Agua en barco para Euskadi en 1990

A. A.
ZADORRA. El pantano de Urrunaga, durante una sequía. / EL CORREO/
ZADORRA. El pantano de Urrunaga, durante una sequía. / EL CORREO

Ni es una idea descabellada ni una 'ocurrencia' pionera. Transportar agua en barcos desde donde sobra a los lugares en los que falta, como se plantea ahora en Cataluña, fue una iniciativa extrema que ya tanteó Euskadi en la peor sequía que se recuerda, la que asoló la comunidad vasca entre los años 1989 y 1991 con 28 meses sin apenas lluvias y embalses casi al mínimo de su capacidad.

Entonces, a pesar de la gravedad de la situación, la opción marítima sí se trató con cierta chanza y se llegó a tildar de «disparatada» en algunos sectores de la opinión pública. «Pero no lo era», recuerdan portavoces del Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia, que en aquellos años tuvo que imponer serias restricciones de suministro a las poblaciones a las que abastece. En febrero de 1990, el consorcio desveló que se había puesto en contacto con el puerto de Bilbao para sopesar la posibilidad de traer el líquido en petroleros desde Newcastle, en Inglaterra.

El plan lo contemplaba todo. Los barcos, «convenientemente preparados para albergar agua en lugar de petróleo», llegarían al puerto bilbaíno con una máximo de 40.000 metros cúbicos de agua, una pequeña parte del consumo diario del Gran Bilbao. Una vez atracados, podrían descargar directamente sobre la red de abastecimiento o trasvasar el agua a otros transportes -marítimos o terrestres- para llevar el líquido a los diferentes rincones de Euskadi afectados por las restricciones. La iniciativa iba tan en serio que se calculó que cada metro cúbico -mil litros de agua- saldrían por lo que entonces eran quinientas pesetas.

Embalses al máximo

No fue la única solución ideada. En aquellos años, cuando los trasvases no eran tan polémicos como ahora, se solicitó el bombeo directo de agua del Ebro hasta los embalses del Zadorra, que se autorizó de forma limitada. Pasada la sequía, las administraciones se pusieron manos a la obra para que la siguiente les cogiera mejor preparados y acometieron serias obras para aprovechar captaciones subterráneas y, sobre todo, para limitar las fugas en la red de abastecimiento, lo que se ha conseguido en parte. En la actualidad, en las conducciones de Amvisa y de los municipios vizcaínos se pierden entre 10 y 15 litros de cada cien suministrados. Desde entonces, Euskadi sólo ha registrado diversas situaciones de prealerta -la última, a comienzos de 2007- que, por lo general, se han solucionado en semanas con nuevas y copiosas lluvias, algunas de las cuales degeneraron en inundaciones en Vitoria.

Mientras la sequía dispara la preocupación en Cataluña y el Levante, Euskadi sigue estos días con sus pantanos a rebosar. Firmada la paz entre Vitoria y Bilbao y superada la crisis por el alto nivel de los pantanos hace apenas diez días, las compuertas de Ullibarri se han mantenido abiertas durante toda la semana e Iberdrola ha continuado turbinando agua hacia Barazar. Desde el 24 de marzo se han aliviado al Zadorra 12,3 hectómetros cúbicos, el equivalente a 37 días de consumo en las dos capitales. De haberla trasvasado a Barcelona, hubiera podido abastecer a toda la región durante casi quince días.

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