«Cuando pasan las modas, quedan los argentinos»

El intérprete, conocido por su televisivo papel de Klikowsky, presenta en el Teatro Barakaldo su exitosa obra 'Bang, bang y somos historia'

JON FERNÁNDEZ
Martín Gervasoni./
Martín Gervasoni.

La vida da muchas vueltas. Hace seis años, Martín Gervasoni (Rosario, 38 años) era un actor de prestigio en Argentina. Cuando sobrevino la crisis económica, hizo las maletas y puso rumbo a España. Volvió a empezar de cero. Teatro callejero, artesanía... Hizo de todo mientras buscaba un papel que le catapultara a la fama, que le llegó hace tres años de la mano de la serie 'Mi Querido Klikowsky'. Hoy presenta en el Teatro Barakaldo la exitosa obra 'Bang, bang y somos historia', de la que es director, actor y guionista. Muy pocos saben que hace poco hacía de payaso en las comuniones del Hotel Ercilla, lugar en el que se desarrolla la entrevista.

-¿Se sentirá como en casa!

-(Risas). Un poco, sí...

-¿Por qué cruzó el 'charco'?

-Hacía varios programas de televisión. Vino una crisis tremenda en 2001 y, claro, cuando hay problemas económicos lo primero que se recorta es el entretenimiento, la cultura... Soy de familia muy viajante, así que me vine para acá.

-Y se quedó.

-En medio me pilló el 'corralito' y mi aventura acá se convirtió en un modo de subsistir. Tuve la suerte de llegar con sólo 28 años y una fuerte carrera de actor.

-¿Cómo se convirtió en Klikowsky?

-Mandé un vídeo-book a Globomedia. El personaje en principio tenía 25 años y era atractivo, y cuando la productora vasca vio que no era tan jovencito ni guapito... (risas). Se puede decir que ganó el humor.

-¿Cómo le llaman por la calle: Martín o Klikowsky?

-Buskowsky, Tchaikowsky, Klupowsky... La gente se queda con el sonido. En los pueblos me dan un golpe en el hombro y dicen '¿hombre Klikowsky!'.

-¿Se ríen los vascos lo suficiente de sí mismos?

-¿Sí! 'Vaya Semanita' y 'Klikowsky' lo hacen y tienen éxito. El vasco tiene mucho sentido del humor y le gusta reírse de sí mismo.

-Lo argentino está de moda...

-Sí, pero cuando pasan las modas quedan los argentinos. La ola de crisis trajo a otros artistas como yo. Vienen muchos inmigrantes y eso provocará que éste sea un país multicultural. Mire Madrid. Ya no sé si existen los madrileños...

-¿La labia ayuda?

-¿Claro! Hay un libro que se llama 'España perdiste' que trata de que los argentinos venimos a invadir el país y ganamos. Ese libro dice: 'ojo españoles, si hay alguna mujer, la cogeremos, si hay un puesto de trabajo, nos convertiremos en los jefes'.

-Vamos a la obra. Fue un éxito en Argentina, tanto que ganó el premio ACE por delante de Les Luthiers...

-Desde que llegué acá quería representarla. Me robaron la idea y fue horroroso, porque era en mi época 'pobre' y una productora intentó subirle la edad a los protagonistas. Contrató a tres ancianos y no funcionó. Un abogado me dijo claramente: 'si querés, hacemos un problema y ganamos el juicio'. No tenía 6.000 euros para hacer frente a las costas, así que pasé página.

-Supongo que lo difícil es hacer entender los chistes aquí.

-Sí, porque lo importante es comprender la situación. A la gente le gusta ser partícipe del atraco, aunque sea pasivamente.

-¿Hay alguien que ha pensado que el atraco al teatro era real?

-¿Muchas veces! Hemos visto gente que agarra el bolso con fuerza...

-En Klikowsky lo deja todo por amor. ¿Le ha pasado en la vida real?

-¿Y con la misma persona! Estoy en pareja con Naiara (Arrate en la serie) y seguimos la misma historia que en Klikowsky.

-¿Qué les dicen por la calle cuando les ven juntos?

-Se acercan y comentan: '¿Ah! ¿Pero es verdad?'. Entonces digo: 'no, es una maniobra de marketing'. Je, je.

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