El 'president' que nació en Baños

El cronista Felipe Abad prepara un libro sobre Benito Ignacio de Salazar, un religioso natural de Baños de Río Tobía que llegó a ocupar la Presidencia de Cataluña a finales del siglo XVII

F. CABALLO
RETRATO de Benito Ignacio de Salazar conservado en La Redonda./
RETRATO de Benito Ignacio de Salazar conservado en La Redonda.

Cuando se echa la vista atrás en la historia y se comprueban ciertos datos, resulta sorprendente lo que se puede llegar a descubrir. Cataluña, de actualidad por sus reivindicaciones independentistas, ha tenido varios presidentes de la Generalitat nacidos en lugares tan diversos como Andalucía, Castilla, Aragón e incluso Italia. Pero el último jefe del Ejecutivo catalán nacido fuera de las fronteras de la región fue Benet Ignasi de Salazar (Benito Ignacio de Salazar), un riojano, concretamente de Baños de Río Tobía, que entre 1689 y 1692 dirigió los designios de los catalanes. Las crónicas de la época definieron su mandato como «pacificador y activo ante los conflictos que le tocó vivir».

Difundir esta singular figura histórica, muy poco conocida en estos lares, es lo que pretende el religioso Felipe Abad León que, además, es el Cronista Oficial de La Rioja. Por ello, está preparando un libro sobre este personaje y el martes dará una conferencia en el Centro Cultural de Ibercaja, situado en Portales 48, a las 20.00 horas, explicando la vida de este bañejo.

La historia del 'president'

Antes de convertirse en 'president', tuvo una formación muy rica: llegó a ser abad de San Millán y, después, el primer abad general de la Congregación de Monasterios de San Benito, que echó a andar a mediados del siglo XVII.

Esta posición le sirvió para granjearse grandes y poderosas amistades, como la del rey de España Carlos II. El monarca le propuso que fuera obispo en Chiapas (México), pero Benito rechazó la proposición aduciendo que no quería abandonar España. «También Carlos II le sugirió que fuera obispo en Lérida, pero tampoco pudo ser. Al final, la opción de Barcelona fue la que se llevo a cabo», relata Felipe Abad León.

De Salazar fue obispo de la Ciudad Condal durante nueve años (1683-1692). Su gran labor al frente de la Iglesia barcelonesa hizo que los tres estamentos de la época (eclesiástico, militar y los ciudadanos nobles) le eligieran como 'president'. «Era muy habitual que el obispo de Barcelona fuera elegido presidente de la Generalitat», explica Abad.

El nuevo dirigente se enfrentó a tiempos muy convulsos. El primer conflicto al que tuvo que hacer frente fue a una revuelta de campesinos denominada 'la de los gorretes'. Los bajos estamentos se movilizaron con el objetivo de pagar menos impuestos y denunciar la explotación que sufrían.

«El problema fue muy grave. Benito Ignacio fue apresado por la rebelión y estuvo varios meses como rehén en Sant Andreu de la Paloma», asegura. En esta ocasión, su amistad con el rey le valió la libertad. «Gracias a que prometió interceder ante el rey por los campesinos para que pagaran menos impuestos y les indultara, se calmó la revuelta», matiza el historiador.

Otro espinoso asunto que le tocó tratar fue una guerra contra Francia, que quería conquistar Cataluña. A diferencia de lo que ocurrió siglos atrás, «los catalanes fueron muy fieles a España en su lucha contra Francia» comenta. El mandatario riojano reclamó por aquel entonces un ejército más poderoso para contener la invasión, pero tardó en llegar. «Al final, aparecieron los refuerzos y pudieron reprimir a los galos», apunta.

En diciembre de 1692 murió por una repentina pulmonía que le segó la vida.

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