, no sólo aquí sino a nivel nacional, que no tiene cabeza. Mentira. No le conocen. Es muy equilibrado y madura a pasos agigantados», protestó Caparrós ante este periódico.

El régimen interno

El central se saltó una noche, a principios de octubre, el régimen de disciplina interno. Acudió junto a Del Horno a una discoteca y fue filmado por cámaras de televisión. Habló con el club y el entrenador y todo quedó zanjado. Un pecadillo de juventud que no se ha repetido. Ahora recuerda el caso y dice que ha aprendido la lección. Sigue enojado con los chismosos, que en estos tiempos de mensajes de texto a las televisiones locales se han multiplicado por centenares. «Fue un malentendido. Allí opinó mucha gente que no sabía lo que había sucedido. Aprendí una lección: estar en la boca de la gente es malo. Para evitarlo, no hay que dejarse ver. De todas formas, no soy un jugador que salga demasiado. Al revés, salgo demasiado poco». Meses después, en el segundo incidente de indisciplina -en el que estaban implicados Del Horno, Yeste y Zubiaurre- ya nadie vio a Amorebieta. Había escuchado los consejos y había escarmentado.

El jugador coincide con Caparrós. Le han colgado el sambenito de jugador alocado sin ningún fundamento. «La mala fama que arrastro se debe a episodios como aquel (por la salida nocturna). Además, jugar fuera de sitio ha influido también. Al no ser lateral, perdía la cabeza a la hora de las entradas. La gente se queda con lo malo y nunca con lo bueno. El mister es muy rígido para el trabajo y es quien mejor me conoce. Si no tuviera cabeza, no jugaría».

Amorebieta pasó los dos primeros años de su vida más allá del Atlántico. Nació en Cantaura, Venezuela. «No te puedo decir ni dónde está». Se trata de una ciudad de 42.000 habitantes situada al sureste de Caracas y a la que no ha vuelto. Ni siquiera cuando jugó el pasado verano con la selección vasca en la república bolivariana, su único retorno al país. Sus padres se habían afincado allí después de que el progenitor jugara a cesta punta en los frontones norteamericanos de Miami y Orlando.

Joaquín Caparrós tiene claro que Amorebieta es hoy en día «el mejor central izquierdo de la Liga». Desde sus primeros años como jugador comprendió que ése era su puesto, pero, sin embargo, se encontró con entrenadores que se arreglaban siempre para colocarle en los sitios que menos le agradaban. En sus primeros partidos en la ikastola de Iurreta, ciudad en la que se afincó con dos años, fue alineado como portero. «Era el más alto y me dijeron 'tú, portero'. Por suerte y porque era malo, pronto me quitaron, je, je...»

El puesto que no le gusta

Trece años atrás pone pie en Lezama. Kike Liñero, hoy entrenador del Bilbao Athletic, es su entrenador. Le ubica como lateral izquierdo, una demarcación que a él siempre le ha parecido una maldición que le ha perseguido como una sombra y que cree ha influido negativamente en su carrera. Sube a los cadetes y allí se le emplea como interior zurdo.

Tiene que esperar a que Félix Sarriugarte aparezca como entrenador en el juvenil B para colocarse por fin como central. «Uno de mis mejores años», resume. Fue en aquellos momentos cuando Andoni Goikoetxea, ahora entrenador del Hércules, le descubre desde la tribuna Piru Gainza. «Ni sabía quién era. Pero le vi aquella tarde lanzar diagonales con esa gran zurda que tiene, dominar por arriba y mostrarse como un jugador muy agresivo y comenté a quienes estaban a mi lado 'este chico va a ser futbolista'».

La escalada parece imparable. Un curso después, y con apenas 17 años, Jupp Heynckes le sube a entrenar con el primer equipo, aunque sigue jugando con el juvenil A. Y, de repente, se rompe una tibia el día de Reyes en Lezama, en un encuentro ante el Stadium Casablanca de Zaragoza. «Veía el primer equipo cerca... y de repente aquello». No volvió a jugar ese curso, aunque eso no impidió su progresión al Basconia. «Me vino bien. Me hizo madurar. Me di cuenta de que cuando más jodido estás, más fuerte debes ser».

Con Mendilibar salta al primer equipo, pero sólo para hacer número en los entrenamientos. Clemente, sucesor del de Zaldibar, es quien le da la oportunidad. Debuta en Liga como central ante el Deportivo y recibe como consigna la frase 'tienes que marcar a Tristán. Dale la vuelta al 9 de su camiseta y que se convierta en un 6'. Eso sí, a partir de ahí es alineado de nuevo como lateral, asunto que de nuevo significará un frenazo en su carrera.

Pasan Sarriugarte y Mané y llega Caparrós. Nadie ha apostado por Amorebieta como el utrerano. En su primera charla le tomó el pulso. «Serás el central que quieras ser». El jugador nota que le valora y se crece. «La confianza del mister ha sido muy importante. Me siento respaldado por él desde el primer momento. Eso se nota a la hora de jugar. Ahora sé que un error no me manda al banquillo».

Refuerzos al margen, lo primero que hizo Fernando García Macua al llegar al club fue renovar el contrato de Amorebieta. La nueva relación se extingue el 30 de junio de 2012. La junta quería observar su evolución deportiva y personal. Por eso se le firmó un trato con unas condiciones económicas modestas. Son muchos los compañeros que ganan más que él.

La directiva ha atendido sus movimientos con gran atención. Los dirigentes están encantados. Es muy probable que a final del curso se le cite para una mejora del contrato. No será una negociación complicada.

Amorebieta es seguido por importantes clubes de la Premier. Hoy mismo hay acreditados ante el Valencia agentes que trabajan para el Manchester United y Liverpool. No tienen nada que hacer. No quiere irse del Athletic por nada del mundo. «Cada vez que me vienen con sondeos de otros clubes, digo que no quiero saber nada. No me quiero ir de aquí. Mejor que en casa no se está en ningún sitio. Mi único deseo es que este equipo siga creciendo y luchar dentro de unos años por un título». Cuando lo consiga podrá decir que su proceso de madurez es pleno por fin.

Fotos

Vídeos