30 años de autogobierno

El 17 de febrero de 1978 Ramón Rubial fue nombrado primer presidente del Consejo General Vasco, embrión de los posteriores Ejecutivos autónomos

DAVID GUADILLA D.GUADILLA@DIARIO-ELCORREO.COM
HISTORIA. De izquierda a derecha, Txiki Benegas, Chus Viana, Juan de Ajuriaguerra, Ramón Rubial y Juan María Bandrés. / EL CORREO/
HISTORIA. De izquierda a derecha, Txiki Benegas, Chus Viana, Juan de Ajuriaguerra, Ramón Rubial y Juan María Bandrés. / EL CORREO

En lo climatológico, febrero de 1978 fue muy parecido al actual. El ambiente era primaveral. El día 17, por ejemplo, Bilbao alcanzó los 16 grados y Vitoria los 15. Pero en Euskadi no se hablaba del calentamiento global. Como casi siempre, lo que encendía el debate era la política. Y no por un tema menor. Dos años después de la muerte de Franco, el País Vasco empezaba a recuperar sus instituciones. Ese 17 de febrero, hace justo hoy treinta años, el socialista Ramón Rubial fue nombrado presidente del primer Consejo General Vasco, embrión de lo que serían los posteriores gobiernos autónomos.

La idea de poner en marcha esta institución surgió tras las elecciones generales de 1977. En plena Transición, se empezó a vislumbrar la posibilidad de que históricos dirigentes nacionalistas como Josep Tarradellas o Jesús María Leizaola regresasen a Cataluña y Euskadi para dirigir las primeras entidades autonómicas.

La negociación se desarrollaba a tres bandas. Por un lado, la UCD de Adolfo Suárez, que había ganado las generales y que en el País Vasco había quedado como tercera fuerza. Junto a ella, el PSOE, liderado en Euskadi por Txiki Benegas, y el PNV, el grupo que había logrado más escaños en los comicios del 77.

La incertidumbre política -los rumores de alzamientos militares eran constantes- y las grandes dosis de recelos que existían entre los diversos partidos hicieron que los contactos avanzasen a un ritmo muy lento. Suárez era reacio a abordar un desarrollo autonómico pleno antes de ser ratificada la Constitución. El 'atajo', en el caso de Euskadi, fue poner en marcha el Consejo General Vasco. Quince miembros de la Asamblea de Parlamentarios -constituida en el verano de 1977- fueron los encargados de activarlo. Su primera misión, elegir un presidente.

Dos posibles candidatos. Ambos parte de la historia de sus respectivos partidos: Juan de Ajuriaguerra, por el PNV; y Ramón Rubial, por el PSOE. «Los dos jugaron un gran papel; eran unos políticos expertos y curtidos. Y además tenían una relación magnífica», recuerda Juan María Ollora, antiguo miembro del Euzkadi buru batzar y que por aquel entonces, con apenas 29 años, era uno de los delegados del PNV en aquel grupo de quince personas. En total, cinco representaban a la formación jeltzale, otros tantos al PSOE, tres a UCD, uno a EE y otro estaba en calidad de independiente.

Hasta ocho votaciones

Nacionalistas y socialistas no dieron su brazo a torcer. Ninguno retiró a su candidato. El 17 de febrero de 1978 fue la fecha escogida para designar al primer presidente del Consejo. El lugar: la sede de la Diputación de Álava. El guión de lo que sucedió aquel día es impagable.

La sesión comenzó a las once de la mañana. Varias decenas de personas -en su mayoría simpatizantes del PNV- se agolpaban en la Sala de Juntas. Casi todo el mundo esperaba un desenlace rápido, pero se equivocaron. Rubial no fue nombrado presidente hasta nueve horas después. Entre medias, se sucedieron gritos, empujones y hasta una estatua rota. Fueron necesarias ocho votaciones para que el histórico dirigente del PSOE venciese a Ajuriaguerra.

Fue este último el que sumó más papeletas en la primera votación: cuatro de su grupo -Ajuriaguerra y Rubial se abstuvieron-, la de Juan María Bandrés, de EE, y la de Juan Echevarría (UCD). Rubial sólo tuvo cinco. Nada más conocerse el resultado, los seguidores del aspirante nacionalista prorrumpieron en aplausos convencidos de su victoria. No era así. Necesitaba dos tercios. La mayoría simple sí le bastaba en la siguiente votación, pero para entonces las cosas habían cambiado.

La clave estaba en lo que harían los tres representantes de UCD. Echevarría había respaldado al PNV, Pedro Morales al PSOE y Chus Viana se había abstenido. A pesar de esta disparidad de criterios, el PNV estaba convencido de que existía un acuerdo entre el PSOE y la formación centrista para dar el triunfo a Ramón Rubial.

No estaban equivocados. Las llamadas comenzaron a sucederse. Benegas habló con el dirigente de UCD Fernando Abril Martorell. Fuese por el motivo que fuese, Viana modificó su postura en la segunda votación y apoyó a Rubial. Empate a seis.

La igualdad se prolongó durante cinco votaciones más. «La tensión era tremenda», rememora Benegas, quien, como Ollora, tenía entonces 29 años. El numeroso público que abarrotaba la Sala de Juntas comenzó a impacientarse. En medio de un creciente nerviosismo, uno de los asistentes abogó, se supone que en broma, por solucionarlo a penaltis. Los recesos eran constantes.

Elegancia

En un ambiente caldeado, Ajuriaguerra y Rubial dieron la talla. Cada vez que se acercaban a la urna mostraban la papeleta en blanco que iban a introducir. Si alguno de los dos se hubiese votado a si mismo, hubiese ganado. Ninguno lo hizo. En una demostración irrepetible de juego limpio, no se traicionaron. No hizo falta.

Poco después de las seis y media de la tarde saltó la noticia. El temor que embargaba al PNV se hizo realidad. Echevarría, de UCD, votaba en blanco. Rubial mantenía sus seis votos frente a los cinco en que quedaba Ajuriaguerra. A las 18.40 horas del 17 de febrero de 1978 el candidato socialista se convertía en el primer presidente del Consejo General Vasco entre los abucheos de buena parte de los militantes del PNV. Y ahí volvió a aparecer la figura de Ajuriaguerra. «Mandó callar a todos los que estaban protestando», afirma Benegas, para quien los dos candidatos tenían muchas cosas en común: «estábamos eligiendo entre dos personas que habían sido condenadas a muerte».

Su primera reunión oficial se produjo una semana después, el 24 de febrero. Un presidente, 12 consejeros y un secretario. Un acto organizado hoy en el hotel Carlton de Bilbao por el PSE recordará a todos ellos.

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