El Gobierno califica de «vandalismo» el ataque radical a la Embajada en Caracas

Venezuela promete «detener y juzgar» a los individuos que lanzaron gas lacrimógeno y realizaron pintadas a favor de ETA en la legación

EL CORREO
Pintadas a favor de ETA en la Embajada en Caracas. / EFE/
Pintadas a favor de ETA en la Embajada en Caracas. / EFE

El Gobierno español calificó el ataque perpetrado el viernes -madrugada de ayer en España- contra su Embajada en Venezuela como «un acto de vandalismo realizado por un grupo de descontrolados que, afortunadamente, no ha causado víctimas y carece de la menor importancia». Los hechos ocurrieron cuando varios desconocidos arrojaron una bomba lacrimógena -al parecer, fabricada de manera artesanal- al interior de la sede diplomática en Caracas con el fin de dispersar al personal de seguridad, momento que aprovecharon para pintar la fachada con leyendas de apoyo a ETA y la independencia de Euskadi. Además, lanzaron panfletos firmados por supuestos simpatizantes del Gobierno de Hugo Chávez, entre ellos la llamada coordinadora Simón Bolívar.

En otros edificios próximos a la legación, situada en la zona Este, los radicales reprodujeron las pintadas, en las que llamaban a la «resistencia del pueblo vasco», reclamaban al Ejecutivo de Madrid que cese «la situación represiva» en Euskadi y condenaban la detención de dirigentes de Batasuna. Los radicales colocaron varias figuras que representan a José Luis Rodríguez Zapatero, al Rey Juan Carlos y al director del canal local de noticias Globovisión, Alberto Federico Ravell, según la agencia Notimex.

La secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, afirmó que el ataque contra la Embajada en Venezuela es un «hecho vandálico aislado» e informó que el Gobierno de aquel país ya se ha puesto en contacto con las autoridades españolas para «pedir disculpas» y trasmitir su «condena clara y espesa». El Ejecutivo español, añadió Trinidad Jiménez, esta «tranquilo», ya que sabe que cuenta con «toda la garantía y toda la protección que pueden ofrecer» las autoridades venezolanas.

En la misma línea se pronunció el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, al asegurar que «no se repetirán» los ataques de grupos «de radicales» a la legación. El titular de Exteriores explicó que había mantenido una conversación telefónica con su homólogo en Venezuela, quien le transmitió el compromiso de «detener y juzgar» a los autores de las pintadas.

Por su parte, el portavoz del PP Gustavo de Arístegui exigió al presidente Chávez «una ruptura, de forma absolutamente pública y definitiva, de toda declaración de apoyo incondicional a ETA», al entender que uno de los partidos que forman parte de su Gabinete -Patria para Todos- es «aliado de Batasuna, es decir, de ETA».