Libertad de elección

JUAN LUIS FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ

Vaya por delante que soy vascófono, con los títulos de rigor (EGA y, por si fuera poco, el de aptitud -5º- de la Escuela Oficial de Idiomas), y asimismo miembro de una asociación navarra ('euskara elkartea') que promueve la lengua vasca en la zona de Ultzama. Esto es, difícilmente se me podrá tildar de enemigo del vascuence. Eso sí, me gusta la lengua vasca por voluntad propia, jamás la he estudiado por obligaciones laborales ni de otro tipo. La aprendí en mi juventud con clases particulares y a través del euskaltegi municipal de Getxo, a cuyos profesores deseo enviar un saludo, pues realmente fueron muy buenos. Hice la enseñanza básica y media en castellano, estudié en el modelo A a excepción de los años pasados en la Universidad, donde hice la carrera en vascuence.

Por las tardes y debido a lo precario del mercado laboral, doy clases particulares de... euskara. He llegado en bastantes ocasiones a dárselas a personas ya creciditas que habían realizado todos sus estudios en el modelo D. ¿Las veces que he pensado en la curiosa situación de alguien como yo, de lengua materna castellana, impartiendo clases de euskara a personas que desde pequeñas han sido formadas en euskara! Me resulta hasta cierto punto surrealista. Todo esto lo cuento porque quiero solidarizarme con la Plataforma Libertad de Elección (libertaddeeleccion@gmail.com), porque pienso que, entre otras razones, a mí nadie me impone la lengua en que deseo que mi hijo aprenda. Además, tengo perfectamente comprobado en mi persona que no es necesario estudiar en euskara para aprender esta lengua, lo cual ocurre también con cualquier otro idioma.