Gerardo Armesto Larzabal

El campus de Álava cuenta con una escultura suya titulada 'Árbol para aunar las ciencias'

SOCIEDAD LANDAZURI
Imagen de la escultura del campus. / SOCIEDAD LANDAZURI/
Imagen de la escultura del campus. / SOCIEDAD LANDAZURI

El campus universitario de Vitoria, en el amplio paseo que lleva a la biblioteca, tiene una escultura ciertamente llamativa y hermosa. Es de Gerardo Armesto Larzabal, hijo del excelente pintor Gerardo Armesto Hernando (1919-1957), del Grupo La Pajarita. La escultura se titula 'Árbol para aunar las ciencias', y es un homenaje a Edwin Abbot (1838-1926), profesor, escritor y teólogo inglés, autor de la sátira matemática 'Flatland, romance of many dimensions' ('Planilandia, una novela de muchas dimensiones'), publicada en 1884. La escultura fue colocada en la primavera del año 2000. Es de acero inoxidable y sus dimensiones: 3'42 x 3'96 x 5'66m. Fue construida en los talleres de Radiadores César de nuestra ciudad.

La escultura tiene sus antecedentes en los trabajos desarrollados por Armesto, en la serie 'El árbol de la vida, tridimensional o plano', galería CM2 de Vitoria, 1993. Los trabajos para la exposición en la sala Luis de Ajuria de 1994 'El año del cuarenta y cuatro y los cuatro puntos', y el proyecto titulado 'El cuarto punto, como paso del plano al espacio tridimensional'.

Gerardo Armesto, en sus clases del Instituto Los Herrán, cuenta a sus alumnos que tres puntos siempre definen un plano. Y les ayuda a salir del plano, a construir, introduciendo en el escenario un cuarto punto. «Pues aunque las posibilidades de este cuarto punto de pertenecer al plano generado por los otros tres son infinitas, las posibilidades de estar encima o debajo de dicho plano son infinitamente superiores. Salimos del plano por triangulación». Y continúa: «Mi construcción sale del plano por triangulación. El plano es el mundo sin Dios; el espacio es el mundo con el Dios Padre y Creador».

«Es una construcción de arrogante tridimensionalidad, pese a que toda ella parte de un desarrollo plano. Con esa forma plana convenientemente plegada se construye la epidermis de la pieza y en definitiva todo lo que se ve de ella. Más de noventa planos triangulares orientados en todas direcciones que pretenden actuar desde el lugar que ocupan, como receptores de unas y otras ciencias aunándolas y trasmitiéndolas con su reflexión».

28 años

En los casi veintiocho años de catedrático de Dibujo en el Instituto Los Herrán de Vitoria, Armesto ha hablado de Planilandia a sus alumnos, para que comprendieran que cuando dibujamos formas planas dentro de un plano no hay deformación. Son formas que habitan dentro del plano y podemos construirlas con un compás y unas plantillas. Las podremos girar, desplazar, hallar su simétrica y seguirán habitando dentro de un plano y conservando su forma y magnitud. Nosotros, desde nuestra tercera dimensión, actuaremos como creadores de habitantes de Planilandia. Esta expresión de 'habitantes de Planilandia' se encuentra en el prólogo del libro de Abbot, que dice así: «A los habitantes del espacio en general y a H.C. en particular dedica esta obra y un humilde indígena de Planilandia con la esperanza de que del mismo modo que él fue iniciado en los misterios de las tres dimensiones habiéndole sido antes familiares solamente dos, así los ciudadanos de esta celeste región aspiren a cumbres cada vez más elevadas hasta llegar a los secretos de cuatro, cinco e incluso seis dimensiones contribuyendo así al ensanche de la imaginación y al posible desarrollo del rarísimo y excelente don de la modestia entre las razas superiores de la larga, ancha y profunda humanidad».

Fotos

Vídeos