Uno de los seis últimos encarcelados por kale borroka es concejal de ANV en Markina

Iban Etxebarria, acusado de participar en ataques y algaradas, se encargaba de avisar de la llegada de la Ertzaintza

Imagen de la máquina limpiadora destruida en Markina. /M. SALGUERO/
Imagen de la máquina limpiadora destruida en Markina. /M. SALGUERO

Iban Etxebarria Barinagarrementeria, concejal de ANV en Markina, es uno de los seis jóvenes encarcelados en la última redada del Cuerpo Nacional de Policía contra la kale borroka en la comarca vizcaína de Lea-Artibai. El edil fue detenido el miércoles y el sábado ingresó en prisión por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska, acusado de los delitos de pertenencia a organización terrorista y de estragos.

Iban Etxebarria fue elegido concejal por ANV en las últimas elecciones. Mientras que en otras localidades de la zona como Ondarroa se presentaron listas que fueron ilegalizadas al entender el Tribunal Supremo que estaban contaminadas por Batasuna, en el caso de Markina los candidatos fueron considerados libres de sospecha. En los comicios obtuvo la alcaldía el PNV, que consiguió siete de los once escaños. ANV consiguió tres y Aralar uno. Iban Etxebarria se integró en la comisión de Obras y Urbanismo, y en la de Cultura y Deporte.

Tras las elecciones, la comarca de Lea-Artibai se convirtió en uno de los principales focos de tensión de la kale borroka y del enfrentamiento entre el PNV y la izquierda abertzale, de manera especial, al reclamar ANV representación en Ondarroa, donde no había podido presentarse. Los concejales del PNV en la citada localidad rechazaron sus puestos ante las amenazas radicales, lo que obligó a convocar una gestora. Los batzokis de la zona, mientras tanto, han sido objetos de numerosos ataques. Además de los sabotajes, el PNV ha denunciado que en varias ocasiones los radicales han robado las ikurriñas que ondean en la fachada de sus sedes para sustituirlas por banderas rojigualdas.

Bomberos

El concejal de ANV detenido, en este sentido, está acusado de haber participado en uno de los ataques a los locales de la formación jeltzale en Markina. Asimismo, está imputado por su presunta intervención en un intento de incendiar el juzgado de paz del pueblo con botellas incendiarias. Este sabotaje movilizó a grupos de vecinos que acudieron al edificio con baldes de agua para sofocar las llamas antes de que se extendieran. El fuego fue sofocado por los Bomberos de la Diputación. Etxebarria también participó, según las acusaciones, en las algaradas registradas en diciembre en la localidad en la que se quemaron varios contenedores.

Según la acusación policial, Etxebarria colaboraba con los principales responsables de la kale borroka en la zona. Los imputados han declarado que era uno de los encargados de situarse en las inmediaciones de aquellos lugares dónde se iba a producir un ataque con la misión de avisar a los autores en caso de que llegara la Ertzaintza.

La operación del Cuerpo Nacional de Policía contra la violencia callejera en la comarca de Lea -Artibai llevada a cabo la semana pasado se saldó con ocho detenidos -de los que seis han entrado en prisión y dos han quedado libres bajo fianza- y la incautación de diverso material para la fabricación de explosivos y documentos sobre la organización ilegal Segi. Los arrestados han sido acusados de haber intervenido, entre otros sabotajes, en varios ataques contra juzgados de paz, el incendio de un autobús, la destrucción de una antena de telefonía y el lanzamiento de 'cócteles a cuatro cajeros.

También se les imputa la destrucción en marzo de 2006 de la máquina comprada por el Ayuntamiento de Markina para borrar los cientos de pintadas que cubren las fachadas de los edificios del pueblos. La limpieza de los grafitis costaba 60.000 euros anuales, el mismo precio que costó el aparato que resultó destruido. Tras el sabotaje, la Junta de Gobierno, en la que no están presentes los concejales de ANV en la localidad, condenó con dureza el sabotaje. Junto a la máquina incendiada, los radicales escribieron: «La palabra del pueblo no se puede callar».