El PNV mantiene su apuesta por culminar el Estatuto pero sin renunciar a «un nuevo marco»

Urkullu dice que Imaz y él hablan de la necesidad de «entenderse con España»

OLATZ BARRIUSO O.BARRIUSO@DIARIO-ELCORREO.COM
CANDIDATOS. Erkoreka, Beloki y Olabarria, ayer con Urkullu tras el desayuno informativo. / EFE/
CANDIDATOS. Erkoreka, Beloki y Olabarria, ayer con Urkullu tras el desayuno informativo. / EFE

Euskadi viste el mismo traje desde hace treinta años pero, a pesar de la solera, la prenda está aún «en hilvanes» y a falta de «las mangas, los bolsillos y el forro». El PNV no renuncia a que el sastre acabe de una vez el terno pero está convencido de que, vestida de esa guisa, Euskadi «empieza a hacer el ridículo». Por eso, al mismo tiempo que exigen remates para las costuras pendientes, los jeltzales se emplearán a fondo desde el arranque de la próxima legislatura en lograr que Euskadi estrene «traje nuevo» a la medida de la «voluntad popular».

Ésta es, a grandes rasgos, la metáfora textil que emplearon ayer el líder peneuvista, Iñigo Urkullu, y el cabeza de lista al Congreso por Vizcaya, Josu Erkoreka, para avanzar las intenciones de su partido a partir de marzo. El PNV, subrayaron, «mantiene su apuesta por el desarrollo normalizado del autogobierno» y «no abdicará» de la reclamación de las competencias estatutarias no transferidas -con especial atención a la de Cercanías, la de aeropuertos y las relacionadas con investigación y desarrollo-, si bien su «prioridad» pasará por lograr «un nuevo marco» para Euskadi «abierto, flexible, no excluyente e integrador» que permita «refundar la convivencia entre vascos», lograr una «relación amable» con España y que desemboque en una consulta popular, según lo previsto en la 'hoja de ruta' de Ibarretxe.

Urkullu, que presentó a Erkoreka y a los 'números uno' por Guipúzcoa y Álava a la Cámara Baja -José Ramón Beloki y Emilio Olabarria-, en los desayunos del Forum Europa en Bilbao, evitó desvelar, eso sí, si la consulta anunciada por el jefe del Ejecutivo de Vitoria para el 25 de octubre se convertirá en condición 'sine qua non' para alcanzar un hipotético pacto de normalización política con el Ejecutivo. Aunque el lehendakari la ha fijado como mojón ineludible de su proyecto soberanista, lo cierto es que cunde la impresión de que, si los resultados electorales le empujan a a apoyarse en el PNV, José Luis Rodríguez Zapatero tratará de buscar un acuerdo de reforma estatutaria 'a la baja' que permita soslayar el referéndum de Ibarretxe.

Por el momento, Urkullu se limitó a insistir en la necesidad de lograr un «Grupo Vasco fuerte» en Madrid, a reiterar la «voluntad política» de su formación y del propio lehendakari para alcanzar acuerdos con el Gobierno central y en reivindicar las «bases» de las negociaciones de Loiola con PSE y PNV y el plan Ibarretxe como mimbres de ese pacto. Ese entendimiento es «lo primero» que buscarán en cuanto se constituyan las Cámaras, según avanzó Erkoreka, que recalcó que es preciso acabar con la «anormalidad» que permite que «unas mayorías no puedan promover las reformas que pretenden, impedidas por unas minorías».

Encantador de serpientes

Urkullu quiso subrayar la idea de que el PNV no ha virado el rumbo desde que él tomó las riendas. De hecho, de forma inusual, citó a Josu Jon Imaz y recordó que hace unos meses, en el mismo foro, el «amigo» ex presidente del EBB animó a trabajar desde las filas peneuvistas para «cautivar a España». Según Urkullu, aquellas palabras «sacadas de contexto» sirvieron para retratar a Imaz, según desde qué atalaya, como el instigador de la «claudicación del nacionalismo» o como un «encantador de serpientes». «No hay que tener miedo a las palabras y a su significado», recalcó Urkullu, que a renglón seguido, subrayó que su discurso, el de Imaz y el del PNV es el mismo «desde Juan de Ajuriaguerra». «Hablamos de la necesidad de entendimiento entre Euskadi y España, entre el presidente del Gobierno y el lehendakari y entre los partidos», zanjó.

El ambiente de precampaña se plasmó en los duros ataques a Zapatero y en el tono deliberadamente exigente del discurso. Beloki advirtió al candidato socialista de que «se acabó el buen rollito» ante el pobre balance de la legislatura en materia de transferencias y Erkoreka le acusó de haber ejercido como «protector del legado de Aznar» por el mismo motivo y por su desmarque del blindaje del Concierto. De hecho, el PNV buscará un acuerdo con el resto de los partidos para defender la ley -que podría plasmarse en un manifiesto-, antes de que el Tribunal de Estrasburgo fije posición al respecto el próximo día 28.