Azkuna acepta 25 enmiendas menores a sus cuentas en un guiño a la oposición

El Gobierno local se «acerca» al PP y PSE al aprobar sus cuentas de 2008

JOSÉ MARI REVIRIEGO
EL DEBATE. Junto al alcalde, la portavoz del PNV, Ibone Bengoetxea, defendió las cuentas del Gobierno./
EL DEBATE. Junto al alcalde, la portavoz del PNV, Ibone Bengoetxea, defendió las cuentas del Gobierno.

Iñaki Azkuna arranca su tercer mandato con las espaldas bien cubiertas al tener aprobado ya el presupuesto del año que viene, lo que posiblemente convierte a Bilbao en el municipio vasco más madrugador a la hora de atar su columna de ingresos y gastos. Como estaba previsto, no hubo ayer lugar para la sorpresa en el pleno que sometió a votación la propuesta del equipo de gobierno. Gracias a la renovada mayoría absoluta que le facilita el acuerdo con EB, el PNV sacó adelante el proyecto, esta vez, sin recurrir al rodillo. En un guiño a la oposición, el Ejecutivo local aceptó enmiendas del PP, como viene siendo habitual, y también del PSE, algo que ocurre por primera vez desde el fin de las World Series. En ambos casos, se trata de iniciativas menores, valoradas en 2 millones en unas cuentas que suman 543 millones. Calderilla se puede pensar, pero esto es lo que en política se llama un gesto, y cuesta mucho.

El punto de encuentro, única novedad del quinto presupuesto de la era Azkuna -el primero sin EA-, llega en un momento algo tenso en la relación entre Gobierno y oposición. Populares y socialistas han coincidido -y no suelen hacerlo mucho en Bilbao- en denunciar su «arrinconamiento» de la vida pública. Se quejan de que no les inviten a los actos, tras su pérdida de peso en los consejos de distrito y las empresas municipales. En su intervención, el PP acusó ayer al Ejecutivo de tratarles con «desprecio».

Pocas veces ha estado tan clara la fisonomía de la Corporación de Bilbao, representada por sólo cuatro partidos. Sólo así se puede entender la reacción de la portavoz del PNV, Ibone Bengoetxea, al discurso del concejal del PP Ángel Rodrigo, quien pisó el acelerador al denunciar el «apartheid» municipal y pintar un futuro sombrío para el empleo y la seguridad de una ciudad «con 'lonjas patera' y secuestros más propios de México DF». Sin réplicas airadas, Bengoetxea dijo que comparte la preocupación por la generación de trabajo, pero que «las competencias son del Estado», y, para sorpresa de los socialistas, destacó el tono «constructivo» de la intervención popular. Es que hasta los discursos están escritos de antemano porque ya se sabe que, en el fondo, no habrá desenlaces imprevistos, como cuando Azkuna gobernaba en minoría.

Eslóganes

Los discursos de la oposición para argumentar su rechazo a las cuentas del Ejecutivo culminaron con eslóganes. El PP habló de «mucho ruido y pocas nueves», después de recordar que el alcalde había presentado el proyecto en público con un sonoro «toma del frasco Carrasco», en alusión al aumento de inversiones en los barrios. El PSE, que reclamó más dinero para ellos, señaló que es el «presupuesto del quiero y no puedo».

Pese a todo, agradecieron al equipo de gobierno que aceptara 25 de sus 64 enmiendas: 18 del PP y 7 del PSE. Txema Oleaga matizó que se trata de un gesto «tímido», pues originalmente sus propuestas costaban 32 millones. Con el 'retoque' de PNV y EB se quedan en 456.338 euros, el 0,08% del presupuesto.

Antonio Basagoiti indicó que le gustaría que la aceptación de propuestas «no fuera una treta» del equipo de gobierno «de cara a la galería». Aun así, dijo que es «un gesto bueno en un país donde nos tiramos los trastos a la cabeza».

Entre otros proyectos para barrios y servicios, las enmiendas sufragarán un plan de rehabilitación para Masustegui. Bengoetxea aseguró que así se «enriquece» el presupuesto de 2008 y, más allá del peso en metálico, subrayó «el valor político del acercamiento».