Ibarretxe afirma que los tribunales no le van a «distraer» de sus objetivos

Subraya que ya no admitirá más «portazos» de Madrid y que «si el acuerdo se bloquea no vamos a parar»

OLATZ BARRIUSO O.BARRIUSO@DIARIO-ELCORREO.C
PALACIO EUSKALDUNA. Ibarretxe camina hacia el estrado precedido por Juan Mari Atutxa y Txema Montero. / BERNARDO CORRAL/
PALACIO EUSKALDUNA. Ibarretxe camina hacia el estrado precedido por Juan Mari Atutxa y Txema Montero. / BERNARDO CORRAL

«No es mi cometido como lehendakari defenderme de acusaciones infundadas, sino buscar soluciones». Con estas palabras, Juan José Ibarretxe advirtió ayer a los jueces de que su paso por el banquillo de los acusados no le va a «distraer» en absoluto de sus obligaciones y objetivos como jefe del Ejecutivo vasco, ni de la 'hoja de ruta' que se ha trazado para «buscar soluciones». «Si piensan que me van a distraer, están muy equivocados», clamó el lehendakari, que recalcó que «por muy doloroso» que le resulte su encausamiento -de hecho, denunció que haya quien «se atreva» a hablar de los réditos electorales que puede aportarle-, «no impedirá que continúe con toda mi energía el camino político emprendido».

Un camino que explicó ayer con gran lujo de detalles, despliegue de medios y acopio de citas -Nelson Mandela, Víctor Hugo, Karl Popper, Kofi Annan y otros- en la conferencia que cerró el ciclo 'Euskadi en el mundo. La reflexión de tres lehendakaris', organizado por la Fundación Sabino Arana. Ante una parte muy significativa de su Gabinete y una representación copiosa de cargos institucionales e internos del PNV -estaban el portavoz y la secretaria del EBB, Iñigo Urkullu y Josune Ariztondo, pero no su todavía presidente, Josu Jon Imaz-, Ibarretxe desgranó pormenorizadamente durante dos horas su 'hoja de ruta' y recogió uno a uno todos los argumentos que viene empleando desde que hiciera pública su propuesta a finales de septiembre para defender su validez y reivindicar que la consulta que se propone convocar en 2008 es «plenamente legítima, legal y democrática».

Eso sí, negó que lo presentado ante el Parlamento vasco sea «un proyecto», sino más bien «una metodología» que, en su opinión, comparten muchos votantes de partidos ajenos al tripartito de Vitoria, que estarían de acuerdo con que el futuro de los vascos se decida en Euskadi y no en Madrid y en que se dé voz a los ciudadanos. Según él, por eso socialistas y populares «temen la respuesta» y la participación de la sociedad en el eventual plebiscito.

Ibarretxe -que dijo sentirse totalmente respaldado por «el conjunto» de su partido, incluido Imaz- dejó patente que sigue empeñado «con más ganas, ilusión y energía que nunca» en llevar adelante su 'hoja de ruta', pese a quien pese y también a pesar de una posible negativa tajante del Ejecutivo central a entrar a negociar sus planteamientos.

Incumplimientos

De hecho, ayer no hizo mención al margen que para el acuerdo pueda haber tras las elecciones generales de marzo -aunque sí hizo votos por alcanzarlo- y cambió el 'chip' a un mensaje más en clave de firmeza y desafío. Tras recordar, remontándose a la primera abolición foral de 1839, que el llamado conflicto vasco ha sido «una historia de incumplimientos» y «portazos» -como el del Estatuto de Gernika o el despachado, dijo, al 'plan Ardanza' o a su propia iniciativa en febrero de 2005 en el Congreso-, el lehendakari advirtió de que las cosas van a cambiar a partir de ahora porque Euskadi «no es una parte subordinada de España». «No vamos a admitir más portazos. Estamos dispuestos a hablar, a negociar, tenemos la mano tendida, pero vamos a caminar y seguir adelante», subrayó.

En otro momento de su intervención, Ibarretxe fue aún más claro: «Si la mano tendida se rechaza y se bloquea el acuerdo, no vamos a parar, vamos a seguir adelante porque tenemos derecho a conocer este país en paz», proclamó.

También dejó patente, en este sentido, que no concede valor alguno al argumento que José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE y el PSE han utilizado para intentar que desista de sus planes. El propio presidente del Gobierno le dijo tras su reunión en La Moncloa que busque un acuerdo amplio y transversal entre vascos antes de plantear negociaciones bilaterales con el Estado. Sin embargo, Ibarretxe puntualizó que, aun siendo defensor de «los acuerdos entre diferentes», estos no pueden servir como excusa para «desvirtuar el contenido» de lo planteado -con lo que dejó entrever que pese a lo dicho no está dispuesto a hacer demasiadas renuncias- ni para que ninguna formación política tenga «derecho de veto».

Admitió que «un 51% no puede construir país contra un 49%», pero, recalcó, «tampoco al revés». «No se nos puede pedir que hipotequemos nuestro proyecto», insistió el lehendakari, que criticó la «demagogia» que encierran esstos planteamientos e incluso incurrió en un 'lapsus linguae' al decir que no hay ningún partido en Euskadi «y ni siquiera dos» que por sí solos sumen mayoría absoluta.

El lehendakari advirtió también de que la sociedad vasca «nunca más» a partir de ahora volverá a quedar «al margen» de los procesos de paz y negociación con ETA, y que será ella quien decida cuando «abrirlos y cerrarlos», como en el caso de su plan.