«Apostaría por financiar la dependencia con una retención en la nómina»

Los servicios sociales van a necesitar más recursos «y estamos obligados a buscarlos», afirma

TERESA ABAJO T.ABAJO@DIARIO-ELCORREO.COM
DEMANDA REAL. Juan María Aburto pasea por las inmediaciones del Palacio foral. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
DEMANDA REAL. Juan María Aburto pasea por las inmediaciones del Palacio foral. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Mientras intenta ponerse al día con la Ley de Dependencia -4.500 solicitudes están pendientes de valoración-, Juan María Aburto mira más allá. Su departamento es el de más presupuesto de la Diputación -551 millones, la mitad para personas mayores y con discapacidad-, pero los números siempre son relativos y las necesidades siguen creciendo.

-¿La Ley de Dependencia ha dejado al descubierto necesidades que antes se quedaban en casa?

-Ha hecho aflorar una demanda. El gran avance es que se reconoce el derecho subjetivo a ser atendido. Ya no vale decir 'se me ha terminado el dinero'.

-También genera frustraciones.

-Ha generado muchas expectativas y ha establecido un procedimiento tan garantista que se dilata mucho en el tiempo. Las administraciones que no estén preparadas lo van a pasar muy mal.

-¿Y ustedes?

-Nos esperábamos la avalancha, pero estamos abriendo algo más de mil expedientes al mes.

-¿Qué es más urgente, construir residencias o atender a las personas mayores que siguen en su casa?

-Tenemos más de 900 plazas en marcha y ahora vamos a dirigir nuestros esfuerzos a las prestaciones económicas, la ayuda a domicilio, las estancias temporales, el apoyo a los cuidadores... Y vamos a empeñarnos en las ayudas técnicas, este año abriremos un centro específico.

-¿Les ayudarán a hacer obras en casa o llegarán hasta el ascensor?

-Hablamos de obras dentro de la vivienda. Una cama articulada, una grúa, una silla a motor que permite mucha movilidad. Claro, todo esto si no hay ascensor es un problema muy serio.

-Es como estar encerrado.

-Ahí son los ayuntamientos los que tienen que poner en marcha programas de accesibilidad. Nosotros les concedemos subvenciones.

-¿En las ayudas técnicas también habrá copago?

-Sí. Habrá ayudas que sean préstamos y otras que no, pero siempre irán en función de la renta.

-Las plazas públicas de las residencias hay que pagarlas, y eso hay gente que no lo entiende.

-Yo siempre he dicho, a pesar de que a veces no es políticamente correcto, que apuesto por el copago. Las personas con más recursos tienen que aportar más al sistema. Otra cosa es cuál es el límite. En las residencias ya nadie paga el 100%, el máximo es un ochenta y tantos. Además, vamos a modificar el reconocimiento de deuda de forma que sólo la vivienda habitual que pase de un precio, en torno a 250.000 euros, entrará en el sistema.

Sin recibir visitas

-¿Los vizcaínos han asumido el reconocimiento de deuda o sigue asustando?

-Mayoritariamente, la gente lo asume. Luego están los que dicen 'he estado toda la vida pagando impuestos...' y hay otra realidad que se vive en las residencias, la que más me duele. La de la persona, y no es ni un caso ni diez, ni quince ni veinte, que no recibe visitas y cuando fallece, y tiene patrimonio, aparece la familia en la residencia. Hay que jugar con todas estas realidades y dotarnos de un sistema que intente hacer justicia.

-¿Se presta suficiente atención a los casos particulares?

-En Vizcaya no hemos hecho efectivo ningún reconocimiento de deuda porque la modificación que hagamos tendrá efectos retroactivos. No hemos echado ni vamos a echar a nadie de su casa.

-La demanda sigue creciendo. ¿Cómo van a lograr más recursos?

-El reconocimiento de deuda supondrá más ingresos que van a venir al sistema. Seguimos apostando por el copago. Y en tercer lugar, el sistema tiene que generar recursos. Cómo se generan no es de mi área de competencia. No sé si porque hay más actividad económica, más productividad... Si la economía va bien, la recaudación va a ir bien, necesitamos que siga subiendo.

-Pero parece que no va a ir tan bien.

-Ya veremos, en momentos en los que la recaudación no vaya bien podemos tener tensiones. Lo que no vamos a hacer en ningún caso es reducir servicios.

Hacer cuentas

-En una encuesta, los ciudadanos se mostraban dispuestos a pagar más impuestos para sufragar los servicios sociales. ¿Eso es sólo una declaración de intenciones?

-Es una cuestión a valorar. Todos empezamos a pensar que en algún momento de nuestra vida vamos a ser usuarios de los servicios sociales. Yo no soy especialista, lo que digo es que van a requerir más recursos y estamos obligados a buscarlos.

-¿Hay un debate pendiente?

-Ese debate estará ahí porque va a salir en Europa. La Constitución que finalmente no salió adelante pero en el Estado español se aprobó preveía que la atención a la dependencia se generara desde el sistema de Seguridad Social, como un seguro que se paga a lo largo de la vida. Eso no se ha hecho así, seguramente porque el ministro de Hacienda habrá hecho sus cálculos, la CEOE y las confederaciones sindicales habrán tenido su influencia. Pero es un elemento a tener muy en cuenta. Yo apostaría porque fuera una contingencia de la Seguridad Social, como las pensiones. Y eso significa que estamos dispuestos a cotizar y a pagar.

-O sea, más impuestos.

-Entraría en nómina, sería una retención pero no de IRPF. Al final, nos llevaríamos menos dinero a casa. Yo apostaría claramente por esa vía.

-¿La Diputación puede cerrar los ojos ante el conflicto de la ayuda a domicilio? Aunque sea un servicio municipal, a la gente le cuesta entender esos límites.

-Sí, pero tenemos que entenderlo. Es un servicio de proximidad. Ese conflicto requiere una regulación del sector y eso lo puede hacer el Gobierno. La Diputación está dispuesta a reservar más dinero a los ayuntamientos en el descuento del Cupo por la Ley de Dependencia, y ellos también tendrán que comprometerse a incrementar sus servicios sociales.

-Con todos los números que se manejan en la atención a la dependencia, ¿el sistema corre el riesgo de perder humanidad?

-No, en absoluto. Yo conozco a algunas personas que están pendientes de la valoración; en concreto, tengo una tía carnal. Y detrás de cada una de ellas hay una situación de necesidad. Los números no deshumanizan, yo diría que al contrario. El darte cuenta de que hay más personas en situación de necesidad te hace pasarlo peor.