El gran rock de ayer y de hoy

Los vitorianos The Soulbreaker Company avanzan desde la onda sudista hasta el hard progresivo en una reválida que estrenan en vivo el fin de semana

ÓSCAR CUBILLO
BARROCOS. Misteriosos y exuberantes, como el vudú sureño. / EL CORREO/
BARROCOS. Misteriosos y exuberantes, como el vudú sureño. / EL CORREO

A aficionados barbilampiños y veteranos debe atraparles el rock de cualquier grupo que se declara influido por Black Sabbath, Stooges, Atomic Rooster, Black Oak Arkansas, Pink Floyd, Lynyrd Skynyrd, Otis Redding o Raging Slab. Es el caso del combo alavés The Soulbreaker Company, entregado al rock americano setentero con hervor sureño y hoy de moda. «Bueno, supongo que te refieres a nivel underground -ubica Asier, uno de los guitarras-. El rock de esa época estaba influido por cosas muy diferentes y las bandas eran también bastante distintas entre sí. Alice Cooper no tenía mucho que ver con Atomic Rooster. Ni Lynyrd Skynyrd con Black Sabbath. Pero todo es rock setentero. El problema es que se califica de revival a todo lo que no tiene computadoras o samplers. No usaría la palabra moda teniendo en cuenta que la repercusión es mínima».

Millonarios

Vaya, Asier nos ha chafado la tesis con su réplica de que el rock es para minorías. Quizá ellos estén un tanto descontentos porque en sus inicios actuaron en festivales y no lograron mantenerse. «En realidad, antes de debutar sólo tocamos en el Azkena Rock, y se supone que porque el disco salía a la venta ese día. No somos Van Halen, tío. No han pasado veinte años desde que dejáramos de tocar en festis. El año pasado nos lo tomamos con calma para preparar el segundo disco y dimos pocos bolos. O sea que aspiramos a lo mismo: a hacernos millonarios, ja, ja... De momento hemos dado un paso adelante, pues estamos en Alone, un sello que moverá el disco dentro y fuera de nuestras fronteras, lo cual es un avance».

Su estreno se tituló 'Hot Smoke & Heavy Blues' (Last Recordings, 05) y era monolítico y adorador de los Black Crowes. Los vitorianos parecían americanos, oigan, y no sólo por el rajo vocal. «El disco vino a ser un recopilatorio de los tres primeros años de la banda. Sin duda refleja nuestra vena más sureña, que no es lo que más escuchemos, la verdad. Personalmente quedé contento por capturar el trabajo realizado, pero ahora creo que ése es el principal fallo del disco. Debimos haber elegido las composiciones con serenidad en vez de incluir todas las que teníamos».

Y ahora estos amigos del instituto que crearon Soulbreaker Company hace un lustro dan un paso de gigante en su reválida, 'The Pink Alchemist'. «El título del disco viene de millones de años atrás. De cuando los alquimistas eran rosas y gobernaban el mundo con sus cabezas de mono y sus horribles chillidos. Esto describe bastante bien lo que fue la grabación».

El resultado es menos monolítico, pero igualmente auténtico. Permanecen vetas sudistas, pero se enriquece el filón con el sesgo Led Zeppelin a lo The Answer, el hard 'purpeliano' vía Blood Of The Sun, el rock tabernario marca Super 400 y hasta gospel en plan North Mississippi Allstars. Dice Asier: «Definitivamente creo que se acerca mucho más a lo que queremos hacer y a nuestros gustos musicales. Es más abierto, pero no pierde la unidad en ningún momento. Hemos aprovechado el tiempo en el estudio y se pueden encontrar arreglos de flauta, metales, percusión, coros... También opino que nos acerca un poco al rock progresivo de los primeros 70 en algunos temas. Creo que los lectores deberían comprarlo».

Hoy lo estrenan en Bilbao (Kafe Antzokia, 22.00 horas) y mañana en Vitoria (HellDorado, 22.00 h.) «Serán conciertos perfectos en ejecución y ánimo, ja, ja... Nos acompañará Enrique Guzmán al saxo. Es un gran músico. Ya iba siendo hora que tuviéramos uno».

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