Batasuna hará una intensa campaña para que PNV y EA no capten a su electorado

La izquierda abertzale buscará movilizar a sus bases para que apuesten por el voto nulo en caso de que ANV y EHAK sean ilegalizadas Los partidos temen un aumento de las amenazas y coacciones

DAVID GUADILLA D.GUADILLA@DIARIO-ELCORREO.COM
UNIDAD. Varios representantes de la izquierda abertzale durante un acto en protesta por la detención de la cúpula de Batasuna el pasado mes de octubre. / TELEPRESS/
UNIDAD. Varios representantes de la izquierda abertzale durante un acto en protesta por la detención de la cúpula de Batasuna el pasado mes de octubre. / TELEPRESS

La izquierda abertzale prepara una campaña de movilización de cara a los comicios generales del próximo 9 de marzo, con el objetivo de que sus bases se decanten por el voto nulo y evitar así que se produzca un trasvase de papeletas hacia otras formaciones nacionalistas en el caso de que ANV y EHAK sean ilegalizadas. El resto de partidos teme que esta estrategia pase por la convocatoria de numerosas manifestaciones y por incrementar la presión hacia formaciones como PNV, Eusko Alkartasuna, Aralar o Ezker Batua. En juego estaría una 'bolsa' cercana a las 130.000 papeletas, un 'caramelo' lo suficientemente atractivo para que tanto los socios del Gobierno vasco como el grupo liderado por Patxi Zabaleta endurezcan sus discursos con la pretensión de captar a esos votantes abertzales.

A falta de confirmarse oficialmente su ilegalización, la propia izquierda abertzale casi da por hecho que ni ANV ni EHAK podrán presentarse a las urnas. La Fiscalía cuenta ya con numerosos informes policiales que, supuestamente, demostrarían la relación de estas dos formaciones con Batasuna.

Este mismo viernes, la portavoz parlamentaria de EHAK, Nekane Erauskin, aseguró que la izquierda abertzale «estará en las urnas». La pregunta es cómo. Todos los partidos coinciden en que las palabras de Erauskin no son gratuitas y que buscarán una fórmula para sortear la legalidad. Es decir, poner en marcha la misma estrategia que ha desarrollado Batasuna desde que fue ilegalizada.

A partir de 2003, un rosario de candidaturas han aparecido en el escenario político vasco. La historia de alguna de ellas ha sido efímera. Es el caso de plataformas con AuB, Herritarren Zerrenda o ASB, creadas en apenas unas semanas y proscritas de manera inmediata por los tribunales al constatarse que eran una mera continuación de Batasuna. Más recorrido han tenido otras formaciones como ANV o EHAK, existentes desde hace años -Acción Nacionalista desde la década de los treinta-, pero que habían permanecido en la sombra hasta que Batasuna no pudo presentarse a las urnas. Mientras EHAK obtuvo en 2005 nueve actas en el Parlamento vasco, ANV pudo presentarse en algunos municipios y circunscripciones forales el año pasado.

Pero el escenario ha cambiado radicalmente. Las dos formaciones obtuvieron 'luz verde' cuando el proceso de paz estaba en ciernes o cuando el Gobierno aún mantenía la esperanza de reactivarlo tras la T-4. Rota cualquier esperanza por decisión de ETA, el Ejecutivo ha dado un giro de 180º y ha apostado por la firmeza. El mensaje que se traslada desde el gabinete de Zapatero es que ninguna plancha de la izquierda abertzale podrá estar en la urnas si no hay un desmarque claro de ETA. «Y eso no se va a producir», sostienen tanto fuentes nacionalistas como socialistas.

A la espera de lo que suceda con ANV y EHAK, nadie cree que la izquierda abertzale vaya a tirar la toalla. La convicción general es que si los dos partidos por ahora legales son proscritos se buscará una nueva marca, bien entre las ya registradas o de nueva creación.

La meta no sería tanto estar en las urnas -algo muy complicado-, sino mantenerse «vivos» durante la campaña electoral para impermeabilizar a sus bases de los mensajes del resto de fuerzas abertzales y promover a última hora el voto nulo. Es decir, «meter ruido» para que sus simpatizantes no apuesten por el 'voto útil'. «Lograr presencia en los medios, decir que quieren estar en el Congreso de los Diputados con una determinada candidatura y cuando ésta sea anulada manifestar que el Estado les censura. El discurso victimista de siempre», resaltan fuentes nacionalistas.

Una estrategia que se complementaría con manifestaciones callejeras e intentos de recabar apoyos internacionales y de sectores sociales y culturales, y en la que se tiene la certeza de que la izquierda abertzale va a explotar al máximo la denuncia de malos tratos presentada por el presunto etarra Igor Portu.

Cuadratura del círculo

Hace cuatro años, Batasuna se atribuyó con este planteamiento 120.000 papeletas en Euskadi y Navarra. En las forales y municipales de 2007, ANV tuvo 94.000 votos legales y se sumó para sí una cifra similar de nulos. Y, precisamente, es esta 'bolsa' - se estima que esté entre los 120.000 y los 150.000 votos- la que puede hacer modificar algunos discursos. Desde el Partido Socialista se da por hecho que tanto el PNV como Eusko Alkartasuna y Ezker Batua pueden caer en la tentación de endurecer sus mensajes para atraer al simpatizante abertzale indeciso. «Van a lanzar continuos guiños», afirman.

La estrategia del PNV pasa por trasladar la idea de que se necesita un grupo nacionalista fuerte en Madrid para apoyar la consulta popular del lehendakari, convencido de que un mal resultado podría debilitar a Ibarretxe. En todo caso, algunos miembros del PSE admiten que esta estrategia «choca» con las últimas declaraciones del lehendakari, Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu dejando la puerta abierta a un pacto con el PP. «Amagar un acuerdo con los populares y buscar el voto de Batasuna es la cuadratura del círculo», admite un dirigente socialista.

Una tesis que desde la formación jeltzale se niega. «Ese trasvase, de darse, es mínimo y de un alcance muy limitado. Tienen un votante muy fiel, que responde a las consignas que se les lanza». Según los cálculos hechos por los diferentes partidos, si la izquierda abertzale logra presentar una candidatura tendría capacidad para sacar un diputado por Vizcaya y otro por Guipúzcoa. ¿Quienes son los más beneficiados por su ausencia? El galimatías en el que a veces se convierte la Ley D'Hont que rige el sistema electoral complica la respuesta. «Aquí no hay automatismos. El hecho de que no estén no significa que nosotros salgamos ganando. Hay que tener en cuenta los 'restos'», afirma un dirigente jeltzale en referencia a los votos que suelen decantar el destino de los últimos escaños en juego.

En todo caso, y si se echa la vista atrás, de haber un beneficiado por la ausencia de Batasuna de las urnas éste ha sido el PNV. Desde la escisión de EA y hasta 1996 -la última vez que HB presentó una candidatura a la Cámara Baja-, la formación jeltzale no pasó de los 5 diputados, mientras que en 2000 y 2004 sumó 7. Dado que hace ocho años que no hay lista de Batasuna, nadie prevé grandes cambios el 9-M. Se espera que PNV y PSE se disputen el primer puesto y que el PP se mantenga entre los 3 y 4 escaños, los que tiene en estos momentos. La gran duda es el último de Guipúzcoa, ahora en manos de EA.

Y es este partido, junto con el PNV, EB y Aralar, quien puede sufrir una mayor presión por parte de la izquierda radical. Más allá de la coacción que sufren los representantes del PSE y del PP, fuentes del tripartito dan casi por seguro que las advertencias y los ataques a batzokis y sedes de EA, EB y Aralar aumentarán. «No creo que den el salto a atentados personales, pero sí habrá más kale borroka de baja intensidad», sostienen desde estas formaciones, donde vaticinan que «nuestros concejales en algunos pueblos van a tener que echarle valor». Sin embargo, otras fuentes nacionalistas no creen que se genere un escenario muy diferente al actual. «Llevan años insultando y amenazando. Recordemos lo de Ondarroa. ¿Qué más van a hacer?».