Un estudio rechaza la implantación del tranvía en Barakaldo por su elevado coste

El Gobierno vasco no renuncia al plan y encarga un nuevo informe para unir el centro con los barrios y Erandio

JON FERNÁNDEZ

El anhelado tranvía de Barakaldo podría acabar en agua de borrajas por su elevado coste. Después de examinar la posible implantación de este transporte en un informe preliminar redactado en 2005, Eusko Trenbide Sarea -sociedad dependiente de la consejería de Transportes del Gobierno vasco- ha concluido que «en el escenario más optimista» la iniciativa no resulta económicamente viable. A pesar de todo, el Ejecutivo ha encargado un estudio complementario más extenso sobre el asunto, toda vez que las premisas de las que parte el examen inicial han variado sustancialmente. La hipotética tranviarización de las líneas de Cercanías Renfe, sin ir más lejos, «no parece previsible en un futuro cercano» pese a ser tenida en cuenta en el primer documento como algo más que una posibilidad.

Eusko Trenbide Sarea anunció ayer que ya ha iniciado los trámites para la contratación del proyecto, que analizará «la viabilidad técnica, social y económica del tranvía baracaldés». El estudio contemplará, entre otras cosas, las zonas que atendería el transporte, el volumen de captación de pasajeros previsto y los tiempos de viaje. Tampoco se olvidará del coste económico tanto de la obra civil como de la infraestructura necesaria. Todo para determinar «finalmente» si la iniciativa defendida ahora por el Consistorio y una plataforma vecinal es viable.

El informe preliminar, encargado a la empresa Mecsa-Saitce, se basó en un esquema de red recogido en el Plan Sectorial del Bilbao Metropolitano del 29 de julio de 2003. El documento planteaba dos líneas de tranvía con el objetivo de dar servicio a las zonas de Barakaldo que quedan fuera de la cobertura ferroviaria actual -Lutxana, Retuerto y las torres de San Vicente-, así como a los concurridos centros comerciales de Max Center y Megapark.

1,7 millones de viajeros

Aquel estudio preveía la unión del barrio baracaldés de Lutxana y Erandio a través de los raíles, al igual que la tranviarización de la línea ferroviaria de Euskotren a su paso por el Txorierri. De la misma manera se proponía «un punto de intercambio en la estación de Lutxana-Erandio» entre el tranvía y el metro. Todas estas operaciones obligarían, en cualquier caso, a construir un puente de grandes dimensiones sobre la ría y acarrearían un fuerte coste para las arcas públicas.

Con un volumen de viajeros estimados de 1,7 millones al año, las dos líneas proyectadas en su día por el Gobierno vasco se basaban en la realidad sociocultural baracaldesa de principios del siglo XXI. El problema es que en unos años la situación ha variado y los responsables municipales tienen previsto incluso superar los 110.000 habitantes a medio plazo, con grandes operaciones residenciales de por medio en lugares alejados del centro como Lutxana.

El estudio preliminar de 2005, en cualquier caso, no contemplaba las pertinentes inversiones en cocheras ni en unidades de reserva, algo que ya tendrá en cuenta el nuevo análisis. De ese dictamen dependerá, en gran medida, el futuro urbanístico de la ciudad.

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