Eibar despedía el año con pinturas de Txopitea, Beorlegui y Larrañaga

JAVIER RODRÍGUEZ
Una de las obras expuestas por Fernando Beorlegui./
Una de las obras expuestas por Fernando Beorlegui.

El año 1977 se despidió en Eibar con una triple y novedosa exposición de destacados artistas locales, ya que Iñaki Larrañaga presentaba una colección de sus pinturas en la entonces llamada Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, Daniel Txopitea lo hacía en los locales de la Caja Laboral Popular y Fernando Beorlegui en la sala de Cultura del Ayuntamiento. Eran tres de los cuatro componentes del denominado 'grupo Gorutz'.

«Iban a cumplirse tres años sin exponer individualmente en Eibar», reflexionaba, en las páginas de El Correo, el ermuarra Txopitea, que presentaba «el resultado de dos años de trabajo». «Pienso que que es conveniente exponer periódicamente en la misma plaza para que el público juzgue la evolución habida, en caso de producirse», explicó el malogrado artista.

En su opinión, reflejada en aquel artículo del 30 de diciembre, «el público eibarrés ha mejorado sensiblemente respecto al arte, y la juventud en particular se muestra especialmente interesada por las nuevas formas de expresión plástica, en contraste con hace algunos años, cuando se apreciaba una verdadera apatía». Daniel Txopitea se mostró complacido por exponer a la par que dos de sus compañeros y amigos. «No recuerdo que haya habido una ocasión como ésta de visitar varias exposiciones simultáneamente y de esta manera existe la posibilidad de juzgar con mayores elementos de juicio», destacó.

Fernando Beorlegui, por su parte, subrayó que se había subestimado al público eibarrés de forma equivocada, porque «en los diálogos mantenidos durante la exposición he podido comprobar que es sensible y culto, que siente avidez por el cine, la literatura y el arte de vanguardia», y al que ni se podía ni se debía «engañar con cine taquillero ni con exposiciones comerciales».

El tercero de la terna, Iñaki Larrañaga, cuando se le interrogó acerca de la significación de su arte, respondió de esta forma: «Así, sin saber por qué, igual que me gusta el mar, me alegro al ver sonreír o descanso en el cielo gris. Así, igual, sin saber por qué, me lanzo a pintar».

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