400.000 sentencias sin ejecutar

La saturación de los juzgados, la falta de medios y la huelga de funcionarios han colocado a la Administración judicial en una situación más que delicada

J. MUÑOZ
SATURADOS. Un empleado rebusca entre una montaña de expedientes en una sede judicial. / EFE/
SATURADOS. Un empleado rebusca entre una montaña de expedientes en una sede judicial. / EFE

La Junta de Jueces de Sevilla denunció esta semana, y el colegio de abogados de esta misma capital reiteró ayer, que los juzgados están saturados y que podría repetirse el caso del pederasta Santiago del Valle, a quien se atribuye la muerte de la niña onubense Mari Luz Cortés. El comunicado de los magistrados dejaba traslucir la amargura del colectivo judicial, un gremio que recuerda con ironía que un juez llegó a firmar una orden de busca y captura contra sí mismo porque un funcionario puso su nombre en el documento por equivocación. Para algunos, la situación de la oficina judicial es «decimonónica».

«Un juez de lo Penal no puede controlar todos y cada uno de los expedientes. Depende de la eficacia de su juzgado», reconoce Alfonso González Guija. Las inspecciones del Poder Judicial son aleatorias porque el inspector necesitaría días y días para revisar una sede de arriba a abajo. Se pasaría el tiempo acarreando legajos, con la oficina paralizada. El caso del asesino de Mari Luz pasó desapercibido el año pasado en una inspección aleatoria de dos días.

Los juzgados y tribunales españoles acumulan 400.000 sentencias sin ejecutar. Sólo en el juzgado de lo Penal número 7 de Bilbao, que ocupa una planta entera del palacio de justicia, se agolpan 4.500 expedientes de ejecución 'vivos'. Ese órgano está especializado en ejecutorias; es decir, se encarga de que se cumplan las sentencias dictadas por los otros seis juzgados de lo Penal de la capital vizcaína. La jueza, el secretario y una treintena de funcionarios se ocupan de que los condenados vayan a prisión; anotan los cambios de grado penitenciario, comprueban que el preso sea excarcelado cuando le toca Supervisan las retiradas de permisos de armas, las del carné de conducir -que a veces se aplazan-, y también las multas, que se pueden pagar a plazos.

Carpetas de colores

Todo está archivado en carpetas de diferentes colores. Alguien ha sugerido estos días dotar a las carpetas de los delincuentes sexuales de un distintivo visual, algo parecido a la leyenda 'causa con preso', un texto o una tonalidad que ponga en alerta al funcionario.

«Queremos una Justicia de Fórmula 1, pero conducimos un 'seiscientos'», denuncia el magistrado Jaime Tapia. «¿Es comprensible que los funcionarios estén varios meses de huelga y no pase nada?».

Aunque hay autonomías en mejor y peor situación -Euskadi figura entre las primeras-, toda la Administración judicial tiene una cosa en común: un bibliotecario municipal puede conocer cuántos lectores no han devuelto un libro prestado con pulsar una tecla del ordenador; en cambio, un magistrado no puede saber si un delincuente tiene una diligencia de citación negativa en otro juzgado de la misma ciudad, como ocurrió con Santiago del Valle. En pleno siglo XXI, los jueces se mandan todavía papeles.

Uno de los objetivos de la reforma de la Justicia, pendiente desde 2003, es resolver ese atraso. Entre tanto, en el palacio de justicia de Bilbao se aplica la consigna de informar a los juzgados sobre la identidad de todos los individuos que pasen por el calabozo, por si alguno tiene asuntos pendientes.