El carnaval de Andoin, Egino e Ilarduia

Los tres pueblos celebran de forma conjunta el carnaval rural de Asparrena, que el año pasado recuperaron varios jóvenes y mayores

SOCIEDAD LANDAZURI
Carnaval de Asparrena. / KEPA RUIZ DE EGUINO/
Carnaval de Asparrena. / KEPA RUIZ DE EGUINO

En muchos pueblos se está preparando el carnaval, este año madrugador, pues el martes de carnaval es el 5 de febrero. Varios estudiosos han tratado de este asunto, entre ellos Gerardo Lz. de Guereñu, Juan Garmendia, Joaquín Jiménez y Carlos Ortiz de Zárate. Hoy nos referiremos al carnaval de Asparrena, que se celebrará el sábado 2 de febrero. El infatigable aguraindarra Kepa Ruiz de Egino nos remite estas interesantes líneas. Dicen así:

«El año pasado vimos cómo unos jóvenes entusiastas, junto con algunos mayores, recuperaban uno de los más bellos y auténticos carnavales de la Llanada Alavesa. Es el carnaval rural de Asparrena, una joya de nuestra etnografía, que lo celebran conjuntamente entre estos tres pueblos situados en la muga con Navarra: Andoin, Egino e Ilarduia.

La asociación para la recuperación del carnaval tradicional estuvo trabajando durante mucho tiempo recogiendo testimonios escritos y orales entre las personas más mayores de la comarca. En algunos de los pueblos hacía 70 años que se celebró el último carnaval. Comenzaron los trabajos de preparación de trajes, yugos, carros, ensayos de bailes y música, etc., así como la organización del recorrido de la comitiva. Esta salía de Ilarduia, pasaba por Egino, para acabar subiendo a Andoin, donde el fuego acabaría llevándose todos los males y pecados, quedando de esta forma purificados los pueblos.

El hombre de paja

Este carnaval rural se movía en torno al 'hombre de paja'. Construído el muñeco, en Ilarduia y Egino lo subían en un burro (al personaje hoy lo llevan en un carro tirado por dos personas disfrazadas con pieles y cuernos de bueyes). Antes lo jóvenes de los pueblos habían concertado la comida para las carnestolendas. Comenzaban vestidos de porreros a pedir 'chavos' (dinero) y viandas por las casas acompañados de acordeón, tambor y guitarra, cencerros, cascabeles y otros instrumentos. Algunos porreros portaban 'puchicas' (vejigas de cerdo), otros ruidosas carracas. Los de Andoin llevaban palos cortos con crin de yegua en la punta, para azuzar a las chicas. Uno de los más impresionantes era un personaje con forma terrorífica, que causaba pavor entre los niños, vestido de negro con máscara aterradora roja y cuernos, recubierto de sangre y con restos de vísceras.

Para la cena se sacrificaba una oveja y se traía algún pellejo de vino. Las chicas iban con vestidos blancos con puntillas y en Ilarduia vestían con 'zancarros' de bueyes y pieles de ovejas. En Andoin y Egino se colocaban pieles de oveja en la cabeza. Otros iban disfrazados con sacos de trapos y ropas viejas rellenas con hojas de maíz, haciendo la forma de melenas, o para hacer más tripa y no ser reconocidos, otros con sayas viejas, pero hay gran número de personas disfrazadas representando cantidad de personajes, oficios, etc.

Hay que destacar el color de las pinturas de las caras y las máscaras que portan los jóvenes, donde predominan el rojo y el negro. En el carro llevan una pareja de novios, vestidos él de novia con grandes pechos y ella de novio con un pimiento en la cintura. En estas fechas era costumbre también hacer la 'pimentonada', que consistía en quemar pimientos secos y picantes e introducir el humo por algún hueco de la casa, provocando un gran picor entre sus habitantes . Al anochecer la comitiva sube hasta Andoin, donde el 'hombre de paja', tras el sermón de un personaje disfrazado de cura, es acusado de todos los males de los pueblos y condenado a muerte mediante un cartucho de pólvora en la bragueta. Encendida la mecha, el reo es ejecutado y reducido a cenizas, mientras los jóvenes saltan y bailan alrededor de la hoguera».