Pizarro reta a un debate a Solbes, que lo acepta «para aclarar sus ideas»

El 'número dos' de la lista de Rajoy asegura que el excluido Gallardón se ha comprometido a acompañarle en campaña

C. CALVAR AGENCIAS
Manuel Pizarro recibe el abrazo de la concejal en Madrid y esposa de Aznar, Ana Botella, en presencia de Esperanza Aguirre. / EFE/
Manuel Pizarro recibe el abrazo de la concejal en Madrid y esposa de Aznar, Ana Botella, en presencia de Esperanza Aguirre. / EFE

Manuel Pizarro protagonizó ayer su primer acto público como candidato popular, apadrinado por Ángel Acebes y Esperanza Aguirre en una sesión del Foro de Madrid organizada por el PP en el distrito obrero de Carabanchel. El ex presidente de Endesa y 'número dos' en la lista al Congreso que encabeza Mariano Rajoy no defraudó a su auditorio y se mostró muy contundente en sus desafíos a José Luis Rodríguez Zapatero y a su vicepresidente económico, Pedro Solbes, con quien se dijo dispuesto a mantener un 'cara a cara' sobre economía. Con él y «con todos los que quieran, ¿que vayan pasando!», exclamó entre risas. Solbes no dudó en recoger el guante, «por una parte para saber lo que quiere (Pizarro), por otra para convencerle de que algunas ideas tienen que ser más matizadas».

Y es que a juicio del ministro, que ocupa también el segundo lugar en la lista socialista por Madrid, el fichaje estrella de los populares habla «como un buen padre de familia» cuando recomienda «ahorrar más y gastar menos» como «receta para resolver los problemas de este país». «Es verdad que está bien», concedió en la inauguración de un encuentro de los dirigentes del PSOE con el panel de intelectuales progresistas que les asesora en la elaboración del programa electoral, «pero seguramente la idea fuese un poco más compleja».

En este sentido, Solbes observó que «no es lo mismo la situación del señor Pizarro» -ex presidente de Endesa y consejero de Telefónica, entre otros cargos, hasta que ahora ha saltado a la política- «que la del mileurista con una hipoteca». Por ello, «para aclarar las ideas» del candidato del PP, el vicepresidente segundo aceptó debatir con él «en el foro y en el contexto que se estime pertinente».

«Raciones de talante»

Pedro Solbes respondía así positivamente al desafío lanzado horas antes por Pizarro, quien aseguró que había venido «para eso», para discutir con los socialistas. «He tenido muchísimas raciones de talante en los últimos dos años y ya no me hacen daño», ironizó el candidato en su puesta de largo, a la que no asistió el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, que aspiraba a ocupar su puesto y que ayer se encontraba de viaje oficial en Rusia. Tampoco estuvieron el resto de concejales del PP en Madrid, salvo Ana Botella, sucesora natural del alcalde si éste cumple su amenaza de dejar la política tras las elecciones. La esposa del ex presidente Aznar permaneció todo el tiempo junto a la rival interna de Gallardón, Esperanza Aguirre.

La presidenta regional de Madrid no mencionó en ningún momento durante su intervención al alcalde, pero sintomáticamente destacó de Manuel Pizarro que «viene a servir al partido y no a servirse del partido», ni «a hacer cálculos políticos ni a prepararse el futuro». Aguirre dijo estar «encantada» con el ex presidente de Endesa «por su humildad y porque no es un divo». Asimismo, le describió como el candidato de los jóvenes, porque «va a defender sus proyectos», y «de la gente que trabaja y quiere trabajar sin buscar privilegios ni soportar injusticias ni arbitrariedades».

Seguirá aunque pierda

Pizarro tampoco escatimó halagos hacia la presidenta madrileña y aseguró que el modelo de gobierno que ha implantado en la comunidad «hay que llevarlo hasta el último rincón de España». Preguntado sobre si cree que Ruiz-Gallardón le acompañará en los actos de campaña que los populares organicen hasta el 9 de marzo pese a haber sido excluido de las listas por Mariano Rajoy, el 'número dos' de la candidatura popular tan sólo respondió: «Sí, me lo ha dicho».

Manuel Pizarro aseguró que seguirá al servicio del PP aunque pierda las elecciones -«¿alguien me ha visto alguna vez dar un paso atrás?», preguntó- y, además de economía, habló de terrorismo. Según dijo, ha entrado en política para poder «mirar a los ojos» a los cargos de su partido amenazados en el País Vasco y Navarra, citando a María San Gil y a los hijos de víctimas de ETA, como el que fuera presidente de los populares aragoneses Manuel Giménez-Abad.