El 'Nabarra' regresa de la batalla de Matxitxako

Técnicos de Azti han detectado frente a Bermeo el pecio que identifican, «al 90% de posibilidades», con el bou que se enfrentó heroicamente al crucero 'Canarias' en la Guerra Civil

MITXEL EZQUIAGA

Es mucho más que un barco: es parte de la Historia y un símbolo de coraje. Por eso la búsqueda del bou 'Nabarra', el buque de la Marina Auxiliar de Guerra de Euzkadi hundido en la batalla de Matxitxako el 5 de marzo en 1937 en una de las contiendas navales más dramáticas de la Guerra Civil, se había convertido en un desafío. Que parece a punto de resolverse.

Técnicos de Azti, organismo vasco de investigación pesquera, han localizado frente a Bermeo los restos de un buque que parece corresponder, «al 90% de posibilidades», al famoso bou. El hallazgo se habría producido gracias a una sonda asociada a un complejo programa informático instalada en un barco de Inspección Pesquera del Gobierno vasco. Los restos se encuentran «a más de 120 metros de profundidad», según fuentes próximas al proyecto. Y se ignora aún si en su interior quedan huellas de los tripulantes que perecieron en el naufragio porque prefirieron hundirse con su barco antes que entregarse a las fuerzas enemigas.

Los detalles del hallazgo, incluido el punto geográfico, se guardan celosamente en secreto. Un informe, acompañado de un vídeo, ha sido entregado al Gobierno vasco, y nadie quiere desvelar la investigación hasta que sea presentada de manera oficial por el Ejecutivo autónomo.

La búsqueda del 'Nabarra', el bacaladero artillado hundido por el crucero pesado franquista 'Canarias' hace casi 71 años -se cumplen mañana-, era complicada porque el lecho marino que rodea al cabo de Matxitxako custodia multitud de pecios. Con el paso de los años se han ido sucediendo las tentativas y también, en varios ocasiones, falsas noticias de hallazgo.

Pero esta vez todos los indicios apuntan a que los restos pertenecen al 'Nabarra', aunque los medios técnicos empleados no permiten una mayor confirmación. Sería necesario ahora el uso de una tecnología más avanzada para completar la información.

Según detallan especialistas en la búsqueda de navíos hundidos, para encontrar un barco de estas características «hay que utilizar una sonda de barrido lateral y un magnetómetro de protones. El primero peina el fondo y efectúa un plano del mismo en tres dimensiones, mientras que el otro aparato mide los campos magnéticos y sus variaciones». Ambas fórmulas requieren de una gran inversión económica.

Una batalla desigual

El 5 de marzo de 1937, el 'Nabarra', junto con los bous 'Bizcaya', 'Guipuzkoa' y 'Donostia', tenía la misión de escoltar al mercante vasco 'Galdames', que se dirigía el día de la batalla desde Bayona hacia Bilbao con 137 pasajeros y varias toneladas de monedas acuñadas en Bélgica para el Gobierno vasco.

Con el fin de impedir la entrada a puerto del carguero, desde El Ferrol partió el crucero pesado 'Canarias', el más potente de la Marina franquista. Tras una noche de mar gruesa en la que los bous viajaron con la radio y las luces apagadas para no ser localizados, el 'Guipuzkoa' y el 'Bizcaya' perdieron contacto con el resto del convoy. Fueron los primeros en toparse con el buque franquista, que atacó al 'Guipuzkoa'. Su andanada impacta en el bou y le genera un incendio que le obliga a buscar refugio en el Abra, perseguido por el 'Canarias', que sólo se retira al quedar expuesto a las baterías costeras. Mientras, el 'Bizkaya' busca protección en Bermeo.

Tras este primer enfrentamiento, el 'Canarias' vuelve al encuentro del resto del convoy. El 'Donostia' cede ante la mayor potencia de fuego del crucero pesado y huye a Francia, donde será inmovilizado hasta el final de la guerra. El 'Nabarra' planta cara y se enzarza en una desigual contienda en la que termina por ser hundido. En cuanto al 'Galdames', es apresado con su carga.

De los 52 tripulantes del 'Nabarra', 38 perecieron en el combate. Los supervivientes fueron hechos prisioneros por el 'Canarias', juzgados unos meses después y condenados a muerte, pero la intercesión directa ante Franco del comandante del 'Canarias' hicieron que se les indultara y se les pusiera en libertad en reconocimiento a su valentía. No tuvieron la misma suerte la tripulación y pasajeros del 'Galdames', que hubieron de sufrir largas condenas de prisión y alguno fue fusilado.

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