«En cuanto entro a la cocina, pierdo todo el conocimiento»

Esta cerverana presentó ayer su libro 'Entre fogones' en el Foro Caja Rioja-Santos Ochoa

J. C. P.
SONRIENTE. Angelita Alfaro, ayer con su libro. / M. HERREROS/
SONRIENTE. Angelita Alfaro, ayer con su libro. / M. HERREROS

La conversación sucede a la creación: Angelita Alfaro, escritora, cocinera y alpargatera, acaba de pergeñar una nueva y original receta «de primerísima calidad». Ya tiene nombre y todo: han nacido las 'Croquetas reales'. Sus secretos, con seguridad, figurarán en alguno de los próximos títulos de esta incansable cerverana. Ayer mismo, presentó uno de los últimos, 'Entre fogones', en el Foro Caja Rioja-Santos Ochoa.

-Una receta para un día como hoy.

-¿Vamos a ver! ¿Qué le parece una raya al estilo de Orio? Necesitamos raya para seis personas, porque este pescado es tan rico que siempre se nos va a pegar algún apóstol. Verá que cosa más fácil. Además, viene muy bien para hoy, no hace demasiada rasca.

-¿Es éste uno de los 149 secretos que atesora su nuevo libro?

-Eso es. Concretamente, es el secreto número 143. Se puede hacer con un pescado de carne prieta. Ahí está el arte para cambiar las cosas de las amas, los amos de casa y los cocinillas.

-¿Qué es 'Entre fogones'?

-Entre fogones es donde yo me crié. ¿Son unas palabras tan bonitas! Es donde se comunica la familia o te reúnes con los amigos para tomar una migas de pastor, donde haces unas tostadas de ajo que levantan la boina y donde se cuentan chascarrillos. Entre fogones se hacen cosas muy bonitas.

-¿Cuál es la pretensión del libro que lleva ese nombre?

-La gente tiene costumbre de celebrar las cosas buenas en la mesa. Yo pretendo que no tenga que ir forzosamente a un restaurante y que pueda preparar su festín particular en su casa, entre fogones, con todo el amor del mundo.

-¿Vaya objetivo!

-Yo pongo siempre toda la carne en el asador. A partir del 1 de febrero, saldrá mi programa de cocina en el Canal Cocina. Por eso he estado toda la semana en Madrid y he venido hecha unos zorros, porque para una mujer de 66 años ni le cuento ni le cuento...

-¿Sale bien la comida en televisión?

-Muy bien, sobre todo si eres tan madraza como yo, que no consentía al cocinero que me tirara las comidas. Por mis muelas, decía yo, que se lo van a comer estas criaturas. Los compañeros me querían hacer madre adoptiva.

-Pero, ¿qué prefiere usted: la cocina o las alpargatas?

-Las dos cosas. En cuanto me meto en la cocina, pierdo todo el conocimiento y sólo me acuerdo si me duele el costadillo. Cuando ya estoy harta, me siento, me cojo unas alpargatas y me relajo. No puedo vivir sin las alpargatas.

-Las suyas son viajeras.

-Envié alpargatas al Papa, a los Reyes y a las infantas, a la comandante del Discovery y a la princesita del Japón. ¿Sabe usted lo que pasa? Como no fumo ni bebo ni nada de nada, gasto los dineros en alpargatas y en obsequiar a quien me cae bien o me ha dado cariño.

-¿Cuál es el secreto para hacer alpargatas y recetas sin parar?

-El secreto es que me encanta el trabajo, me da felicidad. No se piense que soy la zapatera de los famosos, soy la del que me necesita. Yo soy feliz haciendo todo lo que hacía mi bendita madre.

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