La escuela del empresariado vasco

La Comercial rinde homenaje a los hermanos Pedro y Domingo de Aguirre, con cuyo legado se financió la que fue la primera facultad de Económicas de España

ANA BARANDIARAN
En las primeras promociones el número de alumnos era muy reducido y tenían que ir con traje, pero ya entonces contaban con un plan de estudios sorprendentemente moderno./
En las primeras promociones el número de alumnos era muy reducido y tenían que ir con traje, pero ya entonces contaban con un plan de estudios sorprendentemente moderno.

Internacionalizarse o morir. Las empresas de hoy en día se han concienciado de que deben salir fuera para proteger lo que tienen dentro, en su lugar de origen. Suena a fenómeno moderno, pero no lo es. La fuerte emigración del siglo XIX en busca de nuevas oportunidades de negocio también perseguía el objetivo de «defender el caserío, la casa del padre». Al menos éste fue el motivo que condujo a los hermanos Pedro y Domingo de Aguirre a embarcarse rumbo a América, con la misión de hacer fortuna para así garantizar un buen futuro a sus hermanas, que se quedaron en la casería 'Landaida Abadena' de Berango. Con su legado, su sobrino Pedro de Icaza creó la Fundación Vizcaína Aguirre y, de la mano de los jesuitas, puso en pie la Universidad Comercial de Deusto, que desde 1916 ha sido la escuela del empresariado vasco. De sus aulas ha salido una larga lista de profesionales que luego han ocupado puestos de gran relevancia en la esfera privada y pública.

Ahora que se cumplen 100 años del fallecimiento de ambos hermanos y que se aproxima la celebración del centenario de La Comercial, la Universidad y la Fundación Vizcaína Aguirre quieren rendir homenaje a estos dos intrépidos empresarios, con una jornada sobre 'Internacionalización de la empresa vasca, una historia con futuro'. La cita tendrá lugar este jueves en el auditorio y en ella intervendrán, entre otros, el consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri -ex alumno del centro-, el presidente de Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), José María Aldekoa, y el presidente de Ibermática, José Luis Larrea.

Casa Comercial Aguirre

La historia de los Aguirre es también un ejemplo de internacionalización, según relata Pedro de Icaza, nieto de aquel sobrino al que fue encomendada la misión de hacer grandes obras sociales con la fortuna amasada en América. Todo empezó con Pedro (1830), el mayor de los dos hermanos, que estudió piloto de altura en Plencia y en su primer viaje de prácticas recaló en Cuba, donde se quedó para trabajar con un tío suyo. Después, otro pariente le llamó para que le ayude en una pequeña fábrica de azúcar instalada en Tepic, en la costa mexicana del Pacífico. No sólo reflotó la planta, sino que, acompañado de su hermano Domingo (1841), fue expandiendo el negocio hasta convertirlo en la boyante Casa Comercial Aguirre, que en su momento de máximo auge llegó a contar con 220.000 hectáreas -la superficie de Vizcaya- y 15.000 cabezas de ganado.

La Casa Aguirre fue diversificándose y, aparte de producir azúcar y algodón, se convirtió en el banco de la región -descontaba letras mercantiles y concedía préstamos- y en la compañía suministradora de electricidad.

De vuelta a su 'tierra madre', los hermanos Aguirre se encontraron un País Vasco transformado por la revolución industrial, que se produjo en torno al descubrimiento del convertidor Bessemer para la obtención de acero a partir del hierro no fosfórico, un mineral que sólo se encontraba en Vizcaya y Suecia. Alrededor de este sector se desarrollaron otras actividades como el ferrocarril, la banca, los seguros, los astilleros... y hacían falta profesionales formados para gestionarlas. Pedro y Domingo eran conscientes de estas necesidades y, además, habían vivido con preocupación el fracaso en México de empresarios vascos que, a diferencia de ellos, no tuvieron éxito por déficit de conocimientos.

Sus grandes preocupaciones se resumían en tres: la educación, las enfermedades infantiles y los temas rurales. Para ayudar en estas áreas, y ante su falta de descendencia, decidieron dejar un tercio de su fortuna a su sobrino Pedro de Icaza -el resto fue para sus hermanas-, que se ocupó de hacer realidad los sueños de sus tíos: a través de la Fundación Vizcaína Aguirre financió La Comercial, el Hospital infantil de San Juan de Dios de Santurce y la Fundación Agrícola Aguirre.

El padre Chalbaud

Para el alumbramiento de la Universidad fue determinante el encuentro entre Pedro de Icaza y el jesuita Luis Chalbaud, que hacía tiempo trabajaba en la idea de crear un centro superior para la formación de directivos de empresa, ya que en esa época sólo existían estudios de contabilidad considerados de 'segundo nivel'. El patrono de la Fundación Vizcaína Aguirre encargó entonces el proyecto a la Compañía de Jesús y el 2 de octubre de 1916 se inauguró la que fue la primera facultad de ciencias económicas y empresariales de toda España.

La Comercial no sólo fue pionera en su terreno sino que llama la atención su innovador plan de estudios, que ya desde sus orígenes trataba de ajustarse a las necesidades de las empresas. En el 'Escritorio' diseñado por el padre Chalbaud, los alumnos, que disponían de dinero ficticio, simulaban casos prácticos en los que, por ejemplo, durante todo un ejercicio uno hacía de banquero, otro de director de una compañía de seguros y otro de gerente de una naviera.

Desde su fundación, La Comercial ha vivido múltiples avatares. En 1932, con la II República, se decretó la disolución de los jesuitas y la Universidad se salvó de la expropiación porque pertenecía a la Fundación Vizcaína Aguirre y no a la orden religiosa. En 1936 hubo que interrumpir las clases por la Guerra Civil, aunque en 1940 se reabrió el centro y, bajo la batuta del padre Bernaola, alcanzó su etapa de mayor esplendor.

Otra ardua lucha fue la de conseguir el reconocimiento oficial de los estudios de La Comercial con el título de 'Licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales'. Para ello se procedió a integrar el centro en la Universidad de la Iglesia de Deusto en 1971.

La Fundación Vizcaína Aguirre ha continuado financiando desde entonces actividades punteras en La Comercial para que siga manteniéndose en primera línea como escuela de directivos. Las nuevas promociones que salgan de la facultad, dirigida ahora por Susana Rodríguez Vidarte, deberán estar preparadas para afrontar retos como... la internacionalización.

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