Fallece José Antonio Sáenz-Azcúnaga, directivo clave en la creación del BBV

Inició su trayectoria profesional en el Banco de Vizcaya en 1960 y también participó en el proceso de reflotamiento de Banesto

EL CORREO
SÁENZ-AZCÚNAGA./
SÁENZ-AZCÚNAGA.

El mundo de la banca está de luto. El sábado falleció a los 70 años José Antonio Sáenz-Azcúnaga, uno de los hombres claves en la reciente historia del sector financiero español. A lo largo de sus más de 35 años de trayectoria, fue uno de los grandes ejecutivos del Banco de Vizcaya y desempeñó un papel relevante en el proceso de creación del BBV, fruto de la fusión de esa entidad con el Banco de Bilbao. También participó activamente en el plan de reflotamiento de Banesto tras ser intervenido por parte del Banco de España.

Quienes compartieron actividad con él no dudan en calificarle como una persona «con una capacidad extraordinaria de trabajo», «muy preparado», una «visión excepcional de la gestión», «gran seguridad en todo lo que hacía, fiel y con un tremendo sentido del deber». Todo ello salpicado de grandes dosis de «humanidad», «modestia», «cercanía» y «capacidad negociadora».

La vida profesional de Sáenz-Azcúnaga -nacido en Bilbao y licenciado en Derecho y Económicas por la Universidad de Deusto- estuvo íntimamente ligada al sector bancario vasco. En concreto, al Banco de Vizcaya. Empezó a trabajar en esa entidad en 1960 y, tras desempeñar distintos cargos, en 1975 fue nombrado interventor general. Tres años más tarde, se hizo cargo de las áreas de intervención general, auditoría y personal para ser designado en 1979 consejero director general del Vizcaya. En suma, tal y como recordaba ayer un estrecho colaborador durante esos años, era el «hombre que mejor conocía las tripas del banco».

Mano derecha de Toledo

Se convirtió en la persona de confianza y en la mano derecha del entonces presidente del Vizcaya, Pedro Toledo, que posteriormente fue copresidente del BBV. Ello, unido a su gran preparación, le llevó a jugar un papel «básico, aunque un poco en la sombra», en el proceso de fusión con el Bilbao. Una vez que el nuevo grupo financiero vio la luz en 1998, continuó desempeñando el cargo de consejero directo general e incluso llegó a ser propuesto como consejero delegado de la nueva entidad tras el fallecimiento de Toledo.

En 1994 formó parte del equipo que, liderado por Alfredo Sáez, se hizo cargo del reflotamiento de Banesto tras ser intervenido por el Banco de España. Fue un periodo corto. Tras alrededor de medio año como adjunto al presidente, volvió al BBV. Fue de los pocos ejecutivos que optó por no seguir en Banesto cuando fue adquirido por el Santander. Tras tantos años desempeñando cargos de alta responsabilidad en la banca, José Antonio Sáenz-Azcúnaga concluyó su carrera como presidente de la inmobiliaria Metrovacesa, cargo que asumió entre 1998 y 2002. Deja esposa y tres hijos.

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